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Tú mismo

Una de mis costumbres mañaneras es leer el ABC con mi café y mi tostà.


Y hoy viene un artículo de Juan Miguel Vega (Director de Canal Sur) que casi se puede decir que es de trading e inversión.


Por eso hoy voy a traerlo aquí para que veas bien uno de los grandes problemas del inversor actual.


Básicamente, el artículo viene a decir que la sevillanía se está perdiendo.


Y lo hace con algo tan sencillo como el habla.


En Sevilla, de toda la  puta vida, al dulce de reyes se le llama Rosco de Reyes.

Pero ahora se le llama Roscón.


Lo mismo está pasando con los calentitos, que ahora se le llaman churros.


Y así expone una serie de ejemplos en los que el habla capitalina ha oscurecido el léxico sevillano.


Y si amigos Rankianos.


Está pérdida de identidad es la misma, la mismita que se ve en los inversores.

El inversor medio ya no sabe quién es.


Sabe qué ha comprado.


Pero no sabe por qué.



Tiene una cartera, sí.


Pero no un criterio.


Compra ETFs porque “es lo lógico”.

Criptos porque “no se puede quedar fuera”.

Trading porque “hay gente viviendo de esto”.



No decide.

Ejecuta.



Ha renunciado a su identidad como inversor para sentirse seguro.



Y el mercado se alimenta de eso.


Porque cuando no sabes por qué haces algo, tampoco sabes cuándo dejar de hacerlo.



Invertir como todos, son duda, es la trampa perfecta


Nunca hubo tanta información.


Y nunca hubo tantos inversores perdidos.



Carteras modelo.

Hilos de Twitter.

Vídeos de diez minutos prometiendo tranquilidad financiera.


Todo perfectamente masticado.



El problema es que cuando todos invierten igual, nadie entiende realmente lo que tiene entre manos.



Y cuando llega una caída, una racha mala o una duda razonable, el grupo desaparece.


Ahí estás tú.
Solo.


Frente a una decisión que nunca fue del todo tuya.



Y entonces vendes donde no debes.

O aguantas más de la cuenta.

O cambias de estrategia a mitad del camino.


No porque seas malo.


Sino porque nunca tuviste un plan propio.


Es la falsa seguridad de la moda.



Uno de los grandes venenos del inversor moderno es la obsesión por “lo que funciona ahora”.


Ahora funcionan los ETFs.

Ahora el value.

Ahora las criptos.

Ahora el trading algorítmico.

Ahora las Small Caps.



Y cuando deja de funcionar, se cambia.



Eso no es invertir.


Eso es ir saltando de moda en moda esperando que alguna te salve.


Como las ciudades que se llenan de locales iguales porque “eso atrae gente”.


Sí.


Hasta que todos los sitios son iguales y ya da lo mismo uno que otro.


El inversor intercambiable no tiene ventaja competitiva.

Es carne de mercado.

Y el mercado es un cabrón.


Porque no castiga al que piensa distinto.

Castiga al que no sabe por qué hace lo que hace.


Puedes ganar dinero invirtiendo de muchas formas distintas.
Pero no puedes ganar dinero mucho tiempo sin entender tu forma.



Da igual si inviertes a largo plazo, haces trading o mezclas estilos.


Lo que no da igual es hacerlo porque toca.


Cuando inviertes para encajar, te vuelves reactivo.


Y el mercado adora a los reactivos.


Casi nadie recuerda el momento exacto.


No fue una gran decisión.


Fue una pequeña concesión.



Un “voy a copiar esto”.

Un “ya lo entenderé luego”.

Un “todos lo hacen”.


Y sin darte cuenta, dejaste de invertir para entender y empezaste a invertir para no quedarte fuera.



Ahí empieza la frustración.


La sensación de ir siempre tarde.
La duda constante.


Porque en el fondo lo sabes:
No estás jugando tu juego.


Recuperar la identidad es simplificar
Recuperar tu identidad como inversor no va de aprender más indicadores.



Va de hacerte preguntas incómodas:


  • ¿Qué riesgo acepto de verdad?
  • ¿Por qué entro aquí?
  • ¿Cuándo estoy equivocado?



Si no puedes responder eso, no tienes estrategia.


Tienes esperanza.


Y la esperanza no es un sistema.



Un inversor con identidad sabe dónde está, por qué está y cuánto tiempo se queda.


No necesitas más información.
Necesitas menos ruido y más criterio.


El día que recuperes tu identidad como inversor dejarás de buscar señales y empezarás a tomar decisiones.


Y solo entonces el mercado dejará de devorarte para convertirse en un filtro.



Ahí es cuando empieza el juego de verdad.


PD: 

“Por la calle de la Mar, camino Mateo Gago
Lleva un torerillo a hombro, camino de San Bernardo
La plaza de Santa Cruz, entre naranjo y flores
Entre naranjo y flores
Saludan al torerillo entre sus vivas y sus olés”


(El Pali-Trovador de Sevilla)


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  1. en respuesta a Mentalpips
    -
    #3
    11/01/26 18:31
    Gracias, Sr. Mental
  2. en respuesta a Ja San
    -
    #2
    11/01/26 18:24
    En mi equipo
  3. #1
    11/01/26 18:15
    Me pregunto qué hay detrás de la ingente cantidad de "youtubers" e "influencers" financieros, que últimamente surgen como champiñones. Igual me lo parece a mí, pero, ¿había tantos "enteraos" hace un par de años? Es como si hubiera un plan sincronizado para convencer a la gente de que invierta donde sea, pero que invierta YA. A lo mejor el objetivo es trasvasar su dinero a los de siempre.

    P. D.: Tuve una novia de Jaén que también decía rosco y calentitos😁.