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Existe una famosa frase que seguramente habrás escuchado o leído en alguna ocasión, la cual dice que “el Estado nunca quiebra”

A lo largo de la historia, algunos economistas como John Maynard Keynes o políticos famosos como Franklin D. Roosevelt, fueron reconocidos por expresar ideas similares a la que expresa esa frase, en cuanto a la estabilidad financiera del Estado en ciertas circunstancias adversas. 

No obstante, la historia también nos ha demostrado que un Estado puede quebrar. Pero… ¿cuándo se considera que un Estado alcanza la situación de bancarrota? Cuando no puede hacer frente a sus compromisos de pago. 

Esta situación se da cuando por ejemplo, un Estado emite títulos de deuda (ej. bonos) a diez años, y por esos títulos de deuda pública recibe a cambio dinero de los ahorradores que los adquieren. Pero transcurridos los diez años, en el momento en el que se vence el plazo, el Estado no dispone de dinero suficiente para devolver el dinero a los ahorradores y cancelar así su deuda. A partir de ese momento, el Estado entra en default. 

Era un 2 de Junio de 2012, cuando la Fragata Libertad zarpaba del puerto de Buenos Aires con más de trescientos ilusionados marineros recién egresados de la escuela de la Armada Argentina, y algunos experimentados marinos. Por delante, ciento cincuenta días aproximados de navegación a bordo del buque escuela, donde los novatos guardiamarinas podrían aplicar los conocimientos adquiridos a lo largo del curso. 

Después de más de siete mil kilómetros de navegación con escalas en diferentes países, afrontando los desafíos propios de una navegación de larga duración, con exhaustivas jornadas de trabajo, en un entorno de disciplina militar, con espacios reducidos para la movilidad, y adversas condiciones climáticas, por fin algún marino desde la cofa avistó al estilo carabelas de Colón… ¡tierra a la vista! Efectivamente, se acercaban a las costas de Ghana. Un país exótico para la mayoría de los tripulantes, del que poco se suele conocer en el país suramericano, más allá de su famosa selección de fútbol con la que se habrá enfrentado en algún campeonato mundial la selección albiceleste. 

Una vez atracado el buque en el puerto de Tema, al poco tiempo de permanecer allí anclado, se acabó la ilusión de los marinos. 

Sobre el Estado argentino pesaba una orden de embargo sobre sus bienes (incluida la fragata), debido a un impago de deuda generado durante el default de 2001 que sufrió Argentina, durante la época que se aplicó el famoso Corralito. 

La orden emitida por el Juez Richard Adjei Frimpong de Nueva York, y acatada por la Justicia de Ghana, impedía movilizar la nave; por lo que a simple vista, los marinos no podrían volver a su país en el buque armada…  En ocasiones como éstas, nada mejor que llevar siempre a bordo un abono transporte, por si en una de esas…  

Pero “al mal tiempo, buena cara”. Y así lo demostraron los jóvenes marineros argentinos, que al poco tiempo ya estaban improvisando un “fulbito” (partido de fútbol informal y amistoso) con algunos aficionados ghaneses que trabajaban en el puerto de Tema… ¡No hay barreras para el idioma internacional del fútbol! 

Por suerte, más allá de algunos disparos al aire que llegó a efectuar algún alto mando del grupo militar, al momento en que funcionarios del puerto de Tema intentaron abordar la nave para moverla de sitio y despejar la zona para el atraque de otros barcos, la historia tuvo un final feliz. Después de intensas negociaciones diplomáticas, los jóvenes marinos pudieron proseguir con su viaje de regreso; pero por si las dudas reduciendo las escalas… ¡no fuera que intentasen embargarles nuevamente la nave en algún otro puerto! 

Pero más allá de la anécdota, otros casos en los que algunos Estados se vieron ante la imposibilidad de cancelar sus deudas podrían ser por ejemplo lo sucedido en 1998, cuando Rusia entró en incumplimiento de sus obligaciones de pago, después de una crisis económico-financiera desencadenada por la devaluación del rublo y la caída de los precios del petróleo. Uruguay se vio obligado a reestructurar su deuda en 2003 después de enfrentar dificultades financieras debido a una crisis económica y bancaria. En nuestro continente, Grecia enfrentó una crisis de deuda soberana en 2010, lo que llevó al país a requerir múltiples rescates financieros por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aunque no se consideró un “impago” en el sentido tradicional, Grecia incumplió con sus obligaciones financieras y requirió una reestructuración significativa de su deuda. Venezuela enfrentó una crisis económica y política prolongada que llevó al país a incumplir con sus obligaciones de deuda en 2017. Desde entonces, Venezuela ha permanecido en un estado de crisis económica y ha enfrentado sanciones internacionales. 

