Un préstamo con garantía hipotecaria (también llamado préstamo con aval hipotecario o con aval de vivienda) te permite obtener financiación usando un inmueble de tu propiedad como garantía. Suele ofrecer importes y plazos mayores que un préstamo personal, pero a cambio el prestamista puede ejecutar la vivienda si dejas de pagar.
En resumen: lo ofrecen sobre todo prestamistas privados especializados, que valoran más el inmueble que tu historial y, en algunos casos, admiten clientes en ficheros de morosidad. Suelen prestar solo una parte del valor de tasación y su coste es claramente superior al de una hipoteca bancaria. Si eres persona física y la garantía es una vivienda, la Ley 5/2019 te protege igual que en una hipoteca: oferta vinculante con diez días de antelación, visita previa al notario y límites al vencimiento anticipado. Solo compensa con ingresos estables y una finalidad clara.
Antes de firmar: tu vivienda responde de la deuda
Si acumulas impagos por encima de los límites legales, el prestamista puede dar por vencido el préstamo y ejecutar la vivienda que has puesto como garantía, aunque sea tu residencia habitual. Comprueba que la cuota es asumible incluso si tus ingresos bajan y desconfía de cualquier oferta que te pida firmar con prisa.
Mejores préstamos con garantía hipotecaria
Desde Rankia hemos seleccionado dos prestamistas especializados en préstamos con garantía hipotecaria. Ambos admiten finalidades libres, pero difieren en importes y en el perfil de cliente al que se dirigen.
Prestamista |
Características principales |
Hasta 500.000 € · plazo de hasta 20 años · admite ASNEF |
|
De 15.000 a 1.000.000 € · cualquier finalidad: deudas, reformas o herencias |
Sofkredit
Sofkredit se especializa en préstamos con garantía hipotecaria, con financiación de hasta 500.000 euros. Acepta inmuebles como garantía incluso si el solicitante figura en ficheros como ASNEF o RAI, y los plazos de devolución pueden llegar a 20 años. Encaja en quien tiene patrimonio inmobiliario pero ha sido rechazado por la banca por su historial; no es la opción más barata si un banco te concede una hipoteca o un préstamo personal.
8.5
Si quieres conocer en detalle sus condiciones, consulta nuestro análisis Sofkredit: ¿qué préstamos ofrece?
Sofkredit - Préstamos con aval hipotecario
- Respuesta en 48h
- Préstamo con Garantía Hipotecaria
- Permite ASNEF
TAE desde
3,00%
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Préstamo Capital
Préstamo Capital ofrece financiación con garantía hipotecaria desde 15.000 € hasta 1.000.000 €, que puede destinarse a cualquier finalidad: reunificar deudas, financiar una reforma o cubrir los gastos e impuestos asociados a la aceptación de una herencia. Por importe mínimo, está pensado para necesidades medianas y grandes; para cantidades pequeñas, los gastos de tasación y notaría no compensan.
Puedes ampliar la información en Préstamo Capital: características y condiciones.
Si lo que necesitas es financiación sin poner en riesgo tu vivienda, compara antes las opciones de nuestra selección de mejores préstamos personales.
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¿Qué es un préstamo con garantía hipotecaria?
Un préstamo con garantía hipotecaria es una financiación en la que pones un inmueble de tu propiedad (totalmente pagado o con hipoteca pendiente) como garantía. Si no cumples con los pagos, el prestamista puede ejecutar esa garantía y vender el inmueble para recuperar lo que se le debe.
A diferencia de una hipoteca, el dinero no se destina a comprar esa vivienda: puedes usarlo para reunificar deudas, financiar una reforma, abordar un proyecto empresarial o pagar una herencia. En la práctica, los bancos apenas comercializan este producto para particulares y lo ofrecen sobre todo prestamistas privados e intermediarios especializados, con criterios de concesión más flexibles y un coste más alto.
Cuando el prestatario es una persona física y la garantía es un inmueble de uso residencial, la operación está sujeta a la Ley 5/2019 de contratos de crédito inmobiliario, con independencia de para qué se pida el dinero.
