Czeslawa Kwoka, una niña polaca de 14 años, fue asesinada en Auschwitz el 12 de marzo de 1943. Llegó allí con su madre, provenientes de Zamość (Polonia). Los nazis le inyectaron fenol directo al corazón. Hoy, tenemos que tolerar que gentuza indeseable diga en TV que es una vergüenza lucir en homenaje el símbolo con el que marcaron a personas como Czeslawa, poniéndolo al mismo nivel que el símbolo nazi.