IRRACIONALIDAD CONTRADICTORIA
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22 de enero de 2011
La historia de la Humanidad, de los miles de millones de hombres y mujeres que han poblado el planeta, es la historia de la “irracionalidad contradictoria”, de la barbarie de una especie a la que, a priori, parece imposible entender, y que de no dar un giro copernicano, camina a paso acelerado hacia su autodestrucción.
De los personajes que han pasado a la historia, los mas famosos, aquellos de los que más se sabe e incluso a los que más se admira, no son precisamente genios benéficos del
género humano, antes al contrario, son los que mas guerras han ganado, los que conquistaron mayores imperios a costa de la muerte de muchos millones de pobres a los que ni siquiera se les reconocía la condición humana, ni eran personas, si no meras “reses” --plural de “res”, cosa, según el derecho romano--. Así, los Alejandro, César, Carlomagno, Carlos I o Napoleón, y tantos otros similares, son personajes históricos admirados por todas las generaciones, pese a que su decisiones llevaron la muerte y destrucción a buena parte del mundo conocido.
Por el contrario, otros genios de la cultura, de la filosofía, la ciencia, el arte y cualesquiera manifestaciones beneficiosas para el género humano, caen en el olvido o, peor aún, su pensamiento y obra, son tergiversados y “vueltos del revés”. Así por ejemplo, algunos profetas o místicos cuyo pensamiento y obra pudieron suponer una especie de revolución espiritual, de liberación no sólo de los pueblos en que surgieron, sino del género humano, como en el caso de Buda, o para vosotros, Jesús de Galilea. El poder establecido se apropia de su doctrina, lo “diviniza”. Y de ser un líder espiritual, un “revolucionario” del espíritu o las mentes, queda convertido en “hijo de Dios” y “Dios” él mismo, por obra y gracia de algunos de sus discípulos, y de sacerdotes y obispos aliados con el Imperio Romano, máximo poder de la época en el mundo. Sus prédicas y obras que pretendían ser liberadoras, pasan a ser la religión y doctrina oficial del poder terrenal establecido. Y en lugar de liberar, aquellas doctrinas en manos de la casta política dominadora, aliada de la casta religiosa sacerdotal en posesión de la “verdad revelada”, quedan convertidas en un “Corpus” esotérico incomprensible a los profanos, lleno de “misterios”. Misterios, que sólo pueden ser conocidos o interpretados por la selecta minoría de Sumos Sacerdotes, obispos o papas, que las utilizan ahora para el sometimiento y esclavitud de los súbditos de aquel Imperio y los sucesivos que en el mundo han sido. Así, el Poder terrenal en impía alianza con el Poder espiritual, crean a Dios “a su imagen y semejanza”, exactamente al revés de lo que predican. Es decir, se produce, también aquí, una sangrante “irracionalidad contradictoria”.
Y así se escribe y se hace la historia. Los seres humanos hacemos siempre lo contrario de lo que sería justo, beneficioso, conveniente o necesario para todos nosotros. Actuando con una total “irracionalidad contradictoria”. Declarando la guerra en nombre de la paz. Para salvar a la Patria, condenamos a muerte, en nombre de tan absurda abstracción, a millones de pobres “patriotas forzosos”. ”Amo tanto a mi Patria, que para salvarla, no dudaría en matar a todos los que la habitan”, proclama en su delirio algún “Maximus Pontífex” patrio. Y sufrimos las mayores tragedias y calamidades impuestas en nombre de tales abstracciones, absurdas, irreales e inexistentes.
En el nombre de Dios, pero de ese dios falsamente creado, infinito en sabiduría y bondad, cometemos los mayores actos de barbarie, ignorancia, maldad e irracionalidad. Durante siglos, la Iglesia ha hecho arder en la hoguera a muchas personas por algo tan fantasmagórico e irreal como “delitos” de herejía. “Irracionalidad contradictoria”: los representantes de un Dios infinitamente bueno, someten a un suplicio cruel a millares de desgraciados “herejes” cuyos “pecados” o “delitos” son tan pequeños y míseros que en nada pueden afectar a ese dios, supuestamente infinito en bondad y grandeza.
