El Oro en Carteras Indexadas: cuándo tiene sentido y cómo hacerlo
El Oro en Carteras Indexadas: cuándo tiene sentido y cómo hacerlo
¿Tiene sentido incluir oro en una cartera indexada? Aunque no genera rentas y muchos lo critican, históricamente ha ayudado en crisis. En este artículo analizamos, con datos y sin dogmas, qué aporta, cuándo puede reducir drawdowns y qué porcentaje tiene sentido.
Escribo este artículo porque es uno de los temas que más me han preguntado a lo largo de los años. Y aunque yo no era muy partidario de tener Oro en mi cartera indexada, tal y como muchas veces lo expresé, sí acepto que es un activo importante. Incluso hasta San Bogle en alguna ocasión admitió que quizás un 5% en el metal precioso podría valer la pena.
El oro no reparte dividendos, no genera flujo de caja, no es una empresa productiva ni un bono que pague cupones. Para muchos inversores como el abuelo Buffett, eso lo convierte automáticamente en un activo “innecesario”. Y, sin embargo, lleva décadas —y siglos— apareciendo en carteras institucionales, en modelos defensivos y en estrategias diseñadas precisamente para resistir lo que más destruye patrimonios: las crisis profundas y los errores emocionales. En pocas palabras, ha superado con creces la prueba más difícil, la del tiempo.
Y aquí va una pequeña confesión: con el paso de los años —y sobre todo desde que soy padre— he ido dándole cada vez más peso al oro dentro de mi patrimonio. En estos últimos años incluso he terminado comprando una parte en oro físico (algo que antes criticaba) y otra a través de ETFs.
Dicho esto, en este artículo quiero ponerme lo más objetivo posible y analizar, sin fanfarria, qué aporta y qué no aporta el oro cuando lo incorporas a una cartera indexada: sus ventajas, sus límites y en qué escenarios puede tener sentido.
El oro no debería ser una apuesta
Al menos no en carteras indexadas pasivas. La mayoría de inversores se acercan al oro de la peor forma posible: lo compran cuando hay miedo, lo venden cuando se aburren, lo persiguen cuando sube y lo abandonan cuando se estanca. Así, el oro se convierte en una apuesta táctica, en lugar de cumplir el rol que históricamente le ha dado sentido dentro de un portfolio indexado.
Recientemente ha tenido un genial desempeño, pero se nos olvida que es un activo muy cíclico y que antes de la subida de estos años tuvo periodos en donde dio rendimientos menores al índice y también periodos de estancamiento y caídas.
El oro acelera en los últimos años: evolución del precio en EUR (2023–2026) - Fuente: www.gold.org
Muchos inversores han usado el oro de para protegerse en correcciones, estrés geopolítico o debilidad del dólar, pero su utilidad puede ser más estructural, como diversificador estratégico en carteras con varios activos. Es decir, no solo “oro cuando hay pánico”, sino oro como pieza permanente de diversificación por su baja correlación con otros activos.
Aquí está la clave:
el oro no compite con la renta variable como motor de crecimiento. Compite con el caos. Compite con los momentos en los que todo parece romperse a la vez.
El oro no está para ganar más: está para caer menos cuando todo se rompe
Una cartera no se construye solo con retornos esperados ni fijándonos únicamente en el mejor escenario. Se construye con supervivencia, es decir, viendo si será capaz de sobrevivir el peor escenario y si nosotros seremos capaces de cumplir el plan en esos momentos. Porque el problema real del inversor no es matemático: es psicológico.
Cuando llega un drawdown del -40%, la teoría indexada se olvida y toma el control nuestro cerebro reptil. Ahí es donde la mayoría abandona el plan, vende en mínimos y convierte una estrategia sólida en un desastre personal.
En ese contexto, tener un activo que históricamente se comporta diferente puede ser más importante que unas décimas extra de rentabilidad anual.
Incluir oro en carteras indexadas ha reducido drawdowns máximos en escenarios históricos. En su simulación, una cartera con un 10% de oro redujo el máximo drawdown frente a la cartera sin oro.
