7 recomendaciones
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                                                                                          FERNANDO ESTEVE MORA                                                         
Repetidas veces a lo largo de estos años, en este "blog", no me ha quedado otra que tratar de la Iglesia, siempre eso sí desde un punto de vista respetuoso, o sea, desde una perspectiva económica. Y es que nunca deja de asombrarme su "visión de negocio". No tengo la más mínima duda de que los Seminarios superan y con mucho en formación empresarial a cualquier "escuela de negocios" o facultad de "ciencias" empresariales  que pueda hallarse a lo largo y ancho de este mundo. Así que vaya por delante que, como economista,  tengo hacia la Iglesia Católica el mayor de mis respetos, estima y admiración, pues con regularidad pasmosa, no pasa mes en que su "consejo de dirección" no me ofrezca un nuevo y sorprendente ejemplo de "lógica" empresarial aplicada, decisiones  guiadas siempre, implacable  e incansablemente por la persecución del máximo beneficio monetario. Lo dicho, la Iglesia Católica es en mi opinión el espejo donde se deberían mirar el resto de organizaciones empresariales, desde las grandes empresas tecnológicas  hasta los "carteles" de la cocaína.     

Hoy, día 2 de enero de 2021, me acabo de desayunar con la noticia de que el "consejo de dirección" de la iglesia española, o sea, la Conferencia Episcopal, acaba de elaborar un conjunto de normas para  regular los ritos funerarios, normas en las que les desaconsejan acudir al procedimiento de  la incineración de sus fieles difuntos, recomendando su enterramiento,  y caso de que al final los familiares de los fallecidos opten por la cremación, con las cenizas restantes establecen que no se puede hacer lo que buenamente quieran hacer los descendientes de los finados o, incluso, lo que hubieran querido que se hicieran con ellas los propios muertos, sino que exigen que sean colocadas en lugares específicos para ello (columbarios en cementerios) y con los adecuados rituales. También, con esta normativa, ponen los obispos un freno radical a la práctica, que se estaba generalizando en demasía, de que las exequias del difunto  las hiciese  un "cualquiera" (o sea, un amigo o familiar del difunto), pues no se trata en ellas de hacer un "panegírico" sentimental del finado, sino que han de hacerse por alguien adecuadamente  ordenado para ello, un profesional, "uno de los suyos"    (https://www.eldiario.es/sociedad/obispos-prohiben-esparcir-cenizas-difuntos-familiares-guarden-casa_1_6630778.html  ).

"¡Dios! ¡La Virgen y Todos los Santos! Pero ¡que hábiles empresarialmente hablando que son estos tíos!", me he dicho. Y a continuación me he puesto a pensar de nuevo en los negocios, en los business de la Iglesia Católica.

Hace años, (https://www.rankia.com/blog/oikonomia/428870-iglesia-como-empresa-inmobiliaria) señalé que la Iglesia Católica podía asemejarse a una empresa inmobiliaria que vende "chaletitos" con vistas a un tal Dios allá "arriba", en uns terrenitos recientemente urbanizados que responden al nombre de  "Paraíso", que está un poco lejos: en el "otro mundo". Desde mi punto de vista, y como tal empresa inmobiliaria, y como tantísimas otras en el sector, la Iglesia Católica (y todas las demás iglesias que dstán en el sector, de paso) es un fraude, pues es mi racional convencimiento el que tal "lugar" no existe, por lo que el dinero y otros recursos de sus clientes que les saca cotidianamente  la Iglesia a sus clientes/fieles para financiar el "chaletito" de marras serían una estafa de libro. Ahora bien, y por ponernos en plan "inocente", digamos que dado lo garantista de nuestra legislación, y atendiendo a que ninguno de sus "clientes" ha vuelto desde ese l "otro mundo"  para quejarse y poner una denuncia, pues a lo que parece ese "otro mundo" queda bastante lejos del "centro" y no hay ni autobuses ni metro ni otros medios de transporte que les acerquen a los juzgados, la Iglesia puede seguir con este lucrativo negocio inmobiliario.

