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Este es un post que esconde menos ironía de la que aparenta. Me gustaría pensar que he exagerado para arrancar una sonrisa; pero quizás deberíamos llorar porque la realidad suele ser peor.

Este post es una reedición de otro publicado con el mismo nombre el 23 de octubre de 2009. Se han corregido algunos fallos de redacción. Sin embargo, los datos, el análisis y las conclusiones se han de entender referidas a 2009.

 

Un trabajo duro y con mucho talento

 

 

Javier llegó a la oficina sobre las 9 de la mañana; lo primero que hizo fue hojear el periódico para confirmar que los periodistas habían captado correctamente su mensaje. El titular de la noticia hablaba de que, según el informe emitido por los expertos, el consumo de alcohol estaba presente en el 30% de los accidentes de tráfico; concluía que en virtud de dicho informe la DGT iba a realizar 47.000.000 de controles a los 15.000 conductores habituales de Burgos para atajar el problema.

Siendo un poco sincero, le contrarió el hecho de que en los periódicos no pusiesen todos los gráficos que tanto se había currado y, desde luego, le fastidiaba el hecho de que apareciesen los datos estadísticos que él había facilitado; sobre todo porque siempre tenía el temor de que, algún día, alguien los comprobase. Lo bueno es que habían puesto la frase que se había currado: “dos cervezas pueden ser el peor terrorista”; estaba muy orgulloso de esa frase rotunda, fuerte, breve y desde luego muy comercial.

Sonó el teléfono del despacho y le anunciaron la siguiente visita. Hoy tocaba sesión comercial y la verdad es que le iban a venir bien los clientes. Tras unos cuantos años de experiencia, tenía datos, más que suficientes, para hacer análisis de todos los tipos. Además, cómo había contratado cuatro becarios, disfrutaba soltando aquello de que eran equipo multidisciplinar. Lo cierto es que lo que más le gustaba era el dinamismo de las reuniones con futuros clientes; convencerlos, demostrarles todo sus conocimientos y, por supuesto, generar valor en sus informes dándoles una verdadera utilidad que supera en mucho la utilidad de conocer la realidad.


La primera reunión era con la Federación de Asociaciones de Amigos de Empresas dedicadas a Despedidas de Soltero (la conocida FAAEDS). Tenían varios problemas, a cada cual más grave. No levantaban cabeza porque cada vez menos gente se casaba, la jodida crisis hacia que los gastos de los amigos fuesen más ajustados y la guardia civil se ponía a hacer caja al lado de los locales donde se organizaban las fiestas no levantaban cabeza.

El problema afectaba también a los negocios de muñecas y muñecos hinchables, a las pastelerías especializadas en decoraciones fálicas, a los vendedores de camisetas y, por supuesto, a los de las bebidas espirituosas. En total unos 47.000 puestos de empleo en peligro, además de 2.000 millones de euros en negocios; todo por cuatro controles de alcoholemia.

Javier encontró rápidamente la solución; ¡en su mente ya era capaz de leer el periódico!. Por tanto les prometió un informe que relacionase la seguridad en la carretera con la ingesta de alcohol. Todos sabemos que un par de copas no son peligrosas y, de hecho, tras los éxitos de las campañas en las que se alertaba de conducir ebrios se ha comprobado que con dos copas la gente tiene más miedo cuando conduce. Esto lleva inequívocamente a concluir que se genera adrenalina (con las copas y con el miedo a haberse pasado en las copas) que evita las distracciones (causantes del 32% de los accidentes de tráfico).

En todo caso se podría estimar una excepción a los controles de alcoholemia si el motivo es para acudir a una despedida de soltero, actividad que hay que promocionar dada la caída de las bodas (ya que hemos constatado que tras el 99% de las despedidas, en menos de una semana hay un enlace).

Javier vio en la cara de los de la FAAEDS que el trabajo estaba conseguido y además que, dada la desesperación y la calidad de sus argumentos, sus emolumentos iban a ser de la tarifa SF (Stone Face). Además seguro que podía colarla en alguna subvención pública para mejoras de gestión en organismos intermedios.

Con el trabajo cumplido, le tocaba la siguiente reunión que era con el Director General de Planificación de Recursos Monetarios pero no Transmisibles del Ministerio de Economía y Hacienda. La reunión tocaba en la sede del gobierno, por lo que iba a perder buena parte de la mañana; ya que estamos se acordó de que podía hablar con el Subdirector de Control y Coordinación de la Evolución del Poder Adquisitivo del Empleado General del Ministerio de Trabajo. De esta forma mataba dos pájaros de un tiro y aprovechaba el viaje.

