Deberes para el nuevo gobierno (I): la brecha fiscal y la conciliación

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Así da gusto. Zapatero aún no ha sido investido presidente y ya se ha apuntado, por activa o por pasiva, algunos cumplimientos: tenemos un portavoz vacunado contra la crispación, los nacionalistas empiezan a calmarse y a ofrecer buen rollito, el recibo de la luz va a permanecer congelado, al menos, un trimestre más. A lo que podemos añadir el relativo buen resultado de la campaña de Semana Santa en cuanto a accidentes mortales. Bien.

Hablemos de retos de legislatura. Se dice que lo que no se haga durante los dos primeros años no se realizará en los dos siguientes. Conscientes del axioma, algunos grupos de interés ya andan nerviosos lanzando globos sonda. Por ejemplo, los empresarios con el recurrente tema de SUS impuestos.

Ya me estoy imaginando la primera reunión de diálogo social. Al frente, Caldera como vicepresidente con cartera de Trabajo. A la izquierda, los representantes de los trabajadores, exigiendo medidas para mejorar la estabilidad en el empleo, la conciliación personal-familiar y la seguridad en el puesto de trabajo. A la derecha, el empresariado mentando despidos libres y reducción de la brecha fiscal. Y se trata de conseguir acuerdos que beneficien a las dos partes.

Pues bien, el punto medio virtuoso se encuentra en algo que ya he comentado en este blog: el cambio de cultura del trabajo, tal y como lo entendemos en España. Hace tiempo que el concepto de empleo fijo hasta la jubilación pasó a la historia. Pero el empresario debería desterrar de su lenguaje el término despido libre y empezar a pensar en el currante como una inversión a medio y largo plazo que exige, como las mejores máquinas, cuidados y mantenimiento. Por otro lado, no es razonable exigir conciliación a cambio de nada. La modificación de los tiempos y los horarios de toda la vida conviene mucho a nuestra productividad y beneficiaría a todos, pero va a ser inevitable ofrecer incentivos a Don Paco o Doña Francisca para ampliar ese contrato psicológico con Currito o Currita que les permita llevar a los niños al colegio o a la guardería (mejor si está en el polígono), trabajar desde casa o distribuir la jornada laboral anual como se quiera, con bolsas de horas acumuladas y otras medidas similares.

Esos incentivos saldrán, no nos quepa la menor duda, de bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. La cual va a necesitar algo más que un Pacto de Estado para su sostenimiento futuro. No me cabe duda de que Solbes tendrá soluciones imaginativas preparadas para ello, pero habrá que explicárselas a la gente, previo consenso con la oposición para que no haga ídem del tema.

La tarea es compleja, pero no se puede retrasar más. Y no nos podemos conformar con nuevas baterías de parches. Veremos.
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