9 formas de protegernos de la inflación

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9 formas de protegernos de la inflación
9 formas de protegernos de la inflación
#1

9 formas de protegernos de la inflación

Una de las consecuencias casi imposible de evitar es que la inyección de dinero en las economías mundiales a niveles nunca antes visto genere una inflación descontrolada.

En este paper, Paul Tudor Jones da su visión acerca de la actuación de los Bancos Centrales y 9 formas de proteger nuestros activos de la inflación

 
1.Gold – A 2,500 year store of value
2. The Yield Curve – Historically a great defense against stagflation or a central bank intent on inflating. For our purposes we use long 2-year notes and short 30-year bonds
3. NASDAQ 100 – The events of the last decade have shown that quantitative easing can rapidly leak into equity markets
4. Bitcoin – There is a lengthy discussion of this below
5. US cyclicals (long)/US defensive (short) – A pure goods’ inflation play historically
6. AUDJPY – Long commodity exporter and short commodity importer
7. TIPS (Treasury Inflation-Protected Securities) – Indexed to CPI to protect against inflation
8. GSCI (Goldman Sachs Commodity Index) – A basket of 24 commodities that reflects underlying global economic growth
9. JPM Emerging Market Currency Index – Historically when global growth is high and inflationary pressures are building, emerging market currencies have done quite well

#2

Re: 9 formas de protegernos de la inflación

Gracias, muy interesante el documento.

Aunque no coincido en muchas de sus afirmaciones, sobre todo en las comparaciones que realiza entre Bitcoin y oro.

Y bueno, que jamás se me ocurriría usar un producto puramente especulativo como el bitcoin para cubrirme de la inflación. Al bitcoin le faltan algunas de las características principales que hacen del oro ser lo que es.

Pero siempre es interesante leer a gente con opiniones distintas para poder expandir las ideas y explorar aquello que jamás explorarías. En el mundo de la inversión no suele haber certezas al estar dominado por humanos.

Saludos.
#3

Re: 9 formas de protegernos de la inflación

Ciertamente el Bitcoin no es lo más fiable para una inversión "Segura" El mercado de las criptomonedas es demasiado volátil, como la dinamita. Normalmente las inversiones que se realizan allí son para casos de trading
#4

Re: 9 formas de protegernos de la inflación

No paro de pensar en posibles inflation hedges: ''Meat and potato plain vanilla'' Consumer stocks, tech stocks, real estate (stocks o directly owned), (slightly) leveraged stocks, bitcoin, physical gold, ETF de physical gold, gold mining stocks, gold royalty stocks, stocks de otras commodities (¿cuales?), CPI linked bonds...?

Vienen tiempos muy duros ahead y el performance de los equities podria ser muy diferente de lo que hemos conocido estos ultimos 10 años. No conozco el hedge adecuado para esta situacion, estar en cash es worrying y estar en investments también. Trading in and out de posiciones es lo más accionable según como se desarrollen las cosas, no es entorno para ser un long term investor, IMO. Creo que el paradigma de buy and hold equities que ha prevalecido hasta ahora podría cambiar. Hasta Warren Buffett ha avisado que podriamos estarnos 25 años to get back to the peak de early 2020, como en los años 30...

Los thoughts de PTJ son muy insightful, es uno de los traders que más respeto y no suele hablar mucho porque creo que su actividad es privada. Creo que el que haya hablado justo ahora es indicativo de que puede venir un cambio de paradigma y de que está preparado para él. Este tipo de traders tienen sus mejores momentos en estos tiempos de turbulencia, como Druckenmiller o Soros también. Suelen dejar el trading a empleados cuando las cosas son aburridas y funciona el momentum following, y retomar el control cuando viene price action y reversiones brutales en tendencias.

Gracias por compartirlo, no me habría enterado sino.

#5

¿Está volviendo la inflación?

La pregunta del billón de dólares (mejor dicho, de los 7): ¿está volviendo la inflación?

