Salió a bolsa a 135 $, alcanzó un máximo de 225 $ apenas cuatro días después y hoy cotiza cerca de 148 $.
Quien compró en la salida todavía mantiene ganancias. Quien entró por la euforia cerca de máximos acumula pérdidas superiores al 30%.
Y, sin embargo, en este tiempo apenas ha cambiado la compañía.
Starlink sigue creciendo, el negocio de lanzamientos continúa siendo líder y SpaceX mantiene una posición competitiva excepcional. Lo que realmente cambió fue el precio que el mercado estaba dispuesto a pagar por ella.
Aquí está una de las lecciones más importantes de la inversión: una gran empresa no siempre es una gran inversión. Todo depende del precio al que la compres.
Cuando las expectativas son demasiado optimistas, el mercado suele descontar años de crecimiento por adelantado. En ese contexto, incluso una empresa excelente puede ofrecer una rentabilidad decepcionante si el punto de entrada no era razonable.
🎯 Invertir no consiste solo en encontrar grandes compañías. También consiste en saber cuánto estás pagando por ellas. Porque, al final, la rentabilidad depende tanto de la calidad del activo como del precio al que decides comprarlo.