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran que los Estados también pueden atravesar problemas financieros suficientemente graves, como para llevarlos a situaciones de quiebra o impago de deudas. 

Por lo que si tiendes a invertir en renta fija, dados los sucesos anteriormente mencionados, una de las lecciones que deberíamos de aprender es la necesidad de conocer bien a quién le prestamos dinero; o en otras palabras, conocer la situación financiera de aquellos emisores de títulos de deuda o renta fija que adquirimos. 

Para ello, entre otras herramientas que facilitan el análisis de la situación financiera de los emisores, existen las calificaciones crediticias que asignan las agencias de rating como Standard & Poor’s, Fitch o Moody’s entre otras. Estas agencias básicamente lo que hacen, es asignarles una calificación a los emisores (ya sean Estados o empresas privadas) de títulos de deuda (renta fija), según su solvencia y capacidad de pago de las deudas contraídas. Un emisor con baja o mala calificación significará que tiene mayor probabilidad de impago llegado el vencimiento de su deuda. Por lo tanto, si le prestas dinero mediante adquisición de algún título de renta fija que éste hubiese emitido, tienes que ser consciente de que llegado el vencimiento del título adquirido, existe una elevada probabilidad de que el emisor no sea capaz de devolverte el dinero invertido. 

En términos generales, las calificaciones que asignan las agencias de rating más importantes son las que se exponen en la siguiente Tabla.


 
Las calificaciones comprendidas en la escala “Non investment grade”, son las que reciben aquellos emisores que más riesgo de impago presentan. 

Quizás entonces puedas preguntarte, ¿porqué invertir en empresas o Estados comprendidos en la escala “Non investment grade”? 

Porque a mayor riesgo, mayor rentabilidad. Si tuvieses que elegir entre prestarle tu dinero a un emisor libre de riesgo, y a otro emisor que presenta muchas probabilidades de impago, evidentemente elegirías prestarle al emisor libre de riesgo, siempre que ambos emisores ofrezcan la misma rentabilidad. ¿Por qué motivo elegirías entonces invertir en el emisor que más probabilidad de impago presenta? Porque éste ofrezca una mayor rentabilidad a cambio, debido al riesgo que asumes. Por lo tanto, aquellos emisores con peores calificaciones, se verán obligados a ofrecer mayores rentabilidades por sus emisiones, o lo que es lo mismo, deberán asumir un mayor coste de endeudamiento. De ahí la importancia que supone la calificación que obtiene un emisor, dado que ésta puede determinar el coste que deberá asumir por su deuda. 

Recientemente (a mediados de Marzo de 2024), la agencia de calificación Moody’s revisó el rating de España situándolo en Baa1

A la vista está, que los pequeños ahorradores no solemos analizar previamente el rating crediticio del Tesoro Español, al momento de comprar las Letras del Tesoro. Desde que comenzaron a subir los tipos de interés allá por Julio de 2022, hemos visto en varias ocasiones cómo se agolpaban los ahorradores particulares en las sedes del Banco de España para adquirir Letras del Tesoro.


 
El incremento de la demanda de Letras del Tesoro entre las familias españolas, ya alcanza aproximadamente el 30% de la población.


 
Sin lugar a dudas, la renta fija pública es la que más interés despierta entre los ahorradores españoles que se consideran conservadores, cuando ésta ofrece rentabilidades aceptables. Por aquello de que “el Estado nunca quiebra”, la deuda emitida por el Estado es la que nos permite dormir tranquilos a la hora de invertir. 

¿Pero y si te dijera que hay empresas privadas que poseen mejor calificación crediticia que el Tesoro español, y ofrecen menor riesgo que el mismo Estado? 

Por poner un ejemplo, muchos bancos españoles poseen calificaciones crediticias superiores a Baa1, e incluso empresas no financieras como Inditex, la cual mantiene un rating situado entre AA y AA+ según la agencia que le califique. 

Por lo tanto, si prestarle tu dinero al Estado te transmite tranquilidad, ¿cuánto más a una empresa que presenta mejor solvencia que el mismo Estado? 

