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Primer Mago

Los Reyes han sido muy generosos conmigo.


Y entre otras cosas, me han traido libros.


De ellos, algunos son de trading.


Y si os parece, voy a compartir algo aquí que suelo hacer:


Escribirme correos con cosas que me llaman la atención de lo que voy leyendo.


El libro es archiconocido: Los Nuevos Magos del Mercado.


Me leí el primero.


Pero entre que lo leí en Inglés y que lo hice cuando estaba empezando, no me enteré de mucho.


Obvio que despues de leer los primeros capitulos de este, volveré sobre él cuando termine.


¿Te gusta la idea?

Bien.

El primer trader que aparece en el libro es....


Bill Lipschutz: el mago que entendió que el trading no va de acertar


Ojo porque lo primero que llama la atención es que no empieza hablando de indicadores, ni de sistemas secretos, ni de entradas quirúrgicas.

Empieza hablando de errores.

Y eso ya dice mucho.

Bill Lipschutz es uno de los traders más rentables de la historia del mercado de divisas. ( Yo no sabía ni quién era)
 

Durante años, gestionó dinero institucional con resultados extraordinarios. Pero su historia no arranca con genialidad, sino con algo mucho más común: 


Perder dinero… y seguir adelante.

El golpe que casi lo saca del mercado


Lipschutz cuenta cómo, al inicio de su carrera, llegó a perder una parte muy significativa de su cuenta en una sola operación. 


No fue una pérdida pequeña.


Fue de esas que te hacen cuestionarte si vales para esto o si estás perdiendo el tiempo.

La diferencia es lo que hizo después.

No se refugió en excusas.
No culpó al mercado.
No buscó un nuevo sistema milagro.

Entendió algo clave:



El problema no había sido el mercado, sino su relación con el riesgo.




El trading no va de tener razón




Una de las ideas más poderosas de su capítulo es esta:

No necesitas tener razón muchas veces.
Necesitas no equivocarte en grande.

Lipschutz explica que el trading es un juego asimétrico.


Lo importante no es cuántas veces aciertas, sino qué pasa cuando aciertas y qué pasa cuando fallas.

Puedes ganar poco muchas veces y perder una sola… y arruinarte.
O puedes perder poco muchas veces y ganar fuerte unas pocas… y sobrevivir.

El foco está en la distribución del riesgo, no en el ego de acertar.



El riesgo como unidad básica de pensamiento


Aquí viene una de las lecciones más incómodas para el trader minorista.

Lipschutz no piensa en operaciones.
Piensa en riesgo.

Cada trade es solo una expresión distinta de lo mismo:


  • cuánto puedo perder
  • cuánto puedo ganar
  • y si el contexto justifica asumir ese riesgo

Da igual si es yen, marco alemán o dólar.



El activo es secundario. El riesgo es el idioma común.

Esta forma de pensar es justo lo contrario de lo que hace la mayoría:


  • enamorarse del activo
  • justificarse con narrativas
  • guantar pérdidas porque “esto no puede seguir así”

Para el tito Bill, cuando el mercado demuestra que estás equivocado, no hay debate. Sales. Punto.



La confianza no nace de ganar


Otra idea brutal del capítulo es esta:
La confianza no nace de encadenar trades positivos.

Nace de saber que aunque pierdas, sigues en el juego.

Lipschutz explica que muchos traders se vienen abajo no por perder, sino porque pierden más de lo que su cabeza puede digerir



Y a partir de ahí aparece el miedo, la duda y el bloqueo.

Por eso insiste tanto en el control del drawdown y en evitar pérdidas que te saquen del estado mental correcto.



No se trata solo de proteger la cuenta. Se trata de proteger la cabeza.



La gran lección del primer mago


Si tuviera que resumir el capítulo de Bill Lipschutz en una sola frase, sería esta:

El trading no se gana por ser brillante, se gana por no desaparecer.

No es el trader más listo el que sobrevive.



Es el que entiende el riesgo.
El que acepta la incertidumbre.
El que sabe perder sin romperse.

Y eso, para el trader que busca consistencia, es una verdad incómoda… pero liberadora.

Porque a partir de ahí, el trading deja de ser una lucha contra el mercado y pasa a ser lo que realmente es:



Una conversación constante contigo mismo.

Y esa conversación, como bien sabía Bill Lipschutz, empieza siempre por una pregunta muy simple:

¿Cuánto estoy dispuesto a perder para seguir aquí mañana?



PD:
"La vida es una tombola"


(Marisol-Se retiró a tiempo del trading)


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