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El sector manufacturero ya no es lo que era

 
El sector manufacturero ha estado en el punto de mira de los medios financieros que siguen los analistas de Fisher Investments España, ya que la actividad de las fábricas parece estar liderando la economía mundial en su salida de la profunda contracción de 2020, a pesar de los recientes problemas en la cadena de suministro. Sin embargo, en opinión de Fisher Investments España, los inversores no deberían sobrevalorar su impacto, ya que la industria manufacturera es una pequeña parte de la mayoría de las principales economías del mundo. El sector servicios la supera con creces.

 
El sector manufacturero suele recibir la máxima atención en las publicaciones financieras que seguimos, a menudo debido a su reputación como columna vertebral de la economía y a su larga historia como industria.

 Por ejemplo, a menudo vemos que los expertos atribuyen la buena posición económica general de Alemania a su condición de potencia industrial. Además, según nuestras observaciones, el papel de la industria manufacturera en la economía puede suscitar debates políticos, como cuando los economistas y los políticos se preocupan de que la economía del Reino Unido esté desequilibrada dado el importante peso de su sector servicios. 
 
Para nosotros, parece que la reputación de la industria manufacturera tiene su origen en el papel histórico que ha tenido en las economías desarrolladas. 

Por ejemplo, en el Reino Unido, el porcentaje del PIB correspondiente a la industria manufacturera —y su porcentaje de mano de obra— alcanzó un máximo del 36 % en 1960, una imagen del vigor económico de la posguerra que evoca imágenes de fábricas con extensas cadenas de montaje. Además, el análisis histórico muestra que la industria manufacturera era parte integrante del poderío militar de los países y del posterior desarrollo económico, de ahí el interés de los gobiernos por su capacidad y productividad. 
 
Creemos que este legado es la razón por la que los indicadores de producción industrial con mayor histórico registrado se encuentran entre los conjuntos de datos económicos más observados. 

La producción también es relativamente fácil de contabilizar, ya que la producción de las fábricas puede contarse en medidas como volumen y unidades.

 En cambio, los indicadores de producción del sector servicios no tienen un historial tan prolongado y pueden ser más difíciles de contabilizar dada su naturaleza menos tangible. Los analistas de las agencias estadísticas aún están desarrollando métricas para contabilizarlos. Además, los analistas que seguimos consideran que la importancia de la industria manufacturera va mucho más allá de la propia actividad, ya que sus grandes e interrelacionadas cadenas de suministros tienen amplios efectos en la economía en general. 
 
Sin embargo, desde su máximo poderío de mediados del siglo xx, la importancia económica general de la industria manufacturera ha declinado según nuestros análisis históricos. Como muestran las figuras 1 y 2, la proporción de la industria manufacturera en el producto interior bruto (PIB, una medida de la producción económica calculada por las autoridades públicas) en Alemania y Estados Unidos, respectivamente, ha estado en declive durante décadas. 

El sector manufacturero alemán representaba el 36 % de su PIB en 1970, y el año pasado se situaba en un mínimo histórico del 21 %. El sector manufacturero estadounidense ha pasado de un máximo del 29 % del PIB en 1953 al 11 % en 2020. Otras economías de mercado desarrolladas han experimentado un descenso similar. 

Según las últimas cifras del Banco Mundial, en 2018 la participación del sector manufacturero en el PIB era del 14 % en la UE, del 9 % en el Reino Unido y del 21 % en Japón. Incluso en China, a la que Fisher Investments España se refiere a menudo como la planta manufacturera del mundo, la producción de las fábricas representaba solo el 37 % del PIB en el primer trimestre de 2021, después de haber representado casi la mitad en 2008. 
 
Figura 1. Proporción de la industria manufacturera alemana con respecto a su PIB 
 
Fuente: Destatis, a 6/6/2021. Valor añadido bruto manufacturero y PIB de Alemania de 1970 a 2020. 
 
Figura 2. Proporción de la industria manufacturera estadounidense con respecto a su PIB 
 
Fuente: US Bureau of Economic Analysis, a 6/6/2021. Valor añadido bruto de la industria manufacturera y PIB de EE.UU. de 1947 a 2020. 
 
Por supuesto, como muestran también estos gráficos, la disminución de la parte del PIB correspondiente al sector manufacturero no significa que el nivel de producción industrial real de estos países haya disminuido. Simplemente no es así. 

