La gran ventaja de los fondos es que puedes traspasar el capital total o parcialmente a otros fondos sin que Hacienda le pegue un mordisco a tus beneficios (bueno, en realidad retrasas ese pago indefinidamente, pero eso es beneficioso para ti porque mientras le puedes seguir sacando rendimiento a esos impuestos que deberías pagar).
¿Cómo se hace? Pues cuando consideras que ya has ganado suficiente y crees que tu fondo puede bajar, traspasas participaciones de ese fondo a otro más seguro (habitualmente un FIAMM), a la espera de mejores momentos para asumir riesgos.
De todos modos, esa no es mi política de inversión. Lo que yo he hecho es construirme poco a poco (empecé con un importe similar al tuyo) una cartera de fondos bien diversificada (encontrarás por aquí muchos ejemplos), y he ido aportando capital periódicamente, intentando mantener los porcentajes que me prefijé. De esa forma, lo que ocurre es que lo que aporto cada mes va a parar a mis fondos que menos suben (o que han bajado), lo cual resulta eficiente a largo plazo (asumiendo, claro, que la elección de fondos es buena).
Gracias a esta técnica, prácticamente nunca he tenido que reajustar porcentajes mediante traspasos entre fondos.