Por Mobeen Tahir, Associate Director del Departamento de Research de WisdomTree

No siempre es fácil establecer los escenarios futuros que están siendo descontados por los participantes de mercado en los precios de los activos.  De todos modos, no es tan difícil inferir las expectativas inflacionarias del mercado. La tasa de inflación implícita (o breakeven), calculada como la diferencia entre el rendimiento de un bono nominal y un bono atado a la inflación del mismo vencimiento, es una variable confiable para medir las expectativas inflacionarias de los mercados. De esta forma nos planteamos lo siguiente: ¿qué es lo que nos está diciendo la sabiduría de las masas? 

Al momento, los mercados no esperan que la inflación alcance los objetivos que los bancos centrales tienen fijados para los próximos diez años. El breakeven de la curva de inflación estadounidense muestra el nivel de inflación descontado en los bonos del Tesoro de EE.UU a diferentes niveles de vencimiento o en años a futuro. La perspectiva crucial que se desprende del Gráfico 1, es que las expectativas de inflación se han reducido a lo largo de la curva desde el comienzo del año. Esto ilustra que el mercado entiende que será prolongado el daño que la economía estadounidense sufre a causa de la pandemia.

Fuente: WisdomTree, Bloomberg. Los datos corresponden al 30/06/2020. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor. 

Entonces: ¿por qué están todos hablando de la inflación?

Uno de los motivos por los cuales los inversores podrían pensar que los mercados de bonos se han equivocado respecto a las perspectivas de inflación, es el impacto de la política acomodaticia de la Reserva Federal de los EE.UU (Fed). El Gráfico 2 ilustra cuán pronunciado ha sido el crecimiento de la hoja de balance de la Fed durante este año a causa de las compras considerables de activos. Este acomodamiento agresivo de la Fed, también se dio durante la crisis financiera global de 2008. Aunque la inflación a partir de ahí sí volvió, solamente lo hizo a niveles modestos. Asimismo los intentos del central estadounidense de restringir la política durante los años subsiguientes,  chocaron contra los “berrinches de reducción” que los mercados cogían, es decir, el pánico colectivo que en los mercados se generaba por la posibilidad de una aspiración de la liquidez. 

Es por ello que la Fed continuó expandiendo su hoja de balance durante los años posteriores a la crisis. La misma ha crecido desde menos de 1 billón de dólares en 2008, a más de 7 billones de dólares en julio de 2020. A pesar de la fuerte inyección de liquidez desde la crisis financiera global, la inflación no ha alcanzado niveles muy elevados. Es probable que la liquidez por sí sola, tampoco sea suficiente para generar elevados niveles de inflación a partir de aquí. 

Fuente: WisdomTree, Bloomberg. Los datos corresponden al 30/06/2020. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor. 

Imaginemos un escenario inflacionario

Esbocemos una posible combinación de factores que podrían unir fuerzas para elevar el nivel inflacionario, probablemente en 2021. Supongamos que se desarrolla y distribuye ampliamente una potente vacuna y que la pandemia está cerca de culminar cuando entramos en el nuevo año. La vida vuelve a la vieja normalidad. Se restaura una gran proporción de los empleos perdidos este año. La llamada demanda “acumulada”, es decir, las personas que no gastan este año, provocan una inflación por la mayor demanda que eventualmente se generaría el año viene. Un aumento de la actividad económica podría hacer que los precios de la energía vuelvan a subir a los niveles previos a la pandemia, lo que generaría una mayor inflación por la presión de los costes. Incluso podrían implementarse mayores medidas de respaldo, si los gobiernos cumplen con sus recientes promesas de expandir el gasto en infraestructura para inducir el crecimiento.