Pero la noticia de hoy me ha hecho recapacitar acerca de otra e importantísima línea de negocio que la Iglesia tiene abierta desde hace un par de milenios. No es un negocio dedicado a  producir algún otro tipo de bien imaginario, como los chaletitos en el Paraíso, sino un negocio de extracción de rentas.

Una de las diferencias conceptuales más importantes en Economía es la que distingue entre "beneficios" y "rentas". La distinción arranca en la obra de David Ricardo, y aunque ya tiene por ello más de dos siglos, cada vez se está revelando como más importante para entender el mundo actual, pues hay buenas razones para calificar a la nueva forma que está tomando el  capitalismo occidental como "capitalismo rentista".

El beneficio como tipo de remuneración, surge de la producción y oferta de "algo" que el "mercado" considera lo suficiente valioso como para proporcionar a quien lo ofrece un excedente de los ingresos que obtiene por la venta por encima  los costes de producción y distribución en que ha incurrido. Es decir, que los beneficios surgen de la realización de actividades productivas exitosas en la mayor y mejor satisfacción de necesidades sentidas por las gentes.Es la remuneración por haber hecho algo útil, que no existía previamente. Es la remuneración típica del capitalista innovador y arriesgado que compromete su capital en la producción de algún bien o servicio, confiando en que otros -el "mercado"- lo valorarán .

Por contra, las rentas como tipo de remuneración distinto a los beneficios, proceden de la apropiación del control por algún agente del acceso de otros a algún tipo de recurso o bien valioso. Y la restricción a ese acceso, de la que se beneficia el "rentista" que no "capitalista", puede proceder de variadas fuentes. David Ricardo se centró en la renta de la tierra, entendida como el exceso de remuneración de quienes tienen el acceso a las tierras mejores agronómicamente, o sea, los propietarios de las tierras  más productivas de forma natural,  respecto a la remuneración que obtienen por el uso de sus tierras los propietarios de las tierras marginales o menos productivas.

Pero puede haber muchos otros tipos de rentas. Así los economistas han señalado siempre que las ganancias o beneficios extraordinarios de los monopolistas habrían de ser consideradas como rentas, pues son no la remuneración de una actividad productiva sino el  exceso de remuneración del que se apropia cada monopolista que surge o proviene del control  del acceso a "su"  mercado, es decir, de la posibilidad que tiene cada  monopolista de impedir que  otros vendedores u oferentes accedan al mercado.

Se puede hablar también de rentas de situación, o sea de los ingresos que surgen o resultan del control del acceso a un determinado bien o servicio, como por ejemplo, del acceso a un puente, a una autopista de peaje, etc.etc. Es la extracción de este tipo de rentas de lo que va la segunda y muy rentable línea de negocio de la exitosa empresa "Iglesia Católica, S.L.".   

Desde la obra de Arnold Van Genep (1909), la Antropología define como "ritos de paso" o "ritos de iniciación" al conjunto de actividades que se "ofician" en el seno de una comunidad  para señalar/marcar el paso de los individuos que la componen de un estado a  otro, es decir, para marcar o certificar el paso a un individuo de tener un conjunto de  derechos y responsabilidades a tener otro. Hay ritos de paso asociados a:
(1) el hecho de nacer (el "paso" desde el  "no-ser" no sólo a l estado de "estar vivo" sino al de ser   "ser"  miembro de la comunidad, que no son la misma cosa);
(2) , al hecho de dejar de ser un niño, o sea, al "paso"  a la situación o estado de "ser un adulto" (ser un "mayor de edad");
(3)  al "paso" de dejar de estar soltero a estar casado, o sea, el acceso al sexo reproductivo y a la  la paternidad y la maternidad; y finalmente,
(4)  al "paso" de dejar de ser miembro de la comunidad de los vivos, a formar parte de la "otra" comunidad", la de los muertos.

