¿Qué sentimiento es más intenso: la emoción de una victoria o el dolor de una derrota?
Los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky estudiaron esta cuestión hace casi 50 años y concluyeron que las personas sienten las pérdidas con mucha más intensidad que unas ganancias equivalentes. Este fenómeno se conoce como aversión miope a las pérdidas —o teoría prospectiva— y sigue inspirando investigaciones en finanzas conductuales y psicología hasta nuestros días. A juicio de Fisher Investments, es fundamental que los inversores comprendan este concepto, ya que ayuda a explicar por qué tomar decisiones emocionales sobre la cartera para tratar de evitar pérdidas puede llevar a asumir riesgos excesivos y a poner en peligro la consecución de los objetivos de inversión a largo plazo.
En su influyente estudio "Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk" (La teoría prospectiva: un análisis de la toma de decisiones en situaciones de riesgo), Kahneman y Tversky utilizaron una serie de apuestas hipotéticas para analizar el comportamiento humano ante el riesgo.[1] En un caso, los investigadores pidieron a los participantes israelíes que eligieran entre:
En su influyente estudio "Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk" (La teoría prospectiva: un análisis de la toma de decisiones en situaciones de riesgo), Kahneman y Tversky utilizaron una serie de apuestas hipotéticas para analizar el comportamiento humano ante el riesgo.[1] En un caso, los investigadores pidieron a los participantes israelíes que eligieran entre:
- A) un 100 % de probabilidades de perder 3000 USD (el salario mensual medio en Israel en aquel momento); o
- B) un 80 % de probabilidades de perder 4000 USD y un 20 % de probabilidades de no perder nada.
A continuación, les plantearon una segunda elección:
- A) un 100 % de posibilidades de recibir 3000 USD, o
- B) un 80 % de probabilidades de recibir 4000 USD y un 20 % de probabilidades de no recibir nada.
En el primer escenario, el 92 % de los encuestados eligió la opción B: una pequeña posibilidad de no perder nada a pesar de que implicaba una mayor probabilidad de perder más dinero que con la pérdida segura de la opción A. En la segunda situación, alrededor del 80 % de los participantes prefirieron la ganancia garantizada de 3000 USD al riesgo relativamente reducido de no ganar nada, aun cuando la probabilidad de obtener los 4000 USD era muy superior a la de no recibir ninguna cantidad.[2]
A partir de estos resultados, los investigadores extrajeron dos conclusiones: en primer lugar, las personas valoraban de forma distinta una ganancia de 3000 USD y una pérdida de la misma cuantía, a pesar de que las cantidades eran idénticas y lo suficientemente considerables como para afectar de manera importante a su situación financiera. En segundo lugar, los participantes sentían tal aversión a las pérdidas que estaban dispuestos a asumir el riesgo de perder aún más dinero con tal de tener una pequeña posibilidad de evitar cualquier pérdida.
En opinión de Fisher Investments, y de acuerdo con sus análisis del comportamiento de los inversores, este fenómeno puede manifestarse de diversas formas en las decisiones de inversión. Aquí nos centraremos en dos de ellas: evitar determinadas categorías de inversión (incluidos sectores o países) que han registrado un mal comportamiento y tratar de esquivar las pérdidas del mercado bursátil en general. El primer caso pudo observarse en 2022, cuando la renta variable mundial atravesó un prolongado período de descensos en un contexto en el que se hablaba constantemente de los riesgos relacionados con la guerra en Ucrania, el alza de los precios del petróleo y el gas (y el temor a posibles escaseces), la inflación, las pronunciadas e inesperadas subidas de los tipos de interés por parte de las autoridades monetarias y muchos otros factores. [3]
La caída de los mercados comenzó en un contexto de gran entusiasmo por las acciones tecnológicas, impulsado por el liderazgo que habían ejercido durante la pandemia y el período posterior. Según nuestros análisis, esto contribuyó a que se vieran especialmente afectadas por las ventas posteriores. [4] A mediados de junio de 2022, las acciones tecnológicas —y los mercados en general— acumulaban pérdidas, mientras que las acciones orientadas al valor registraban ganancias en lo que iba de año. [5] Ante esta situación, un inversor influido por la aversión a las pérdidas podría haberse sentido tentado a vender sus castigadas posiciones en tecnología y comprar categorías que estaban resistiendo mejor, como el sector energético, favorecido por el aumento de los precios del petróleo, que mejoraba las perspectivas de las empresas petroleras y de gas. [6] Sin embargo, a medida que varios países incrementaron la producción de petróleo y gas para aliviar la escasez, las acciones energéticas llegaron a caer un 19,6 % hasta su mínimo del 14 de julio. [7] Durante ese mismo período, los mercados mundiales y las acciones tecnológicas también retrocedieron, pero solo un 2,6 % y un 1,4 %, respectivamente. [8] Por tanto, un cambio de estrategia en junio habría resultado contraproducente.