El escenario anterior, sin embargo, no es nuestro caso base. Existen signos de interrogación en varias de las variables mencionadas. Todavía no se ha desarrollado una vacuna y la demanda de energía tiene un largo camino por recorrer antes de que los precios del crudo vuelvan a los niveles previos a la pandemia. Del mismo modo, con las quiebras y los daños duraderos a las empresas, el desempleo solo disminuirá gradualmente y pasará un tiempo antes de que las presiones salariales comiencen a ejercer presión nuevamente. En nuestro escenario base, esperamos que la inflación aumente moderadamente en 2021 y alcance en EE.UU el 1.5% para mediados del año próximo. Esto está estrechamente alineado con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional1.

¿Qué deberían hacer los inversores?

¿Es demasiado pronto para pensar en la inflación? No creemos. Incluso si la inflación aumentara solamente a niveles moderados, tanto en EE.UU como en la economía global, es muy probable que aumente desde donde está hoy. Si los inversores piensan en términos de su “presupuesto de riesgo”, deberían considerar a qué riesgos están expuestas sus carteras y si están bien compensados ​​por asumir dichos riesgos. Si los inversores no desean activamente la exposición a la inflación, deberían considerar un hedging de parte de este riesgo.

Una forma efectiva de protegerse contra niveles moderados de inflación, es utilizar una amplia cesta de materias primas (ver Gráfico 3). Las materias primas ofrecen un hedging natural cuando la economía global comienza a crecer. Se necesitan materias primas  cíclicas para producir cosas, más aún cuando los gobiernos introducen programas de infraestructura.

Fuente: WisdomTree, Bloomberg. Los datos trimestrales corresponden al 30/06/2020. El IPC de EE.UU es la tasa de inflación anualizada calculada por el Índice de IPC de Consumidores Estadounidenses (ajustado estacionalmente). La “cesta de materias primas” hace referencia al Bloomberg Total Return Index. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor. 


Históricamente, el oro ha sido otra estrategia de cobertura efectiva contra la inflación. Dado que la inflación deprecia a la moneda, el oro es visto por los inversores como un instrumento mejor para “almacenar riqueza”. Aunque la contracara con la cesta de materias primas, es que los inversores no acceden con el metal a la diversificación que ofrece la cesta, sí incorporan a sus carteras una fuerte protección contra las caídas de los mercados financieros o las contracciones macroeconómicas. También funciona mejor que las cestas de materias primas en períodos de inflación elevada. En este sentido, es probable que un escenario de esta índole surja de los errores de política, momento en el cual los inversores buscarán desprenderse de sus tenencias en divisas. 

Habiéndose valorizado casi un 17% en lo que va del año, el mercado del oro parece estar descontando niveles de inflación más elevados para el año que viene en comparación a los bonos del Tesoro de EE.UU. La protección contra la inflación es relevante y es un tema importante que los inversores deben considerar ahora a medida que la inflación repunta desde los niveles ultra reducidos de hoy, a niveles normales el año que viene. 


#6

Re: 9 formas de protegernos de la inflación

Los inmuebles y las acciones demuestran que hay inflacion. En bienes de consumo no la hay por la mayor productividad por tecnologia y globalización.
#7

4 escenarios con la inflación

Análisis de UBS
Escenario alcista
La economía mundial y los mercados de capitales vuelven rápidamente la normalidad del mundo pre-Covid19 con un crecimiento moderado y baja inflación, como resultado de la aparición de una vacuna exitosa. La economía y los mercados se readaptan rápidamente. Se producen pocas disrupciones permanentes, ya que las líneas aéreas, los hoteles y otros sectores vulnerables logran sobrevivir.
 
 
Escenario base
El crecimiento vuelve en la segunda mitad de 2020 y tiende gradualmente a la normalidad. La desglobalización, los persistentes brotes del COVID-19 y el comportamiento más precavido de consumidores y empresas dificultan el crecimiento. La inflación empieza baja y vuelve a subir alcanzando la tendencia inicial.
 
 
Estancamiento
Esta es una combinación de crecimiento lento y baja inflación: La japonización. La economía sale de la recesión inducida por la pandemia con un fuerte crecimiento, que disminuye rápidamente y continúa a un nivel bajo.
 