Para los antropólogos, TODA comunidad se construye, organiza y  define en torno a una estructura de  esos ritos de iniciación o de paso. Sin ellos, el tiempo de los individuos carece de estructura y orden, así como la asignación de funciones y responsabilidades colectivas carecería de fundamento y el caos social estaría garantizado

Ahora bien, desde una perspectiva económica,  todos esos "pasos" no son sino "puentes" metafóricos, pero puentes al fin y al cabo que ha de cruzar un individuo en una sociedad para cambiar su "status" en una sociedad, pues en ella la edad de un individuo no es sólo una cuestión  biológica sino social.

Ahora bien, y  como sucede en los puentes reales y físicos, también los metafóricos tienen "gatekeepers", o sea, quienes controlan el acceso a los mismos y quien certifica que se han hecho los oportunos trámites y deja cruzarlos, siempre y cuando -claro está- se hayan pagado los peajes o "portazgos" oportunos. Siempre y en toda sociedad, quienes certifican u ofician esos ritos de iniciación o paso han cobrado o extraído rentas  por hacerlo. Rentas económicas que no provienen de otra cosa salvo del poder de controlar el acceso, rentas de explotación que provienen pues de tener una posición privilegiada otorgada por el poder político. Siempre ha sido un pingüe negocio el control de esos "puentes" metafóricos

Y este ha sido y sigue siendo el business central y básico de la Iglesia Católica desde sus orígenes, o sea,  desde que con Constantino se convirtió en la religión oficial/imperial de Roma. ¿Acaso a su líder no se le llama el "sumo" Pontífice? Desde ese momento, y a diferencia de las "iglesias" paganas, a las que sustituyó con una violencia homicida, la Iglesia Católica se erigió en la guardiana monopólica de todos los "puentes"/ritos de paso de todas las sociedades por las que se ha instaurado. Oficiar en exclusiva, en "régimen de monopolio",  y cobrar por ello en los cuatro puentes o ritos de paso, en los bautizos, las "primerascomuniones", los matrimonios, y las funerales, ha sido así desde siempre una fuente regular y voluminosa de rentas económicas para la empresa "Iglesia Católica, S.L."

No es nada extraño, por ello, su enfrentamiento radical con otras iglesias de otras religiones en el paso o con  los estados liberales/laicos en tiempos más cercanos, e incluso contemporáneos en algunos países, como es -desafortunadamente- el caso de España, pues esas iglesias rivales, o mejor, competitivas, y la intervención/regulación estatal de su monopolio limitaba obviamente sus capacidad de extracción de rentas. Es lo que tiene la competencia. Con certeza, puede decirse a este respecto que  la aparición de los estados laicos supuso la más grave quiebra  de su monopolio en el lucrativo negocio  del control de esos "ritos" de paso, y de ahí la oposición radical que desde la Iglesia se da a cualquier laicismo estatal. Sólo acepta los políticos que beben ideológicamente en su mano, o sea a los que puede "capturar" para que le permitan seguir explotando como monopolista a los consumidores/ciudadanos, incluso a los no creyentes. 

Recuérdese, a este respecto, el "mosqueo" de la Iglesia Católica cuando el Gobierno se "atrevió" al final de la primera ola de la presente pandemia a oficiar un homenaje fúnebre de Estado a los muertos, de nuevo cuño, laico, en la explanada central del Palacio Real de Madrid. Nunca se había hecho nada semejante desde el Estado. Una ceremonia que, además, fue un éxito tanto en sus aspectos formales como de contenido. La Iglesia Católica la vivió  como una auténtica afrenta y como una intromisión en toda regla que ponía, además, en riesgo su monopolio incluso como "casera" para semejantes acontecimientos, pues recuérdese que-hasta ahora ese tipo de ceremonias se hacían en ese gigantesco pastiche que es la Catedral de la Almudena, donde la Iglesia no sólo imponía sus rituales y  ceremonial, sino que, al hacerlo, reforzaba en las mentes de las gentes su papel de oficiante privilegiado del cuarto rito de paso, el de los funerales. Recuérdese, también, cómo unos días antes de ese homenaje laico a los muertos por el coronavirus, y pretendiendo sin conseguirlo "chafarlo",  la propia iglesia había organizado su propio ceremonial al que -yendo los reyes y demás "besasotanas"- no acudió para gran indignación de la prensa eclesiástica el presidente del Gobierno.