A diferencia de una hipoteca, el dinero no se destina a comprar esa vivienda: puedes usarlo para reunificar deudas, financiar una reforma, abordar un proyecto empresarial o pagar una herencia. En la práctica, los bancos apenas comercializan este producto para particulares y lo ofrecen sobre todo prestamistas privados e intermediarios especializados, con criterios de concesión más flexibles y un coste más alto.
Cuando el prestatario es una persona física y la garantía es un inmueble de uso residencial, la operación está sujeta a la Ley 5/2019 de contratos de crédito inmobiliario, con independencia de para qué se pida el dinero.
¿Cómo funcionan?
El proceso para obtener un préstamo con garantía hipotecaria incluye varios pasos:
Evaluación del valor de la propiedad
El prestamista determinará el valor de tu vivienda, que será clave para calcular la cantidad que puedes pedir prestada.
Determinación del LTV
Es el porcentaje del valor de tasación que te prestan. Los prestamistas privados especializados suelen limitarlo a alrededor del 30% del valor del inmueble, descontando el saldo pendiente si ya tienes una hipoteca, muy por debajo del 80% habitual en una hipoteca bancaria para vivienda habitual.
Tasa de interés y plazos
Al estar respaldado por un inmueble, permite plazos más largos que un préstamo personal. El tipo depende del prestamista, del importe y de la tasación: con prestamistas privados suele ser bastante más alto que el de una hipoteca bancaria, y a menudo se suman comisiones de apertura o de intermediación.
Qué te protege la ley si pides un préstamo con garantía hipotecaria
Si eres persona física y la garantía es un inmueble residencial, la Ley 5/2019 obliga al prestamista profesional a cumplir las mismas garantías que en una hipoteca:
- Oferta vinculante con diez días de antelación: debes recibir la Ficha Europea de Información Normalizada (FEIN), las advertencias estandarizadas y el proyecto de contrato al menos diez días naturales antes de la firma, y la oferta es vinculante durante ese plazo (artículo 14).
- Visita previa al notario: antes de firmar tienes que comparecer ante el notario que elijas, que te asesora y levanta un acta; sin ella no puede autorizarse la escritura (artículo 15).
- Límites al vencimiento anticipado: el prestamista solo puede reclamar toda la deuda si los impagos equivalen al menos al 3% del capital o a doce cuotas en la primera mitad del préstamo, o al 7% o quince cuotas en la segunda mitad, y tras requerirte el pago con un mes de plazo, según el Banco de España.
- Prestamista registrado: los prestamistas e intermediarios de crédito inmobiliario deben estar inscritos en el registro del Banco de España o en el de la comunidad autónoma correspondiente. Compruébalo antes de entregar documentación o pagar cualquier cantidad.
Si un prestamista te propone firmar sin FEIN, sin pasar por el notario con antelación o con prisas para "no perder la oferta", es motivo suficiente para descartarlo.
Ventajas y desventajas de los préstamos con garantía hipotecaria
Antes de tomar una decisión sobre un préstamo con garantía hipotecaria, es esencial conocer tanto los beneficios como los posibles inconvenientes. Este tipo de financiación permite acceder a importes y plazos que otros préstamos no ofrecen, pero conlleva un riesgo importante: el uso de tu vivienda como aval.
A continuación, te presentamos las principales ventajas y desventajas que debes considerar al evaluar este tipo de préstamos.
A continuación, te presentamos las principales ventajas y desventajas que debes considerar al evaluar este tipo de préstamos.
Pros
- Acceso con perfiles que el banco rechaza: algunos prestamistas especializados valoran sobre todo el inmueble y admiten solicitantes en ficheros de morosidad.
- Cantidades mayores: Puedes acceder a cantidades significativas de dinero dependiendo del valor de tu propiedad.
- Plazos flexibles: Los plazos de estos préstamos suelen ser más largos, lo que puede resultar en pagos mensuales más asequibles.
Contras
- Riesgo de perder la vivienda: Si no puedes cumplir con los pagos, puedes perder tu hogar.
- Coste elevado: con prestamistas privados, el tipo de interés y las comisiones de apertura o intermediación superan claramente a los de una hipoteca bancaria.
- Costes adicionales: Estos préstamos pueden incluir gastos como honorarios de tasación, impuestos y tarifas notariales.
