Acceder

Tallada

0 respuestas
Tallada
Tallada
#1

Tallada

De la larga e interesante entrevista a Tallada en El Economista de ayer me quedo con su interés por pasar a la historia como un empresario capaz de convertir unas cenizas en dividendos, la nada más absoluta en algo ilusionante y una empresa de pacotilla en un valor en el que invierten sus ahorros incluso quienes no creen en él. Ese interés de Javier Tallada por seguir demostrando su valía como empresario – para mí indiscutible - es un factor “tranquilizador” para quienes lo seguimos, del mismo modo que el Navento lo fue para el diario El País al ser calificado como “el tranquilizador” en su contraportada del pasado 6 de octubre.

En el libro de próxima aparición, “Tallada, un empresario con enigma”, se le compara con cien empresarios de rumbo de los siglos XIX, XX y XXI y proporciona una buena idea de lo que él es en realidad y , sobre todo, de lo que podría llegar a ser, de modo que quien lea ese libro no solo conocerá a Tallada sino a otros 99 empresarios cuyos resplandores aún parpadean en el firmamento empresarial de Occidente.

El propio Tallada se refirió ayer en la entrevista a las posibilidades de su proyecto empresarial al decir que “tiene suelo pero no techo”. La mejor manera de operar como inversor en los negocios en los que Tallada “asume el control absoluto” – Puleva, Avánzit, etc - es invirtiendo los ahorros sobrantes y esperar, porque en el trato con él, los especuladores no suelen tener cabida y cuando es él quien especula suele ser para sacarlos del negocio o para demostrar quién manda. En ese sentido, podríamos decir que la faceta andaluza y castrense de Tallada recuerda a la de Narváez. Dice en sus Memorias el general Fernández de Córdoba que “la naturaleza andaluza de Narváez predominaba en él [como en Tallada predomina la Granada de sus ancestros], y sin poderlo remediar, en los Consejos de Ministros, lanzaba un chiste o una frase ingeniosa más elocuente y decisiva que el mejor de sus discursos. Don Ramón Narváez era, no obstante, suspicaz y desconfiado hasta un punto que no podré nunca suficientemente expresar”. Como Tallada.

El libro sobre Tallada no entra en detalles de su vida personal – es hijo de un letrado mayor del Ministerio de Justicia – ni en operaciones mercantiles que solo interesarían a unos pocos – maxglo, volunteer, jose bergaretxe, nenedk, emilio botín, davidov, fg, jesua, javi teja, solbes, isaosky, etc - sino que hace un repaso comparativo con los empresarios más audaces y discutidos de los últimos doscientos años, teniendo en cuenta que los empresarios más épicos fueron aquellos que protagonizaron la Revolución Industrial europea.

Uno de los méritos de Tallada es que no integra el llamado “capitalismo del favor político” que catapultó al éxito a Pepe Banús por los años 60 y con él a una legión de oportunistas que han surgido del sector inmobiliario, con su corolario de recalificaciones, favoreciendo, en cosa de meses, la aparición de una oleada de ricos riquísimos. Pero Tallada tampoco está adscrito a grupos o cuádrigas que todos conocemos. En ese sentido, podemos concluir diciendo que Tallada es , en efecto, un “outsider” que va por libre y necesita el control absoluto de su empresa (en Ercros no lo tuvo), como Narváez precisaba el control de toda la Nación.

Joan March y Frank S. Pearson fueron unos outsiders pero solo en éso se parecen a Tallada. Pearson murió en 1915 cuando cruzaba el Atlántico, rumbo a New York, en un pequeño barco torpedeado por un submarino alemán. March fue, en cambio, un personaje siniestro. De haberse parecido a Tallada hubiese sido un genio a la vez que un hombre bueno. Dice Baltasar Porcel en “El cor del senglar” que “Juan March es como si siempre caminase con prisas y tuviese un cuchillo afiladísimo para cortar por el medio y con precisión con todo lo que se ponga por delante.Incluso, si conviniera, un cuello humano, según se secretea”.

Pere Ferrer Guasp da razones sobre el asesinato del hijo de su socio Rafael Garau: “dicen”, señala el profesor ca