Pero  no se olvide que con ese control del acceso a los "puentes" o  ritos de paso en la vida de las gentes, y al igual que cualquier otro rentista  que controla el acceso a algún recurso, la Iglesia no "crea" o "produce" nada: simplemente se apropia (o busca) apropiarse monopolísticamente  o con exclusividad, y monetizar consiguientemente, el "paso" por  eos "puentes" o "ritos de paso", "puentes"  preexistentes, que las comunidades/sociedades crean colectivamente desde sus orígenes.

¿Puede sorprenderle por ello a nadie la desaforada respuesta de la Iglesia Católica ante las leyes del aborto o del divorcio o de la eutanasia? Obviamente, parece estúpido recordarlo, ninguna de esas leyes obliga a nadie a abortar, a divorciarse o a suicidarse. Pero lo que sí hacen es quitarle a los oficiantes de la Iglesia Católica el control del acceso a la vida, al matrimonio y a la muerte. Y por ello la Iglesia Católica se enfrenta a esas leyes usando para ello no sólo de sus empledos sino también de sus clientes,  adoctrinados/adictos. Tampoco puede extrañar la pelea de la Iglesia Católica por infiltrarse en el sistema educativo. La educación en materias como las ciencias, la historia o la literatura no la importa lo más mínimo, es el señuelo de lo importante realmente para ella: la "educación" religiosa, la "propaganda" religiosa. Y es que si, gracias a la propaganda de las clases de religión,  los curas y monjas consiguen hacer creer a los jóvenes que son ellos, o sea los empleados de la empresa "Iglesia Católica, S.L." quienes únicamente pueden "oficiar" de modo válido en esos ritos de paso, que van del nacimiento a la sepultura, pues con ello se estarían garantizando así una clientela fiel, una demanda para el futuro.

Y si alguien no me cree no puedo menos que recomendarle dos libros de apasionante e ilustrativa lectura. Uno de ellos es el del medievalista  Georges Duby, El caballero, la mujer y el cura,    donde se describe cómo la iglesia católica se apropió de los ritos de matrimonio en el mundo medieval hasta entonces en manos de las comunidades populares, de lo que extrajo ingresos y poder sin cuento. El otro, es un libro excepcional, escrito por un católico admirable, José Jiménez Lozano (de quien comenté uno de sus poemas en este blog: https://www.rankia.com/blog/oikonomia/4583205-ensenanzas-poesia-caso-precio-jose-jimenez-lozano), se titula Los cementerios civiles y la heterodoxia española,  y narra en detalle la tristísima y desvergonzada historia del control por parte de la Iglesia Católica en España de la gestión de la muerte. Para quienes todavía pudieran tener un cierto respeto o apreciación por la benevolencia  de los eclesiásticos españoles  la lectura de cómo la Iglesia Católica, la propietaria de los "camposantos" españoles en el siglo XIX (hoy todavía lo es de la mitad de los mismos), ejerció su "derecho de admisión" a una sepultura digna (no en los muladares que eran los "corralillos" o cementerios civiles)  puede quizás ser iluminador y develador. Sencillamente sangrante

Y esto nos conduce al asunto del día, pues, desde una perspectiva económica, está más que claro. clarísimo qué es lo que quieren los eclesiásticos españoles con sus recomendaciones y normativas. Lo que quieren es ...dinero. Sencilla y exclusivamente. Quieren seguir con su "business" de extracción de rentas por oficiar/cobrar a sus clientes por cruzar los puentes de los ritos de paso, como llevan haciendo desde hace veinte siglos. Y para ello, y como ya se sabe que queda muy mal ir pidiendo dinero a sus files clientes en momentos tan sensibles como los que rodean a la muerte de un familiar, han acudido a un expediente indirecto  inteligentísimo desde un punto de vista empresarial. Recomendar que las cenizas sean enterradas en un columbario en alguno de  "sus" camposantos y no esparcidas a la buena de Dios en la madre naturaleza (que eso es cosa pagana, ¿no?...aunque  gratis para la familia, por cierto) es garantizarse una buena demanda, como lo es así mismo acabar también  con eso de los panegíricos y recuerdos sentimentales de amigos o familiares de los difuntos, que aunque les sean gratis, - dicen los obispos-, que no son tan "eficientes" para cruzar correctamente al "otro mundo" como las palabras que en esas ocasiones pronuncian sus  "técnicos" certificados y acreditados en ritos funerarios de paso a la otra vida, pues a fin de cuentas, ellos trabajan en la inmobiliaria "Paraíso" desde siempre y para siempre.

