Lo que te cuento hoy probablemente es una de las cosas que más traders mata.
Es muy posible que si trabajas con futuros, te haya pasado.
Y casi seguro que pasa también en otros mercados.
Te cuento.
Esta mañana alguien a quien ayudo a ser jornalero de las velas, me ha mandado la operación que ha hecho.
Gráfico de mi alumno esta mañana. No se llama Carlos
Han sido 70 puntos en futuros del Nasdaq.
Y cuando me manda la operación, me hace un audio de 2 minutos.
Ahí simplemente me dice que la operación cumple con todas sus reglas de operativa.
Quédate con esto.
Y entonces me dice que tiene dudas y me suelta la bomba:
“Yo lo que quiero es entender”
Está frase puedes traducirla por " yo lo que quiero es predecir, leer, tener certeza, estar seguro, anticipar, adivinar antes de que ocurra, tenerlo claro,ir sobre seguro, no dejar nada al azar, controlar lo que va a pasar, saberlo de antemano, confirmar antes de actuar, operar con garantía, pisar terreno firme, eliminar la duda, reducir la incertidumbre a cero, tener la razón antes del movimiento, ver el final antes del principio, que el mercado me dé permiso, no equivocarme, blindarme ante el error, asegurar el tiro,no fallar…"
Y quizás alguna más.
Bien.
Pensar en todo esto es el camino más sencillo para ganar dinero.
En este negocio no hay seguridad de nada.
No hay forma de saber qué va a hacer el precio. (A no ser que sea una de esas manos que lo mueven.)
Ante esto, el alumno me preguntó algo que me ha preguntado ya un montón de veces:
“¿Y tú cómo lo tienes tan claro?”
No sé.
Se creerá que yo tengo un superpoder cósmico que me hace adivinar el movimiento de las velas.
(Realmente preferiría el poder de mover la pelota y que el Sevilla ganará todos los partidos)
Ante esto, ya es que me ha tocado la fibra y le he contestado en mayúsculas:
Imagende mi WhatsApp. He borrado el nombre
Vamos a ver.
¿ Quieres tener " certeza de algo”?
Unas reglas que cumplan en base a tu riesgo y practicarlas hasta que se te pongan los ojos de Pellegrini.
No hay otra…..
Y aquí es donde casi nadie quiere quedarse.
Porque ese final no es épico.
No hay revelación. No hay “click” mágico. No hay seguridad absoluta ni aplausos del mercado.
Hay rutina.
Hay repetir lo mismo cuando no apetece. Hay ejecutar aunque la cabeza pida otra cosa. Hay aceptar que puedes hacerlo todo bien y aun así perder.
Y justo ahí es donde muere la mayoría.
No porque no sepan operar. No porque no tengan sistema.
Sino porque siguen buscando entender lo que solo se puede aceptar.
El día que dejas de pedirle permiso al mercado… El día que no necesitas estar seguro… El día que cambias “tener razón” por “seguir reglas”…
Ese día no te haces más listo. Te haces más peligroso.
Y el mercado, curiosamente, empieza a respetarte.
No porque lo controles. Sino porque por fin has dejado de intentarlo.
Y menos mal. Porque si el mercado te diera siempre lo que quieres, nunca te convertirías en el trader que necesitas ser.