Estanflación
Proyectamos una combinación de una recesión profunda seguida de un crecimiento bajo y una inflación ascendente. Las restricciones de la oferta limitan el crecimiento y, en última instancia, desencadenan presiones inflacionistas. Eventualmente, los bond vigilantes reaparecen a medida que los inversores se ponen nerviosos por la inflación y los tipos de interés altos. Los bancos centrales luchan con la dirección que debe tomar la política monetaria: o bien tipos de interés más altos para luchar contra la inflación o tipos de interés más bajos para estimular la economía.
Los siguientes gráficos muestran el crecimiento a través de los cuatro escenarios. (Éstos deberían representar ampliamente a la mayoría del mundo desarrollado y a muchos mercados emergentes). Para simplificar presentamos escenarios centrados en los Estados Unidos como la economía representativa
 
 
 
 
El PIB real de EE.UU. alcanzó su punto máximo en el cuarto trimestre de 2019 con 21,7 billones de dólares y se contrajo bruscamente a partir de entonces. En nuestro escenario base, proyectamos que el PIB real se mantendrá por debajo de 21,7 billones de dólares hasta finales de 2022. En el escenario alcista, esperamos que sea a principios de 2021, pero tanto en nuestro escenario estancamiento como en el de estanflación, que tienen niveles de crecimiento casi idénticos, tardará años en recuperarse.
 
 
En todos los escenarios, esperamos que las medidas normales de la inflación disminuyan drásticamente en los próximos meses. En el escenario alcista, rebota a un nivel de 2.0% y la Fed comienza a subir los tipos en 2023. En el caso base, la inflación está ligeramente por debajo de los niveles objetivo de la mayoría de los bancos centrales (2,0%, normalmente). En el caso de estancamiento, inicialmente es y se mantiene baja. En los escenarios de estanflación, la inflación comienza baja, pero un estímulo monetario y fiscal agresivo desencadena una mayor inflación, que se eleva y perturba los mercados.
 
 
En la mayoría de los escenarios, esperamos que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés a corto plazo bajos y que los mantenga hasta bien entrado el año 2022, y que los tipos de interés a corto plazo bajos no se produzcan hasta como muy pronto el año 2023. Y no esperamos que la TIR de los bonos a 10 años se acerque a sus máximos observados en 2018.
 
 
#8

¿Qué activos pueden beneficiarse de la inflación?

Artículo de Erik Weisman, Ph.D. Gestor de carteras y economista jefe de MFS

La mayor parte de los inversores alcanzaron la mayoría de edad durante un entorno persistentemente desinflacionario. Dadas las perturbaciones de demanda desinflacionarias provocadas por la pandemia de coronavirus, esta situación probablemente se prolongará durante varios años más. No obstante, la combinación de ingentes medidas de política monetaria no convencional y la creciente voluntad de las autoridades políticas de recurrir a unos tipos de interés históricamente bajos y apostar por una agresiva política fiscal podría acabar propiciando un giro a medio plazo en el entorno de inflación.

¿Cuáles son las diferencias entre la crisis financiera mundial y la crisis de
la COVID-19?

Pese a las enormes medidas de política monetaria adoptadas para responder a la crisis financiera mundial, la inflación se mantuvo en niveles históricamente ínfimos. ¿Por qué? En mi opinión, existen dos motivos principales: la reducida velocidad del dinero y el enorme desapalancamiento de los bancos, los hogares y, en última instancia, los gobiernos. Pero eso es cosa del pasado, y ahora vivimos en el presente. Las condiciones reinantes durante la crisis financiera mundial eran bastante diferentes a las que enfrentamos en la actualidad.