Ni Google, ni Apple, ni Facebook se lo tienen tan bien montado. ¡Son unos "cracks"!




  1. #6
    Javi Moya
    Muchas de las variables y teorías que se dicen de economía, en realidad ya fueron ideadas por la santa madre iglesia. En la alta y baja Edad Media se creó las producciones a escala y las externalidades, que eran como funcionaban los monasterios y sus tierras, en la primera globalización los misioneros eran los primeros en pisar las carabelas, para añadir nuevos clientes.

    Nos pensamos que entendemos, pero en realidad no comprendemos. Cuando en el primer año de estudio de economía te dicen que se estudiará una economía mixta, te están diciendo todo, quiero decir es un estudio sesgado, no tiene capacidad de evolucionar o de reinventarse, en definitiva un dogma, igual que los establecidos por la santa sede, Roma fue un centro financiero una transnacional, se prestaba y se organizaba los negocios como actualmente cualquier gran empresa.

    Los primeros que empezaron a teorizar y a cuantificar las relaciones económicas fueron ellos, escolásticos que asumieron mucho de lo dejado por musulmanes, y otras culturas, luego llegaron otros que en todo momento atraídos por el poder y el beneficio, y pertenecientes a clases pudientes fueron organizando toda esta parafernalia.

    Igual que cuando se habla de democracia y no lo es, lo mismo ocurre con la economía que tampoco, dentro de el dogma y la fe económica, seguimos adentrándonos en las particularidades, sin darnos cuenta que aunque nos pensemos muy científicos, no lo somos.

     La iglesia lo tenia todo muy bien engrasado. Solo ver la de siglos que sigue y seguirán, como desgraciadamente las doctrinas económicas que muchos siguen atesorando.

    Feliz año, cuídese un saludo.
  2. #5
    Madoz

    El obispo Cañizares anuncia que la iglesia valenciana se desprenderá de los bienes patrimoniales

     

    Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

    Por sus obras los conoceréis

     Evangelio según San Mateo, en el capítulo 7, nos habla del Sermón del Monte de Jesús. En su versículo 15 nos dice que nos guardemos de los falsos profetas, y en el 16 que a estos por sus frutos --digamos sus obras-- los conoceremos.
    https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/sus-obras-conocereis_860182.html#:~:text=TEtl%20evangelio%20según%20San%20Mateo,sus%20obras--%20los%20conoceremos.
    ---------------------

