Los EFT´S
Artíuli en EL CONFIDENCIAL
Eso que llaman los ETFs
Por S. McCoy
Viernes, 07 de abril de 2006
tamaño del texto columnas dar tu opinión
ETF es el acrónimo de Exchange Traded Funds, un producto financiero que, tras años de desarrollo en otros mercados, está a punto de aterrizar en nuestro país. Básicamente se trata de un fondo cotizado que, como tal, permite su negociación no a valor liquidativo del día de la transacción, como hasta ahora, sino al precio de cotización que fije la ley de oferta y demanda en cada momento.
Normalmente se trata de fondos que replican un determinado subyacente que puede ser objeto de intermediación financiera. Desde índices bursátiles a materias primas, ya sea como inversión o como cobertura. Y aunque tradicionalmente se han asimilado con un modo pasivo de gestionar, en Estados Unidos ya hay solicitudes para el lanzamiento de ETFs activos, es decir, que eligen entre distintos activos financieros, dentro de un marco general, a fin de maximizar rentabilidad para un nivel de riesgo dado.
La llegada de los ETFs ha supuesto una revolución en la industria de los fondos de inversión por varios motivos. En primer lugar se trata de un producto más barato y transparente que mete presión a las gestoras para reducir sus costes y mejorar sus rendimientos. El concepto de alfa es inexistente en un ETF pasivo y el fondo sólo puede justificar sus mayores comisiones por la vía del mejor comportamiento relativo. La llegada de los ETFs es una de las razones que han incentivado la búsqueda de talento por parte de las gestoras en los últimos meses, lo que se ha traducido en la puesta en valor de las condiciones salariales de algunos gestores.
Por otra parte, los ETFs abren una amplia ventana de oportunidades a una industria cada vez más competitiva. Del total de fondos gestionados a nivel global, tan sólo el 3,4% está representado por ETFs. Pero mientras que el negocio tradicional ha madurado y crece a un 10% anual, que no está mal, los ETFs lo hacen a ritmos superiores al 30%. Y dada la amplitud del paraguas que ofrece el producto, es apostar sobre seguro el pensar que van a seguir incrementándose a ese ritmo a través de la ampliación de la oferta de subyacentes. La oportunidad está ahí, no hay duda.
Dicho esto, se abre un primer debate interesante: la competencia entre las gestoras y las mesas de mercados de capitales por ofrecer productos de igual finalidad a un mismo cliente final. No hay que olvidar que el 80% de los titulares de ETFs son instituciones. ¿Interesa la liquidación diaria de un futuro con su vencimiento, su margin call, su roll over o es mejor realizar una cobertura con un producto imperecedero como éste? El cross-selling en este caso es indispensable si no se quiere canibalizar el negocio.
Y un segundo conflicto no menos preocupante: ¿hasta qué punto los ETFs pueden manipular un mercado? Obviamente no me estoy refiriendo a su capacidad de influir sobre una bolsa determinada pero ¿qué ocurre cuando el subyacente es más estrecho? La prensa internacional ha recogido recientemente el tirón de la plata a máximos de 22 años ante la perspectiva del lanzamiento de un ETF sobre el metal. Dicho así puede parecer una ineficiencia del mercado, pero si se tiene en cuenta que los inventarios de plata que hay en el mundo sólo pueden hacer frente a la demanda de un año, es fácil de entender el por qué ha subido más de un 60% desde que se filtró el lanzamiento del ETF en verano del año pasado.
Las ventajas de los ETFs superan con mucho los inconvenientes asociados que puedan tener. Y cualquier innovación financiera que abarate costes de transacción e incremente la transparencia ha de ser bienvenida. Ahora sólo queda que los reguladores de mercado doten de viabilidad, profundidad y agilidad a un instrumento que está destinado a formar parte integrante de la cartera de los inversores a nivel general. It´s your turn, sir. Buen fin de semana.