Como respuesta a la crisis financiera mundial, la Reserva Federal estadounidense y otros bancos centrales del mundo imprimieron una impresionante cantidad de dinero con el fin de reactivar los inertes mercados de crédito y estimular el crecimiento económico. Ahora bien, gran parte de ese dinero no llegó a recalar en el sistema y la velocidad del dinero (la frecuencia con la que el dinero cambia de manos en un periodo dado) registró una brusca caída.

Esto se debió al desapalancamiento y a la aversión al riesgo, entre otros motivos. Conforme avanzaba la crisis, los bancos se deshicieron de los activos tóxicos, los propietarios de viviendas dejaron de satisfacer sus obligaciones hipotecarias y los gobiernos adoptaron la austeridad fiscal demasiado pronto, todo ello mientras la economía atravesaba dificultades. Los hogares, las empresas y los bancos, conmocionados por la crisis, estaban ansiosos por mantener efectivo, de modo que el dinero que sí recaló en el sistema permanecía inmóvil, y cambiaba rara vez de manos, lo que restringía la inflación. Así pues, aprendimos un par de lecciones de la crisis anterior: la oferta de dinero por sí sola no alienta la inflación y la demanda desempeña una función muy importante.

Por qué esta vez podría ser diferente
1. La respuesta política ha sido gigantesca y rápida: El alcance de la respuesta mundial frente a la pandemia, tanto en términos de política monetaria como de política fiscal, supera con creces las medidas adoptadas en episodios anteriores. Además, la ayuda actual pretende ante todo llevar el dinero al sistema general, haciendo hincapié en la economía real más que en los mercados financieros, así como en los hogares y las empresas más que en las instituciones financieras. 

Asimismo, aunque la pandemia no ha llegado ni mucho menos a su fin, el sistema bancario no se ha visto obligado, hasta la fecha, a emprender un proceso de desapalancamiento, como ocurrió durante la crisis financiera mundial.

2. Parece poco probable que las autoridades políticas vuelvan a cometer el mismo error: La gran
pregunta será si las autoridades fiscales repetirán el error que cometieron tras la crisis financiera mundial, cuando se embarcaron en la austeridad demasiado pronto en la fase de expansión, con las primeras medidas en torno a 2011. Hoy en día, esas prematuras restricciones se consideran un error, sobre todo en Europa, puesto que la zona euro se vio seguidamente azotada por una crisis de deuda soberana. Puede que el deterioro de los perfiles de deuda fuerce la adopción de agresivas medidas de austeridad fiscal; ahora bien, dado que los rendimientos están anclados en niveles cero (o por debajo de cero), esto podría ofrecer un cierto margen adicional para evitar una normalización fiscal.

3. Los políticos podrían estar pensando lo impensable: Aunque muchos dirigentes se muestran reacios a aceptar la Teoría Monetaria Moderna (TMM), algunos parecen cada vez más cómodos con la idea de llevar algunos aspectos a la práctica. La TMM defiende que un país puede emitir enormes cantidades de deuda soberana con escasos o nulos efectos negativos si dicho país 1) puede emitir deuda en su propia moneda; 2) presenta una gran brecha de producción negativa (es decir, su economía opera muy por debajo del potencial); y 3) puede financiar los déficits a un coste casi nulo. Si bien esta idea era hasta hace poco inconcebible, la pandemia ha permitido abrir la «ventana de Overton», que describe el rango de ideas políticas que el público y los responsables políticos están dispuestos a aceptar. El alcance del daño económico provocado por la pandemia parece haber abierto la ventana de par en par.