- Plazo prolongado: Un plazo largo puede hacer que termines pagando más en intereses a lo largo del tiempo.
¿Cuándo es ideal solicitar un préstamo con garantía hipotecaria y cuándo no?
Solicitar un préstamo con garantía hipotecaria puede tener sentido cuando necesitas una suma importante de dinero, cuentas con una propiedad sin cargas o con poca deuda pendiente y tienes ingresos estables. Los usos más razonables son reunificar deudas caras, financiar una reforma o un proyecto empresarial concreto, o afrontar los impuestos de una herencia. Frente a un préstamo personal permite más importe y más plazo, pero con prestamistas privados el tipo de interés suele ser elevado, así que conviene comparar el coste total y no solo la cuota. No es aconsejable si no puedes garantizar un flujo de ingresos estable, porque el riesgo de perder tu vivienda en caso de impago es alto.
En situaciones de inestabilidad económica, o si no tienes un plan claro para utilizar el dinero, es mejor considerar otras alternativas. Además, aunque el plazo largo reduzca la cuota, revisa bien las tasas de interés y los plazos de devolución: cuanto más largo es el préstamo, más intereses pagarás en total.
Este tipo de préstamo también es desfavorable si solo necesitas una pequeña cantidad de dinero, ya que los trámites y costes asociados (tasación, notaría, registro y comisiones) pueden no justificar la operación.
En situaciones de inestabilidad económica, o si no tienes un plan claro para utilizar el dinero, es mejor considerar otras alternativas. Además, aunque el plazo largo reduzca la cuota, revisa bien las tasas de interés y los plazos de devolución: cuanto más largo es el préstamo, más intereses pagarás en total.
Este tipo de préstamo también es desfavorable si solo necesitas una pequeña cantidad de dinero, ya que los trámites y costes asociados (tasación, notaría, registro y comisiones) pueden no justificar la operación.
Requisitos para solicitar un préstamo con garantía hipotecaria
Para solicitar un préstamo con garantía hipotecaria, generalmente se requieren los siguientes documentos y condiciones:
- Propiedad en garantía: Debes ser propietario de una vivienda o inmueble libre de cargas o con poca deuda pendiente.
- Documento de identidad: DNI o pasaporte vigente.
- Ingresos estables: Demostrar que tienes capacidad para pagar, aunque algunos prestamistas aceptan situaciones de ASNEF.
- Escrituras del inmueble: Documento que acredite la propiedad del inmueble.
- Tasación del inmueble: el prestamista calcula el importe máximo sobre el valor de tasación, por lo que tendrás que encargarla o aceptar la que proponga.
- Edad legal: Ser mayor de 18 años.
Préstamo con garantía hipotecaria vs hipoteca
Aunque ambos se garantizan con un inmueble, existen diferencias significativas entre una hipoteca y un crédito con garantía hipotecaria:
Préstamo con garantía hipotecaria |
Hipoteca |
|
Finalidad del préstamo |
Cualquier finalidad |
Compra de vivienda |
Plazo de devolución |
hasta 20 años |
hasta 30 años |
¿Permite ASNEF? |
Depende del prestamista |
No |
Financiación máxima |
Suele limitarse a alrededor del 30% del valor de tasación |
Habitualmente hasta el 80% sobre tasación (vivienda habitual) |
Preguntas frecuentes
A la hora de solicitar un préstamo con garantía hipotecaria surgen dudas que pueden influir en tu decisión: en qué se diferencia del aval hipotecario, cuánto dinero puedes pedir, cuánto cuesta, qué ocurre si no puedes pagar o cuánto tarda la operación. Estas son las preguntas más frecuentes.
En la práctica, prestamistas y comparadores usan las tres expresiones para referirse a un préstamo garantizado con un inmueble. En sentido técnico, un aval es la garantía personal que presta un tercero (el avalista) con todo su patrimonio, mientras que en la garantía hipotecaria es el propio inmueble el que responde de la deuda mediante una hipoteca inscrita en el Registro de la Propiedad. Si te ofrecen un «aval de vivienda», revisa en el contrato si lo que se constituye es una hipoteca o un avalista, porque las consecuencias en caso de impago no son las mismas.
