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Un problema menos

Dos son las principales incertidumbres que arrastran las bolsas en los últimos meses:
 
1. El temor a una nueva devaluación en China (y que te pille invertido)
 
2. Una caída excesiva del precio del petróleo.
 
En los últimos días se ha despejado parcialmente la segunda. Y es importante, porque es como quitar uno de los dos lastres que impiden una subida consistente de los índices bursátiles.

 
La pregunta es obvia: ¿por qué es malo que nos salga más barata la gasolina o la calefacción? La respuesta es sencilla: porque lo del precio del petróleo es como la temperatura del cuerpo: muy alta, fiebre. Muy baja, hipotermia.
 
La “hipotermia” en el precio del crudo puede llevar a que:
 
a) Quiebren economías muy dependientes de la producción de petróleo, como puede ser Rusia. Y eso no es bueno.
 
b) Quiebren empresas norteamericanas del sector, especialmente firmas de “fracking”.
 
c) Los fondos soberanos de Arabia Saudita y otros productores ricos vendan acciones de sus fondos soberanos en los mercados para equilibrar el presupuesto nacional.
 
Aclarado el tema de porqué hace daño a las bolsas una caída excesiva del precio del crudo, vayamos al meollo de la cuestión.
 
Partimos de lo que les comentaba en Diciembre del año pasado: que 2016 sería un año muy volátil en el que el timing de entrada y salida sería un elemento fundamental. Una montaña rusa en la que habría que actuar como un “trader” experimentado (ver “2016, paraíso del Trader”), tomando posiciones cuando todo el mundo vende, aumentándolas según se relajen las incertidumbres, vendiendo cuando estén despejadas y todo el mundo compre (la parte alta de la montaña rusa). Y si el vagón de montaña rusa decide convertirse en tren de cremallera, es decir, si el Eurostoxx 50 rompe al alza los niveles en los que acabó 2014 – volver entonces al mercado para quedarse, porque habrá finalizado la corrección y los índices retomarían la tendencia alcista.
 
Ahora estamos a mitad de camino. Si el Eurostoxx 50 rompe el nivel de los 3050 puntos tendremos un empujón alcista adicional. El motivo por el que esto podría ocurrir es porque, si el mercado piensa dos veces, se dará cuenta de que los últimos acontecimientos han establecido un suelo a la caída del precio del petróleo, concretamente por encima de los 30 dólares barril, momento en el cual los príncipes saudíes y los oligarcas rusos tienen que vender el yate. 
 
El límite por arriba también está claro: por encima de 50 dólares/barril resulta rentable obtener petróleo vía “fracking”. Arabia Saudita hará todo lo posible por evitarlo, porque eso significaría perder el oligopolio -control- de los precios. 
 
Además, sólo una mejora clara de la situación económica global incrementaría la demanda de petróleo como para justificar un barril por encima de 50 o 60 dólares. 
 
Puede ocurrir; pero no en el corto/medio plazo.
 
Ayer los mercados nos dieron una buena señal sobre cuál es el suelo del mercado: pese a que la OPEP no se puso de acuerdo sobre la producción el Brent - una muy mala noticia - el precio del crudo sólo cayó un 1,50% en el día. Y las bolsas finalmente subieron. Eso mismo hace un mes habría desatado una caída importante no sólo en el precio del petróleo, sino también en las bolsas.
 
Esto no significa que todo esté despejado. Significa que podemos aumentar un poco la exposición a renta variable, porque para lanzarse a la piscina habría que estar razonablemente convencido de que China no va a volver a devaluar su divisa en el medio plazo. Y eso es una afirmación muy arriesgada, al menos por el momento.
 
Que pasen una buena semana.
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Publico todas las semanas mi visión sobre los mercados y los cambios que realizo en mi cartera. Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog.

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