Pero por aquella creencia de que “el Estado nunca quiebra”, éste en muchas ocasiones suele recibir más demanda por sus emisiones, que las que suele recibir una empresa privada; y por lo tanto, en muchas ocasiones los intereses que pagan las empresas privadas por sus emisiones suelen ser superiores a los que paga el Estado, aún tratándose de empresas con mejor rating crediticio que el Tesoro español. 

¿Moraleja? Hazte la fama, y échate a dormir… 

Pero sin lugar a dudas, la renta fija privada ofrece una oportunidad que debería situarse dentro del radar de las inversiones. 


BrightGate Global Income Fund 


Si de inversiones en renta fija privada se trata, la mejor manera de hacerlo es a través de un fondo de inversión especializado en ello, que invierta de forma global para diversificar la inversión y reducir el riesgo, y que a su vez tenga la capacidad de detectar oportunidades a lo largo de la geografía mundial, teniendo en cuenta la relación riesgo-rentabilidad. 

Esas características son las que identifiqué en este fondo que te describo a continuación. 

El BrightGate Global Income Fund clasificado como Renta Fija Flexible Global-EUR Cubierto según el proveedor de información financiera Morningstar, se contituyó en Octubre de 2013, y es gestionado por Jacobo Arteaga y Javier López Bernardo; ambos gestores de BrightGate Capital, SSGIIC. 

Cabe destacar que ha sido calificado con cinco estrellas Morningstar, y su objetivo consiste en armar una cartera de entre cuarenta y sesenta posiciones a nivel global, a fin de reducir el riesgo; pero con créditos de alto rendimiento. Para ello, su equipo de gestores analiza e intenta identificar las mejores oportunidades en los diferentes mercados primarios (o de emisión). Los vencimientos medios de dichos créditos son inferiores a los cinco años, para evitar en la medida de lo posible las elevadas volatilidades. 

Sin perseguir ningún benchmark, la estrategia del fondo persigue atractivos retornos pero limitando la duración y riesgo de crédito. 

En principio, el fondo tiene como filosofía de inversión la adquisición de deuda emitida por compañías altamente valoradas, hasta su vencimiento. No obstante, si su equipo gestor detecta deterioros en el balance de algún emisor, procede a rotar esas posiciones antes de llegar a su vencimiento, para evitar así posibles impagos. Es el valor añadido que implica, dejar en manos de expertos la gestión de nuestras inversiones. 

Este fondo presenta una volatilidad del 4,36% y un perfil de riesgo moderado que se sitúa en el cuatro, comprendido en la escala del uno al siete, donde siete es el nivel de mayor riesgo.


 
En el siguiente cuadro resumen, expongo las diferentes clases que presenta el fondo, y sus respectivas comisiones.


 
El fondo carece de comisión de suscripción y reembolso, y también de éxito, pero exige una inversión mínima de 1.000 euros. 

En cuanto a las rentabilidades obtenidas, la rentabilidad media a tres años ha oscilado entre el 4,68% 4,83% según la clase de fondo que se trate. Igualmente puedes verlas de forma detallada en el siguiente cuadro:


 
Pero para hacerte una idea más clara de la evolución de sus rentabilidades desde sus inicios, seguramente te ayudará el siguiente gráfico:


 
Según se puede observar, desde el año 2021 las rentabilidades del fondo superan a las del índice de referencia, y a los de su categoría. 

La cartera del fondo, está compuesta principalmente por las siguientes posiciones:


 
Puedes ver también la composición de la cartera por distribución sectorial, rating crediticio y situación geográfica.


 
No obstante, si quieres obtener información más detallada puedes hacerlo mediante el siguiente enlace: https://brightgatecapital.com/brightgate-gestion/brightgate-global-income/ 

Y como dice uno de los tantos refranes, “más vale prevenir que curar”. Por lo que no olvides de analizar siempre a quién le prestas tu dinero; y si no dispones de los medios, el tiempo o las herramientas adecuadas para analizar al potencial deudor, nada mejor que dejar esa gestión en manos de expertos. 

Una vez más, hemos llegado al final de nuestro viaje que en esta ocasión ha sido a través de la renta fija; pero prometo seguir navegando contigo entre los diferentes mercados, con el fin de identificar oportunidades de inversión que se adapten a las diferentes circunstancias que nos toque atravesar.  

Mientras tanto, me despido hasta la próxima semana… ¡Hasta la vista amig@! 
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