4. Parece que estamos monetizando la deuda: Otro aspecto que parece diferente esta vez es la escala de la monetización de los bonos del Tesoro estadounidense por parte de la Reserva Federal. Si bien existen importantes discrepancias semánticas sobre lo que realmente implica la monetización, la combinación de una creciente emisión de deuda soberana y una mayor adquisición de dicha deuda por parte de los bancos centrales supone una señal de alarma. No obstante, no todos los episodios anteriores de ingentes compras de deuda pública por la Fed desembocaron en inflación. La compra de bonos del Tesoro por parte de la Fed durante las dos guerras mundiales coincidió con periodos inflacionarios, mientras que la crisis financiera mundial, no. He aquí el porqué: durante las guerras mundiales, existían brechas de producción positivas (la economía operaba a su máxima capacidad) y el dinero que se imprimía recalaba en la economía general; durante la crisis financiera mundial, la situación era totalmente opuesta. La adopción de algo parecido a la TMM de manera sostenida, aunada a la monetización de la deuda y el cierre de la brecha de producción, podrían dar un vuelco a la dinámica desinflacionaria de las últimas décadas.

5. Las expectativas de inflación podrían comenzar a navegar a la deriva: Las expectativas de inflación han estado bien ancladas en las últimas décadas; no obstante, este no ha sido siempre el caso. Las expectativas se desplomaron durante la Gran Depresión, y se dispararon en la década de 1970. No puede descartarse un cambio psicológico como respuesta a las nuevas políticas similares a la TMM y la monetización de la deuda.
De forma alternativa, si se comete el error de imponer la austeridad fiscal demasiado pronto (como en la era posterior a la crisis financiera mundial), podríamos ser testigos de cómo la inflación se desancla para tender a la baja. En cualquier caso, la Fed deberá tener cuidado de no perder credibilidad.


 
6. Los gobiernos podrían acoger de buen grado algo de inflación: ¿Cómo han reducido históricamente  los países unas cargas de la deuda insostenibles? La vía más segura es el impago, pero, sin duda, esto no  es viable en el caso de Estados Unidos o de otros países desarrollados de elevada calificación. El método  preferido es a través del crecimiento, es decir, cuando el PIB aumenta de forma más acelerada que la deuda,  lo que rebajaría la deuda en términos de porcentaje del PIB. En un entorno caracterizado por un reducido  crecimiento y el deterioro de las condiciones demográficas, las perspectivas de solucionar el problema de 
la deuda a través del crecimiento parecen mediocres. 

Otra manera de intentar abordar un perfil de deuda  insostenible es recurriendo a la austeridad, pero, como hemos mencionado con anterioridad, esto podría  revelarse contraproducente. Los países también pueden intentar depreciar sus monedas para subsanar sus  deudas, pero si todos los socios comerciales adoptaran esta vía al mismo tiempo, esta medida no serviría de  mucho, ya que no todas las monedas pueden caer a la vez. La represión financiera, que significa mantener  «artificialmente» los tipos de la deuda soberana por debajo del crecimiento del PIB nominal, representa  otro método, que las autoridades han intentado utilizar durante años con escaso éxito. Dicho esto, el único  método que realmente no se ha intentado es recurrir a la inflación. Cierto, los bancos centrales imprimieron  ingentes cantidades de dinero en la última crisis, pero el desapalancamiento obstaculizó el camino hacia una  mayor inflación. Sin embargo, si las autoridades políticas abren lo suficiente la ventana de Overton y añaden a 
sus cajas de herramientas la TMM y la monetización de la deuda, entonces esa combinación podría aumentar  de forma sostenible las tasas de inflación hasta niveles no vistos en más de una generación y que bastarían  para aligerar las cargas de la deuda en los próximos años. 

¿Un hecho consumado? 
¿Podemos garantizar que caerán todas las fichas de dominó como la TMM, la monetización de la deuda, el  cierre de la brecha de producción, una creciente velocidad del dinero y unas mayores expectativas de inflación  para dar lugar a una significativa trayectoria alcista de la inflación? No, no podemos. Y el escenario base sigue  apuntando a que la inflación se mantendrá estancada en un reducido rango durante algún tiempo. Ahora bien,  la incorporación de medidas duraderas de la TMM aumentaría considerablemente la probabilidad de una mayor  inflación dentro de unos años. En efecto, algunos de esas fichas de dominó probablemente caerán. Queda por  ver si se derriban suficientes fichas para generar presiones inflacionarias reales, pero deberíamos asignar una  probabilidad sustancialmente mayor a ese resultado de lo que el mercado parece descontar. 

