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Lo que te hace sentir pasar por una incapacidad
supone vivir una incapacidad
Quería compartir algo que llevo tiempo sintiendo, porque creo que solamente las personas que estamos pasando por un proceso de incapacidad podemos entender realmente lo que supone.
Muchas veces, desde fuera, parece que esto consiste simplemente en esperar una resolución. Pero no es así. Cuando además estás físicamente mal, con dolores, limitaciones y problemas de salud, todo se hace muchísimo más difícil.
A eso se suma la incertidumbre constante: el dinero, el pago directo, los puntos del expediente, si te llaman, si te piden un documento, si un punto cambia o no cambia… Estás continuamente pendiente de algo que puede afectar a tu futuro y a tu economía.
Y hay otra cosa que a mí personalmente me duele mucho: que a veces parece que estamos pidiendo algo que no nos corresponde. Incluso cuando vas al médico, cuando vas a recoger una baja o cuando haces cualquier trámite, hay momentos en los que llegas a sentirte como si estuvieras pidiendo limosna.
Y no. No estamos pidiendo que nos regalen nada. Estamos intentando conseguir aquello que nos corresponde después de haber trabajado y cotizado, y porque nuestra situación de salud nos ha llevado hasta aquí.
A veces también parece que algunas personas creen que estamos así porque queremos. Y ojalá fuera así de fácil. Ojalá pudiéramos levantarnos mañana sin dolores, sin limitaciones, sin ansiedad y volver a nuestra vida normal y a nuestro trabajo.
Yo creo que el 99,9% de las personas que estamos aquí, por no decir el 100%, querríamos estar bien, estar trabajando y no tener que estar pasando por esta incertidumbre. Nadie quiere estar enfermo, depender de trámites, estar pendiente del dinero o vivir esperando una resolución que puede cambiar su vida.
Y todo esto desgasta muchísimo emocionalmente. Yo, por ejemplo, reconozco que estoy muy desgastada. Hay días que no duermo bien, estoy nerviosa, le doy vueltas a todo una y otra vez y cualquier cosa que me dicen puede hacer que pase de estar un poco tranquila a sentirme completamente angustiada.
Y pienso especialmente en las personas que ya están pasando por una situación emocional complicada. Si una persona ya está mal psicológicamente o emocionalmente, tener que añadir encima meses de incertidumbre, preocupación económica, trámites, esperas y estar pendiente continuamente de una resolución puede hacer que su situación sea todavía más difícil.
Porque esto no afecta solamente al expediente. Afecta a la persona, a su sueño, a su tranquilidad, a su estado emocional y también puede terminar repercutiendo en su salud.
Detrás de cada expediente hay una persona, con sus problemas, sus dolores, sus miedos y su situación personal. No somos solamente unos papeles y unos puntos en una pantalla.
Ojalá estos procesos fueran más claros, más humanos y más rápidos, porque mientras nosotros esperamos una resolución, seguimos viviendo con una incertidumbre que desgasta muchísimo.
Necesitaba decirlo y desahogarme, porque a veces solamente quien está pasando por esto sabe realmente lo que supone. ❤️
Quería compartir algo que llevo tiempo sintiendo, porque creo que solamente las personas que estamos pasando por un proceso de incapacidad podemos entender realmente lo que supone.
Muchas veces, desde fuera, parece que esto consiste simplemente en esperar una resolución. Pero no es así. Cuando además estás físicamente mal, con dolores, limitaciones y problemas de salud, todo se hace muchísimo más difícil.
A eso se suma la incertidumbre constante: el dinero, el pago directo, los puntos del expediente, si te llaman, si te piden un documento, si un punto cambia o no cambia… Estás continuamente pendiente de algo que puede afectar a tu futuro y a tu economía.
Y hay otra cosa que a mí personalmente me duele mucho: que a veces parece que estamos pidiendo algo que no nos corresponde. Incluso cuando vas al médico, cuando vas a recoger una baja o cuando haces cualquier trámite, hay momentos en los que llegas a sentirte como si estuvieras pidiendo limosna.
Y no. No estamos pidiendo que nos regalen nada. Estamos intentando conseguir aquello que nos corresponde después de haber trabajado y cotizado, y porque nuestra situación de salud nos ha llevado hasta aquí.
A veces también parece que algunas personas creen que estamos así porque queremos. Y ojalá fuera así de fácil. Ojalá pudiéramos levantarnos mañana sin dolores, sin limitaciones, sin ansiedad y volver a nuestra vida normal y a nuestro trabajo.
Yo creo que el 99,9% de las personas que estamos aquí, por no decir el 100%, querríamos estar bien, estar trabajando y no tener que estar pasando por esta incertidumbre. Nadie quiere estar enfermo, depender de trámites, estar pendiente del dinero o vivir esperando una resolución que puede cambiar su vida.
Y todo esto desgasta muchísimo emocionalmente. Yo, por ejemplo, reconozco que estoy muy desgastada. Hay días que no duermo bien, estoy nerviosa, le doy vueltas a todo una y otra vez y cualquier cosa que me dicen puede hacer que pase de estar un poco tranquila a sentirme completamente angustiada.
Y pienso especialmente en las personas que ya están pasando por una situación emocional complicada. Si una persona ya está mal psicológicamente o emocionalmente, tener que añadir encima meses de incertidumbre, preocupación económica, trámites, esperas y estar pendiente continuamente de una resolución puede hacer que su situación sea todavía más difícil.
Porque esto no afecta solamente al expediente. Afecta a la persona, a su sueño, a su tranquilidad, a su estado emocional y también puede terminar repercutiendo en su salud.
Detrás de cada expediente hay una persona, con sus problemas, sus dolores, sus miedos y su situación personal. No somos solamente unos papeles y unos puntos en una pantalla.
Ojalá estos procesos fueran más claros, más humanos y más rápidos, porque mientras nosotros esperamos una resolución, seguimos viviendo con una incertidumbre que desgasta muchísimo.
Necesitaba decirlo y desahogarme, porque a veces solamente quien está pasando por esto sabe realmente lo que supone. ❤️