Entre mis propósitos para el nuevo curso está recuperar el tono académico cuando la desinformación económica general lo requiera. Por suerte, en Rankia y en la blogosfera hay gente más rápida que yo en tocar temas de rabiosa actualidad y hoy me voy a aprovechar de ello, sin que sirva de precedente. Vamos allá.

1.- Para empezar, un clásico de la verborrea política española: la presión fiscal. Muy oportuno el post publicado en Buscando precios de compra. Se trata de un concepto macro, que pone en relación lo que el Estado recauda por impuestos, cotizaciones y demás tributos con lo que se produce dentro del territorio en un año (producto interior bruto o PIB). Se expresa en porcentaje y, claro, para interpretarlo hay que explicar lo que pasa con el numerador y con el denominador. Existe otro indicador llamado esfuerzo fiscal que se calcula como el cociente entre la presión fiscal y la renta per capita. Si la primera sube y la segunda baja, el resultado no va a quedar nada bien en el discurso político. Os dejo una referencia por si queréis ampliar información.

2.- Muy útiles también los dos post sobre la deuda pública española, por lo que se refiere a los datos que aporta. Podemos discutir si nuestras administraciones públicas deben recurrir o no a la deuda para aguantar el temporal, pero a mí me parece más productivo pensar a largo plazo y preparar la salida de la crisis. La protección social está muy bien pero no basta: hay que pasar de las medidas defensivas (subvenciones, planes E) a las estrategias activas que permitan al sector privado retomar el liderazgo de la economía -lo cual, entre otras cosas, permitirá recortar el volumen de deuda-. En este sentido me parece un poco estúpido este titular de El Economista, que viene a decir que la Ley de Economía Sostenible sólo surtirá efecto después de la crisis. Sirva o no sirva, esta ley es un conato de política activa. (Echevarri, toma nota del artículo para los Hearst).

3.- A propósito del PIB y de las estadísticas, en general, recomiendo la lectura de esta entrada, tomada del blog Análisis y Gestión del Riesgo, sobre distintas maneras de expresar el crecimiento económico. Imprescindible para que los medios no nos vuelvan locos con previsiones, hechos consumados y noticias repetidas cada tres meses. Y, en cualquier caso, no está de más irnos al INE, al Banco de España o a Eurostat para contrastar con la fuente de todas las informaciones. Otra cosa es que estemos a gusto o no con los procedimientos de cálculo de variables como la inflación o el crecimiento. Pues bien, en este sentido Stiglitz propone cambiar de indicador de crecimiento para asegurarnos de que vamos en la dirección correcta. No discute que el crecimiento de las economías sea el principal objetivo, sólo sugiere que la forma de calcular el PIB -sin tener en cuenta elementos de bienestar social- nos puede llevar al abismo.

4.- Por último, una nota sobre la subida del IVA. Todos tenemos clarísimo que este impuesto lo pagamos los consumidores y que las empresas se limitan a recaudarlo, por muchos problemas de liquidez que dé a algunas cada tres meses. Sin embargo, cualquier impuesto sobre el consumo tiene consecuencias indirectas sobre la demanda de mercado y acaba afectando a la producción y a las ventas. Os dejo un artículo un poco antiguo de Economy Weblog que lo explica con ejemplos.

Espero que esta entrada no me haya quedado demasiado pesada con tanto enlace, pero me han parecido muy oportunos dada su actualidad.

Saludos.
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