Supongamos que este inversor, frustrado por el resultado de su decisión, hubiera decidido intentarlo una vez más y regresar al sector tecnológico. Su situación habría empeorado: a partir de ese momento, las acciones tecnológicas cayeron otro 9,4 % hasta finales de año. ¿Y el sector energético? Subió un 19,1 %. [9] Lo que queremos destacar es que las decisiones de inversión reactivas pueden desencadenar una espiral descendente: invertir en las categorías que mejor se han comportado recientemente para acabar sufriendo pérdidas cuando el liderazgo del mercado se traslada a otros segmentos.
Ahora bien, el ejemplo anterior parte de la base de que la evolución negativa de la renta variable no llevó a nuestro hipotético inversor a abandonar por completo el mercado. Sin embargo, no siempre ocurre así. En nuestra experiencia, la aversión a las pérdidas también puede influir en decisiones más amplias, como la de invertir o no en renta variable. Consideremos lo ocurrido en 2020. Aunque la renta variable mundial cerró el año con una subida del 6,3 %, el recorrido incluyó una caída del 33,8 % cuando los mercados descontaron rápidamente las ramificaciones económicas de los confinamientos por la COVID-19. [10]
En opinión de Fisher Investments, cuando los mercados tocaron fondo, muchos de los medios de comunicación financieros que analizamos avisaron de que podrían producirse graves dificultades económicas a escala mundial. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional comparó la situación con la Gran Depresión y con la crisis financiera mundial de 2007 a 2009. [11] Otros sugirieron que la pandemia podía poner fin a industrias enteras en un momento en que el mundo se adentraba en una "nueva normalidad". [12] Al mismo tiempo, comenzaron a publicarse datos económicos que reflejaban el impacto de los confinamientos. En Estados Unidos, por ejemplo, el número semanal de nuevas solicitudes de prestaciones por desempleo aumentó a finales de marzo hasta llegar a aproximadamente 3,28 millones, más de diez veces la cifra de la semana anterior y el nivel más alto de la historia en esa serie estadística. [13] Los mercados laborales parecían estar al borde del colapso. Entretanto, los índices mundiales de gestores de compras se desplomaron hasta mínimos históricos, ya que la actividad económica estaba prácticamente paralizada. [14] Sin embargo, los mercados ya habían descontado la elevada probabilidad de una grave contracción económica y, según los análisis de Fisher Investments, ya estaban anticipando la reapertura y la recuperación. En marzo comenzó un pronunciado repunte bursátil y la renta variable mundial terminó el año con rentabilidades positivas. [15]
En nuestra experiencia, vender durante las caídas de mercado puede dar a los inversores la sensación de estar evitando pérdidas adicionales, lo que puede aliviar temporalmente su inquietud. Sin embargo, también puede implicar materializar pérdidas y perderse la posterior recuperación de la renta variable. En opinión de Fisher Investments y de acuerdo con sus análisis del comportamiento de los inversores, esta conducta incrementa un riesgo que a menudo pasa desapercibido: el riesgo de que no alcancen sus metas y objetivos a largo plazo. Con frecuencia oímos a los inversores decir que "nadie se preocupa más por su dinero que usted mismo", como si para obtener resultados fuera necesario preocuparse mucho. Sin embargo, la teoría prospectiva sostiene que puede ocurrir justamente lo contrario: una implicación emocional excesiva puede convertirse en un factor de riesgo, no en una ventaja.
Por ello, creemos que los inversores harían bien en reconocer estos impulsos psicológicos y mantenerlos bajo control. Si las caídas de los mercados les impulsan a vender para intentar frenar las pérdidas, consideramos que puede resultarles útil plantearse algunas preguntas que les ayuden a adoptar una perspectiva más amplia:
- ¿Han cambiado mis objetivos y necesidades financieras a largo plazo?