¿Qué activos resultarán beneficiados? 
Dado el complicado entorno de crecimiento previsto para los próximos meses, junto con una enorme brecha de  producción y un descenso del petróleo en torno a un tercio desde comienzos de año, la inflación probablemente  no supondrá ningún problema durante bastante tiempo. Sin embargo, han aumentado las perspectivas de  que, en algún momento, los precios podrían situarse, en el inminente ciclo, en niveles muy superiores a los  alcanzados durante las últimas expansiones. Con esto no pretendemos afirmar que anticipamos algo parecido a  un fenómeno de hiperinflación, o incluso una inflación sustancialmente superior al 3% o al 4%, sino más bien que la tendencia hacia una inflación cada vez más baja dará un vuelco. 
#9

Análisis de la expectativas de inflación

Maryse Pogodzinski & Christophe Morel, Economistas de Groupama AM
 
1.      Los bonos ligados a la inflación europea muestran una caída en las expectativas de inflación a largo plazo de los participantes del mercado. Esta caída se produjo en dos etapas (gráfico 1):
a.       Primero, los breakeven de inflación a 5 años en 5 años se instalaron en un canal más bajo desde mediados de 2014 tras las publicaciones de inflación subyacente en la zona euro que surgieron de manera recurrente , inferiores al 1%;
b.      Más tarde, se produjo una segunda caída en la primavera de 2019 con el deterioro de la situación económica en la industria europea y las preguntas sobre el "modelo alemán" (especialmente en el sector de la automoción).
Actualmente, estas expectativas de mercado se encuentran en una zona que genera temores de un "desanclaje" de las expectativas de inflación.
 
 
 
2.    Incluso si la evolución de los breakeven de inflación puede estar fuertemente sesgada por fenómenos de liquidez o de aversión al riesgo, la encuesta del BCE a profesionales sobre sus propias expectativas de inflación a medio / largo plazo envía el mismo mensaje: esta encuesta revela una disminución de las expectativas de inflación a 5 años, que ahora se establece en un nivel históricamente bajo a 1,6% (gráfico 2) con, sobre todo, cada vez menos expectativas de inflación superiores al 2% (gráfico 3).
 
 
3.      Además, estas expectativas de inflación a largo plazo vuelven a estar muy fuertemente correlacionadas con las cifras de inflación publicadas (gráfico 4). En teoría, estas expectativas de inflación deberían ser independientes de las publicaciones actuales. El fuerte aumento de la correlación no solo sugiere que estas expectativas de inflación no son independientes del entorno actual, sino que esta alta correlación también genera el temor de un círculo "vicioso": las estadísticas de baja inflación pesan sobre las expectativas de inflación, que a su vez puede pesar en las futuras publicaciones de inflación ...
 
 
 
4.    Sin embargo, el BCE sigue siendo creíble. Apoyándonos en la metodología de Demertzis & al (2012) 1 , construimos un índice de credibilidad para el BCE. Este es un índice entre 0 y 1; 1 correspondiente a la credibilidad total y el límite de credibilidad se establece en 0,9. Este índice se basa en la hipótesis de que un banco central pierde credibilidad cuando la formación de expectativas de inflación a largo plazo depende demasiado de las cifras actuales de inflación. Parece que la credibilidad del BCE todavía está por encima del umbral, pero esta credibilidad se ha deteriorado regularmente desde 2007 (gráfico 5).
 
 
 
Al final, el nivel históricamente bajo de expectativas de inflación de los "professional forecasters" y la muy fuerte correlación de estas expectativas con las últimas publicaciones sobre inflación indican un riesgo de desanclaje de las expectativas. Ante este riesgo, el BCE deberá flexibilizar aún más sus condiciones monetarias. Es por eso que ampliará aún más su programa de compra de activos en el marco del PEPP e incluso puede eventualmente fusionar el PEPP con la APP. Esta política monetaria ultra acomodaticia, ahora combinada con un estímulo fiscal masivo, debería sacar las expectativas de inflación de la zona de peligro actual.
 