Oro Vs otros activos en carteras diversificadas
No se mueve igual que el resto
En gestión de carteras, lo importante no es solo qué activo sube más. Es qué activo se mueve distinto. Ahí es donde el oro ha tenido históricamente un papel especial.
SPDR cuantifica esto con claridad: carteras con pequeñas asignaciones a oro (2%, 5%, 10%) tuvieron mejores ratios Sharpe, menor volatilidad y menor drawdown máximo que carteras sin oro. Por ejemplo, la cartera sin oro tuvo un Sharpe de 0.38 y un drawdown máximo del -35.25%, mientras que con un 10% de oro el Sharpe subió a 0.44 y el drawdown bajó a -31.16%.
Métricas añadiendo Oro
¿Cuánto oro tiene sentido?
Aquí es donde muchos se equivocan. El oro no es para poner el 30% por miedo, pero tampoco tiene sentido ignorarlo por dogma.
La evidencia institucional converge en rangos moderados. El World Gold Council muestra que añadir oro en proporciones del 2.5% al 10% habría aumentado los retornos ajustados al riesgo en carteras tipo pensiones durante el periodo analizado.
El estudio SPDR de donde he obtenido las gráficas concluye en rangos entre 2% y 10%.
Mi opinión sería:
si el oro tiene sentido, será poco.
Un porcentaje pequeño puede hacer un trabajo enorme. Demasiado nos puede dejar muy expuestos a los vaivenes de su ciclicidad.
Oro en una cartera Boglehead: ¿encaja o es una herejía?
La cartera Boglehead clásica es simple: acciones globales, bonos de calidad, rebalanceo, costes mínimos. El oro no es un activo productivo, así que muchos puristas lo rechazan.
Pero hay un matiz importante: Boglehead no significa “solo acciones y bonos”. Significa construir una cartera robusta, diversificada y que puedas mantener toda la vida. Y sobre todo con los principios fundamentales de San Bogle, simplicidad, bajas comisiones y sentarse a esperar.
Si un 5% de oro reduce drawdowns y mejora el perfil volatilidad-retorno, entonces no es una herejía. Es gestión de riesgo. Así que sí: una cartera indexada pasiva puede incluir oro sin dejar de ser pasiva.
Oro físico vs mineras: no es lo mismo
Mucha gente cree que “tener oro” es comprar mineras como GDX. Pero eso es renta variable de la industria minera, no oro defensivo.
Las mineras tienen mucha más volatilidad y drawdowns mucho mayores que el oro físico.
Para una cartera pasiva defensiva, el oro físico es el instrumento coherente. Las mineras son otra historia: más táctica, más agresiva, más especulativa.
Cómo invertir en oro en España: ETCs
¿Cómo invertir en oro? En Europa, el acceso habitual al oro se hace mediante ETCs que son el vehículo más directo disponible, pero legalmente el inversor es acreedor del emisor, no propietario directo del metal, por lo que hay que entender allocated vs unallocated y el riesgo estructural.
¿Para qué sirve realmente el oro en una cartera pasiva?
El oro no está ahí para hacerte rico. Está ahí para que no destruyas tu plan y mejorar un poco las métricas, pero debes de estar consciente del riesgo de retornos subsecuentes, es decir, no necesariamente en los siguientes 10 años va a dar mejor retornos y menor drawdown. Es un tema de probabilidades y no de certezas.
En general nos sirve para tres cosas muy concretas:
Diversificar cuando acciones y bonos no bastan.
Reducir drawdowns en crisis severas.
Ayudarte psicológicamente a mantener la cartera cuando todo tiembla.
El oro no es el motor. Es el cinturón de seguridad o el parachoques.
El oro no es una moda ni una religión como otros activos más recientes. Es una herramienta imperfecta, pero históricamente útil cuando se usa con humildad y en proporciones razonables.
No necesitas oro para ganar. Pero quizá sí para resistir.
Y en inversión, resistir suele ser lo que separa al inversor que llega a destino… del que abandona antes de tiempo.