- ¿Sigo invirtiendo con el propósito a largo plazo que tenía inicialmente? ¿Han cambiado los motivos por los que invierto en renta variable?
- ¿Ha cambiado algo en el mercado bursátil aparte de su comportamiento reciente?
- ¿Ha cambiado algo fundamental en esta acción o sector que estoy considerando abandonar, más allá de su comportamiento reciente? Y, respecto a las posibles alternativas, ¿existe algún aspecto fundamentalmente atractivo en esta empresa o sector aparte de su comportamiento reciente?
- Por último, ¿qué ocurriría si me equivoco en cualquiera de estas cuestiones?
Creemos que responder sinceramente estas preguntas hace que resulte más fácil mantener a raya los impulsos reactivos. A nuestro juicio, este ejercicio de reflexión ayuda al inversor a volver a centrar la atención en sus objetivos a largo plazo y en el horizonte temporal que, según nuestros análisis, más influye en los mercados (los próximos 3 a 30 meses), eliminando así una visión excesivamente cortoplacista que puede entrañar riesgos. A nuestro juicio, la teoría prospectiva —una característica inherente al comportamiento humano— introduce riesgos en la inversión porque el deseo de actuar suele estar impulsado por el efecto que la evolución pasada del mercado ejerce sobre las emociones. Sin embargo, según la opinión de Fisher Investments elaborada a partir de sus análisis históricos, los mercados bursátiles miran hacia adelante. Por ello, creemos que a los inversores les resultará útil hacer lo mismo.
No se pierda las últimas noticias y perspectivas de los mercados de Fisher Investments.
Fisher Investments es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited, (“Fisher Investments”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 24-26 City Quay, 3rd Floor, Dublin, D02 NY19, Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales.
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.
------------------------------------------------------------
[1] "Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk", Daniel Kahneman y Amos Tversky, Econometrica, vol. 47, n.º 2, páginas de 263 a 291. Marzo de 1979.
[2] Ibid.
[3] Fuente: FactSet, a 10/4/2026. Afirmación basada en la rentabilidad con dividendos netos del MSCI World y en los precios al contado del petróleo crudo Brent, del 30/11/2021 al 31/12/2023. El término inflación se refiere al aumento generalizado de los precios en toda la economía.
[4] Ibid. Afirmación basada en la rentabilidad con dividendos netos de los índices MSCI World y MSCI World Information Technology, del 31/12/2019 al 31/12/2021.
[5] Ibid. Afirmación basada en las rentabilidades con dividendos netos de los índices MSCI World, MSCI World Information Technology y MSCI World Value, del 31/12/2021 al 8/6/2022. Las acciones orientadas al valor son aquellas que se negocian a unos precios relativamente bajos en comparación con los indicadores empresariales subyacentes, como las ventas o los beneficios.
[6] Ibid. Rentabilidad con dividendos netos del índice MSCI World Energy en EUR, del 31/12/2021 al 8/6/2022.
[7] Ibid. Rentabilidad con dividendos netos del índice MSCI World Energy en EUR, del 8/6/2021 al 14/7/2021.
[8] Ibid. Rentabilidades con dividendos netos de los índices MSCI World y MSCI World Information Technology, del 20/6/2022 al 14/7/2022.
[9] Ibid. Rentabilidades con dividendos netos de los índices MSCI World Energy y MSCI World Information Technology en EUR, del 14/7/2022 al 31/12/2022.
[10] Ibid. Rentabilidad con dividendos netos del MSCI World en EUR, del 31/12/2019 al 31/12/2020.
[11] "The Great Lockdown: Worst Economic Downturn Since the Great Depression", Fondo Monetario Internacional, 23/3/2020.
[12] "30 Days that Brought the World to the Brink of a Depression", Charles Riley, CNN, 21/3/2020.
[13] "3.3 Million File Unemployment Claims, Shattering Records", Jim Zarroli y Avie Schneider, NPR, 26/3/2020.
[14] Fuente: FactSet, a 10/4/2026. Índices PMI de S&P Global de Estados Unidos, el Reino Unido y la eurozona, marzo de 2020. Los índices de gestores de compras, o PMI, son encuestas mensuales que miden la amplitud de la actividad económica.
[15] Véase la nota x