    Banco vaticano!!!-La polla Records

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  3. #4
    Adylorc
    No debemos confundir el voto de pobreza con la riqueza de una institución. Las personas religiosas tienen la exigencia moral de llevar una vida austera cuando hacen el voto de pobreza.
    Con esa actitud, el consejo de dirección y administración de la iglesia, muestra falta de fé y desconfianza. Yo me pregunto si lo que quieren es hacerse fuertes frente a los poderosos. Sería interesante reflexionar sobre le pugna entre las élites de las oligarquías dominantes. 
    Hace algún tiempo en la Mezquita de Córdoba, un trabajador de seguridad nos contaba que ya no se llamaba Mezquita, que debíamos llamarla catedral. Para eso se habían apropiado de ella con las inmatriculaciones. 
    La catedral la construyeron dentro de la Mezquita destruyendo gran parte de una ampliación y fueron introduciendo elementos barrocos y neoclásicos en señal de poder sobre el Islam e imagino que con ganas de afear el espacio de ambas. 
    En fin, que el control ideológico también les renta. 
    Mi reflexión sobre este interesante artículo es que las jerarquías, los privilegios y la meritocracia, corrompen. No sólo a la Iglesia, también a la sociedad en general. 
    No nos paguen más a los primeros que nos corrompemos. Ser inteligentes, trabajadores y haber tenido la oportunidad de desarrollar vocaciones es un honor y una responsabilidad que debemos poner humildemente al servicio de la Fraternidad. 
    Salud. 
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  4. en respuesta a Madoz
    #3
    Fernando esteve
    Tienes toda la razón. El asunto de las inmatriculaciones es un "bisnes" que "clama al Cielo". Aun aceptando el poder de "lavado de cerebro" que tiene la enseñanza religiosa sobre las mentes de sus "fieles" seguidores, me resulta difícil entender cómo estos justifican tan -no sé cómo llamarlo- "mafioso" comportamiento, quizás?.   Como decía un screyentes acerdote absolutamente respetable, Ivan Illich, "corruptia optima pessima est". No hay nada peor que la corrupción de lo mejor. Era lo que en su fundada opinión (porque bien conocía el asunto),  había hecho la Iglesia con las enseñanzas del Evangelio: corromperlas. Y en ello, sin duda que la iglesia española se ha ido superando a sí misma cada siglo.
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  5. en respuesta a Madoz
    #2
    Madoz
    Habla del valenciano y me reconozco muy castellano (se entiende sin traducir, pero se puede poner el traductor):

    ZOO - 05 LA MESTRA | VIDEOLYRIC OFICIAL

     https://youtu.be/pP-zKooTgio
    ------------------
     

    El secreto mejor guardado de la Iglesia (y el Estado)

    Justicia lleva a Transparencia a los tribunales para no desvelar los miles de bienes que los obispos han inscrito a su nombre 
    https://elpais.com/sociedad/2019/11/28/actualidad/1574960648_594114.html?rel=str_articulo#1609619140056
    3 recomendaciones
  6. #1
    Madoz
     Artículo 16 Constitucion Española. 
    Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. 
    Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. 
     Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
    ------------
     La libertad religiosa se conecta con la expresión del párrafo 3 del artículo 16 en el que se declara la aconfesionalidad del Estado, marcando así la distancia con otros periodos históricos en los que el Estado se definía católico, pero también con la declaración de laicismo de la Constitución de 1931. La distinción entre la aconfesionalidad y el laicismo del Estado se aprecia en el segundo inciso del precepto mencionado, al establecer que 'los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española' y, en particular, 'mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones'.
     La expresión de este párrafo resultaba más fácil de comprender en un momento en el que la mayoría de la población era católica, y otras religiones minoritarias sólo exigían tolerancia, pero plantea problemas en el momento en el que, por una parte, en especial debido a la inmigración, otras religiones alcanzan una amplia implantación y, por otra, se manifiestan abiertamente sectores ateos o agnósticos.
    Las discusiones que se plantean en el ámbito escolar y, por tanto, en relación con el derecho a la educación son buena prueba de ello.
    https://app.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=16&tipo=2
    --------------------

    La Iglesia inscribió como propios 30.000 bienes en casi dos décadas

     El listado de los bienes que la Iglesia ha puesto a su nombre en las últimas dos décadas asciende a 30.000 propiedades, según los datos que el Colegio de Registradores entregó al Gobierno de Pedro Sánchez hace justo un año.
    https://elpais.com/sociedad/2019/08/11/actualidad/1565552360_678366.html
    -------------- 

    Las hermanas Ramírez vencen a la Iglesia: “Querían inmatricular nuestro patio de 10 metros cuadrados”

    Un párroco de Yecla dice que la Ley Celaá busca excusas para «matar» a niños con discapacidad

     Para José Antonio Abellán, esta situación recuerda a la guerra civil en España en los que «te podían pegar siete tiros por ser cristiano» y la represión que sufren los católicos en la actualidad en otros países. 

    Boikot - Lágrimas de Rabia (Vídeo Oficial)


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