Depende del valor de tasación y de lo que ya debas sobre el inmueble. Según la información publicada por los prestamistas y por comparadores (octubre de 2026), Sofkredit llega hasta 500.000 euros y Préstamo Capital gestiona operaciones de 15.000 a 1.000.000 euros, pero en ambos casos el importe se limita a alrededor del 30% del valor de tasación. Con una vivienda tasada en 300.000 euros y sin hipoteca, por ejemplo, el máximo rondaría los 90.000 euros. Son cifras orientativas: la oferta final la fija cada prestamista tras la tasación.
Con prestamistas privados cuesta bastante más que una hipoteca bancaria. Sofkredit indica en su web una TAE de entre el 3% y el 25% según el perfil del cliente, aunque los comparadores sitúan su TAE de partida por encima del 10%. Préstamo Capital, que actúa como intermediario, no publica una TAE de referencia y cobra además honorarios de intermediación. Por eso no te quedes con el «TAE desde» de un anuncio: exige la FEIN con la TAE y el coste total de tu operación concreta.
Algunos prestamistas especializados, como Sofkredit y Préstamo Capital, aceptan solicitantes en ficheros de morosidad porque valoran sobre todo el inmueble en garantía. A cambio, suelen aplicar un coste mayor y prestar solo una parte del valor de tasación. Aun así, el prestamista debe evaluar tu solvencia, así que conviene demostrar ingresos y que la cuota es asumible.
Si dejas de pagar, el prestamista puede reclamarte las cuotas y, si los impagos alcanzan el 3% del capital o doce cuotas en la primera mitad del préstamo (7% o quince cuotas en la segunda), darlo por vencido tras un requerimiento de un mes e iniciar la ejecución de la vivienda. Si prevés dificultades, negocia antes de acumular impagos.
Sí, siempre que el inmueble tenga suficiente valor libre de cargas. Ese margen se calcula restando el saldo pendiente de tu hipoteca actual del valor de tasación, y el nuevo préstamo se inscribe como segunda hipoteca, por detrás de la primera. Con prestamistas privados, el importe concedido será solo una parte de ese margen.
En un préstamo con garantía hipotecaria obtienes un nuevo préstamo usando tu vivienda como garantía sin modificar tu hipoteca actual. En la refinanciación sustituyes o modificas tu hipoteca existente, ya sea cambiando de entidad o ampliando el capital, normalmente para mejorar condiciones o reunificar deudas en una sola cuota.
Depende del prestamista, de la tasación y de la documentación, pero la ley fija un mínimo: entre la entrega de la FEIN y la firma deben pasar al menos diez días naturales, y antes tendrás que acudir al notario. En la práctica, cuenta con varias semanas desde la solicitud hasta la firma.
Sí, los fondos de este tipo de préstamo se pueden utilizar para cualquier finalidad: reunificar deudas, hacer reformas en tu hogar, invertir en un negocio, pagar los impuestos de una herencia o cubrir gastos personales. Aun así, el prestamista puede preguntarte por el destino del dinero al estudiar tu solvencia.
¿Merece la pena un préstamo con garantía hipotecaria?
Un préstamo con garantía hipotecaria solo merece la pena si necesitas una cantidad considerable, tienes un inmueble con valor libre, ingresos estables y la banca no te ofrece otra salida. Es más caro que una hipoteca bancaria y, si dejas de pagar, el prestamista puede ejecutar tu vivienda.
Antes de firmar, compara el coste total (TAE y honorarios) entre varios prestamistas, comprueba que están inscritos en el Banco de España o en el registro autonómico, exige la FEIN con diez días de antelación y acude al notario. Si la cuota no es asumible con margen o el dinero no tiene un destino claro, es preferible optar por otra financiación, como un préstamo personal.
Antes de firmar, compara el coste total (TAE y honorarios) entre varios prestamistas, comprueba que están inscritos en el Banco de España o en el registro autonómico, exige la FEIN con diez días de antelación y acude al notario. Si la cuota no es asumible con margen o el dinero no tiene un destino claro, es preferible optar por otra financiación, como un préstamo personal.