Y así, llegamos hasta hoy. Ahora mismo, todo el mundo que llamáis civilizado, se encuentra inmerso en una crisis, pero no solo económica, sino de valores. Crisis de ética, de justicia, de “humanidad”; crisis sumida de lleno en la “irracionalidad contradictoria”. Nuestros filósofos, políticos, juristas, economistas, etc, construyen verdaderos monumentos teóricos sobre como sería el “deber ser” de las cosas, el correcto, armónico y justo funcionamiento de los asuntos humanos, pero luego se hace justamente lo contrario de lo que se teoriza y proclama.
Por ejemplo, ciñéndonos a lo económico. La crisis actual, que cualquier persona normalmente inteligente, dotada de sentido común, veía venir, hace varios años, (véase cómo nuestro minúsculo periódico digital lo advetía desde febrero de 2006), fue negada por nuestros dirigentes políticos, incluso cuando ya hacía estragos entre los perjudicados por ella.
La “irracionalidad contradictoria” de tal crisis es que justamente ocurre lo contrario del “deber ser” de la misma. Se provoca por la actuación monstruosa, realmente delictiva, aunque no se introduzcan como tal en los tipos de los códigos penales, de una serie de individuos sin escrúpulos. Pero luego, pese a que así se reconoce y es de de conocimiento general y notorio, en vez de volverse contra ellos, son precisamente los mismos, que la provocaron, los que se benefician de ella. Personajes dirigentes de las instituciones económicas y políticas mundiales aliados con los “agentes” del denominado “mercado”, provocan la pobreza, el paro, la miseria e inseguridad de miles de millones de pobres hombres a los que siguen considerando peones de un tablero de ajedrez mundial en el que ellos se consideran los “reyes”. Y esos mismos, que ahora deberían estar sancionados con severas condenas, son los que pontifican como “técnicos” y dicen obrar para sacarnos de la crisis. ¡Que sangrante ironía!.
“Irracionalidad contradictoria” es que se achaquen todos los males a abstracciones inexistentes e irreales tales como el “mercado”, las “bolsas”, y otros entes económicos virtuales y ficticios, cuando la verdad objetiva es que ni siquiera existen ni pueden causar mal alguno. Los que objetiva y realmente existen, son los “mercaderes”, las personas físicas (tampoco existen las jurídicas si no como mera abstracción técnica), una minoría en número, unos pocos millares, con nombres apellidos e identidad real, conocidas o que debieran serlo. Que manipulan mediante “ingenierías” económico-financieras fraudulentas la economía real, la producción de bienes, trabajada y construida por los pobres y depauperados “peones”. Unos cuantos millares que, de producirse las cosas mediante la “racionalidad sin contradicciones”, podían ser barridos por el viento de la historia en un parpadeo decisivo.
PATALETE
NOTA DEL AUTOR: Cervantes tuvo a don Quijote y Sancho para decirnos sus verdades, sus ideas u opiniones universales sobre la condición y naturaleza humanas. Shakespeare, tuvo a Hamlet y Otelo, entre otros. Y Homero contó con Aquiles, Ulises y varios héroes de la Grecia clásica.
Un extraterrestre amigo mío, llamado Zyxwvut, establecido ahora en una pequeña colonia de los de su especie en un planetoide de la estrella Toliman (Rigil Kentaurus), me tiene a mí para comunicarse con vosotros. Él me habla desde la distancia mediante mensajes hipertelepáticos, y yo no soy más que un simple escribano de lo que me dicta. Y heme aquí tecleando su mensaje en un ordenador portátil desde un pequeño y olvidado pueblo de Bellotilandia, tras haber estado durante la mañana abriendo agujeros con azadón y pala en la tierra de mi pequeña huerta, de menos de una hectárea.
Con ello vengo a decir que os toméis en serio el artículo y su prospectiva, porque provienen de una sabiduría galáctica para la que los terrestres somos como libros abiertos, libros sencillos, libros de pre-escolar, como aquellos que nos enseñaron hace muchos años que nuestra mamá nos amaba y nos mimaba.
Zyxwvut me ha prometido algún otro comunicado, así que todas las noches salgo al jardín y oriento mis recrecidas orejas hacia la constelación del Centauro, situada a 4,22 años luz de distancia. Y espero un buen rato, por si acaso.
Saludos, acratones.
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