Significa que otras áreas crecieron y se desarrollaron más rápido con el tiempo, es decir, el sector servicios. Actualmente, dos terceras partes del PIB alemán corresponden al sector servicios. El de la UE ronda el 70 %. Lo mismo ocurre en la mayoría de las economías desarrolladas y en muchas en desarrollo: alrededor del 65 % del PIB mundial pertenece a los servicios. 
 
Dado que el peso relativo de la industria manufacturera ha disminuido tanto, no creemos que sus indicadores de actividad ofrezcan una visión fidedigna de las tendencias económicas del momento. 

Dada su menor participación en la producción económica total, suele tener menos influencia en la dirección general de la economía. Y aunque el sector puede ser volátil y sufrir grandes oscilaciones —y aparentemente estancarse en otras ocasiones—, no daríamos demasiada importancia a estos movimientos. Esto es así porque el sector industrial normalmente no influye en el sector servicio, el cual es el grueso de la economía. 
 
Además, el sector servicios también tiene efectos económicos multiplicadores a través de las cadenas de suministro, al igual que ocurre con la industria manufacturera. Por ejemplo, las empresas de servicios de información —surgidas de los avances tecnológicos de mediados del siglo XX— constituyen una parte cada vez mayor de la economía, según revelan nuestros análisis. 

Nuestros estudios sugieren que el comercio digital está transformando muchas industrias tradicionales y creando otras nuevas.

 Los juegos en la nube y las reuniones virtuales son solo dos de los nuevos servicios que la gente utiliza y compra cada vez más. Estos servicios requieren muchos programadores, por lo que se emplean trabajadores con formación especializada. También necesitan hardware, producido mediante procesos de fabricación avanzados. 
 
Durante los cierres y restricciones causadas por la crisis sanitaria, vimos que las autoridades de toda la economía mundial permitieron que la mayoría de las industrias manufactureras permanecieran abiertas, mientras que muchas empresas de servicios tuvieron que cerrar o restringir sus operaciones, lo que puede haber impulsado la posición relativa de la producción manufacturera temporalmente. 

Sin embargo, en nuestra opinión, es poco probable que el sector manufacturero recupere la cuota de los servicios a largo plazo. El análisis de Fisher Investments España sobre los patrones de consumo muestra que los cierres afectaron de manera desproporcionada a las empresas de servicios, ya que cerraron muchas de ellas que requieren interacción entre personas durante largos períodos de tiempo. 

Esto hizo que los consumidores sustituyeran muchos servicios por bienes, lo que favoreció temporalmente al sector manufacturero. 

Por ejemplo, la pandemia impulsó una fuerte demanda de equipos informáticos personales debido a las necesidades de trabajo a distancia. Esto contribuyó a la escasez de semiconductores, lo que motivó a los fabricantes de chips a crear nuevas líneas de producción. 
 
No obstante, a medida que la actividad económica vuelva a la normalidad, vemos probable que el relativo auge de la actividad manufacturera se frene, mientras que, a su vez, las tendencias de largo plazo que favorecen al sector servicios sigan su marcha. En nuestra opinión, los inversores harían bien en seguir estas tendencias y no limitarse a extrapolar el reciente rebote de la industria que muchos de los comentaristas que seguimos están destacando. 
 
A nuestro juicio, una de las lecciones clave que pueden extraerse del año pasado es que el sector manufacturero, como el resto de sectores, sigue siendo vital para una economía mundial sana. Pero es crucial mantener la importancia de todas en perspectiva a la hora de tomar decisiones de inversión. A pesar de que el sector manufacturero ocupa un lugar destacado, no suele ser el principal motor de las economías. 
 
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Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,   (“Fisher Investments España”). Fisher Investments España está inscrita con domicilio social en calle Junta de Castilla y León, 8, 28660 Boadilla del Monte (Madrid), con NIF W0074497I, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, en el tomo 39501, folio 110, inscripción 1, hoja M-701327, y en el Registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Empresas de Servicios de Inversión del Espacio Económico Europeo con Sucursal en España, con el número 126. 
 
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe, y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal, ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No existe garantía alguna de que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, que pueden cambiar en cualquier momento a partir de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información aquí contenida no pretende ser una recomendación o pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en este documento. Invertir en los mercados financieros implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. La rentabilidad pasada no garantiza ni indica los resultados futuros de manera fiable. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas están sometidos a la fluctuación de los mercados financieros mundiales y de los tipos de cambio internacionales. 
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