En Economía le encargaron un informe para negar la existencia del riesgo de deflación. Ya sabemos todos que no conviene asustar a los mercados y a estos no les gusta nada la palabreja de turno; sin embargo, los periodistas, esa especie rara que son los bloggers y la gente que comenta las noticias por internet no paran de mentar a aquel que se le ocurrió definir la deflación como caída del ipc interanual durante seis meses.

Como tal cosa ya ha pasado, ahora toca negarla. Javier acepta el encargo. No es muy lustroso y tampoco aparecerá su nombre (porque en este caso no habrá presentación oficial de resultados y conclusiones, ya que todo quedará en “según fuentes internas); pero conviene llevarse bien con el gobierno, porque es un buen cliente y porque que los funcionarios no saben generar el valor que él si es capaz de generar a sus clientes.

En 24 horas tendrá toda la explicación de la desinflación y, por supuesto, los datos necesarios para descartar que tal proceso vaya a más. De repente encuentra la frase: “No tenemos bajada de precios; tenemos la corrección de una subida previa”. El resto vendrá sólo.

Curiosamente, en la reunión en Trabajo también hablan de esto; dicen que necesitan justificar porque las pensiones no suben este año. Javier no puede más que agradecer las sinergias que se dan en su trabajo: la corrección de la subida de los precios proporciona los argumentos necesarios para demostrarle a cualquier pensionista que habrá ganado poder adquisitivo aunque su recibo de la luz, su comida y casi todos los gastos hayan subido. Incluso puede ofrecer al Ministro de Trabajo la justificación de que la subida de impuestos que va a sufrir cada persona generará mayor poder adquisitivo aun (al ser destinada al colectivo de referencia que en este caso son los pensionistas). Por supuesto tiene que acordarse de demostrar que el citado ajuste de precios y fiscal (que tantos beneficios le van a dar al poder adquisitivo de las pensiones) va a durar bastante tiempo.

En fin, trabajo solucionado. Ahora toca comida con el ejecutivo este de la eléctrica que seguro que me encarga una valoración sobre la empresa. En fin, la verdad es que es un placer, porqué al final tendré buena comida, buen vino y por supuesto la oportunidad de hablar con una persona que sabe de verdad.

Tras la charla, el postre y el café toca el negocio al estilo que ahora se lleva: directo y al grano, que no es plan perder el tiempo al precio que cotiza ahora mismo.

El encargo es simple, se trata de hacer una valoración del negocio y un informe de previsiones. Javier solo tiene que preguntar: ¿Para quién? El directivo impresionado ante tal perspicacia toma una decisión audaz: le encarga dos informes. Uno para negociar con el gobierno la próxima subida de tarifas y otro para el mercado porque su retribución depende del valor de la acción. Javier, abre los ojos y le comenta que es posible pero que tal encargo va a generar la tarifa SF ya que, como comprenderá el directivo, tiene que buscar el doble de variables y preparar la argumentación para que se mire hacia dos sitios en lugar de hacia uno. Tiene que darle cierta coherencia y ofrece al directivo el enfoque perfecto. “Estamos en la ruina”;  como se ha transmitido al gobierno que estamos en una situación desastrosa y nos encontramos en un negocio de marcado carácter estratégico no vamos a tener problemas para que nos aprueben una sugerente subida de tarifas que nos va a permitir conseguir una rentabilidad muy superior a la actual. En el informe al gobierno olvidamos las subidas de precios que llevamos y obtendremos; en el informe a los inversores olvidamos todo lo dicho al gobierno.

De vuelta al despacho solo le queda una visita. Se trata de un empresario bastante bien relacionado (¿quedan de estos?) que quiere valorar su empresa. Este empresario comenta que últimamente ha llevado algunas sorpresas en el negocio, que odia el riesgo y que se le escape información. Está convencido que hay fallos en su empresa pero no logra detectarlos porque sus mandos directivos no hacen más que decirle que todo está bien. Recomendado por alguien, viene junto a Javier para encargarle un informe sobre la situación real de la empresa.

Javier, como es lógico, pregunta ¿para qué va a usar el informe?; ¿negociar con bancos, con empleados, proveedores, captar inversiones? El empresario le dice que únicamente para conocer la realidad.

El caso es que Javier no puede decir que no al trabajo, pero de repente todo su día se desmorona, Al final va a ser cierto aquello de que siempre aparecerá alguien para joder el día. Pero cómo es posible que ahora le encarguen algo tan latoso como valorar una empresa, describir la realidad y sin saber la finalidad. ¡Porque aquello de tomar decisiones no es un motivo serio en este mundo! Y lo peor no es eso. Lo peor es que, dado que este informe no lleva valor añadido y que aún por encima lo hace para alguien que se preocupa por la empresa, ¡tendrá que hacerlo facturando lo justo!. En fin, todos esperamos que Javier recuerde como son las facturas sin siglas.

 

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