#10

¿Es hora de invertir en bonos ligados a la inflación?

Comentario de Andrea Giannotta, portfolio manager del Eurizon Fund Bond Inflation Linked 

En la reunión virtual de este año de los bancos centrales en Jackson Hole, el presidente de la Fed, Jerome Powell, expuso un nuevo enfoque para establecer la política monetaria de Estados Unidos. La Reserva Federal ha visto durante años el 2% como un nivel óptimo de inflación, tratando de asociar el objetivo de la estabilidad de precios con el del pleno empleo.
Con el fin de hacer más para ayudar a la recuperación de la economía de EE.UU., la Fed ha comunicado un cambio considerable en su enfoque de la gestión de la inflación. Powell dijo que el Banco Central ahora tendrá como objetivo un promedio flexible de 2% de inflación, en lugar de hacer del 2% una meta fija.
Dentro de la declaración revisada, la Reserva Federal tampoco proporciona ningún objetivo numérico para definir el pleno empleo, sino que se trata de "un objetivo amplio e inclusivo". En esta dirección, la Reserva Federal guiará la economía en los próximos años: el crecimiento del empleo seguirá siendo el principal objetivo del banco central que, sin embargo, no aumentará los tipos de interés para protegerse de la inflación que se avecina sólo porque la tasa de desempleo sea baja. Se tolerará una mayor inflación siempre que no haya un riesgo constante de generar un pico de inflación no deseado.
En un entorno de crecimiento económico tan estructuralmente bajo, los bajos tipos de interés y las crisis inesperadas de baja inflación serían difíciles de manejar para el banco central. Si la Fed siguiera fijando como objetivo un nivel de inflación fijo del 2%, esto aumentaría los tipos de interés en caso de que considere que la inflación podría superar ese nivel, lo que haría que el dinero prestado fuera más caro para los consumidores y las empresas. Por el contrario, un objetivo de inflación media flexible permitirá a la Reserva Federal mantener los tipos de interés más bajos durante más tiempo, estimulando el crecimiento para ayudar a hacer frente al desempleo, que, además de la estabilidad de los precios, sigue siendo su principal objetivo.
En nuestra opinión, el cambio a la nueva estrategia tiene efectos positivos para la inflación, porque unos tipos de interés más bajos fomentan el gasto de los consumidores a medio plazo y, por tanto, la inflación, que ahora es libre de aumentar por encima del 2% sin que la Reserva Federal tenga que subir los tipos de interés.
Nuestra idea se basa tanto en los datos de crecimiento como en las expectativas de inflación descontadas por el mercado. Más detalladamente, si observamos los datos económicos, los datos anualizados del PIB del segundo trimestre de EE.UU. fueron menos negativos que el consenso (esto podría empujar los precios al alza en un horizonte de tiempo relativamente corto); por otro lado, si observamos la tasa de intercambio de inflación en USD a 5 años, que es un punto de referencia común para supervisar las expectativas de inflación futura del mercado, es superior al 2% (2,07% al 27 de agosto de 2020) casi su valor máximo YTD. Esto significa que el mercado ya ha empezado a descartar un enfoque menos rígido del Banco Central con respecto a su objetivo de inflación, junto con un impacto menos negativo en el crecimiento de lo que se había estimado anteriormente.
Con esto, teniendo en cuenta una visión positiva de la inflación, una cartera gestionada activamente podría superar al mercado. Particularmente, pensamos que la parte central y larga de la curva está relativamente barata en comparación con la corta, de hasta 5 años: en este contexto es importante destacar que, a largo plazo, los bonos vinculados a la inflación permiten a los inversores preservar el poder adquisitivo incluso cuando la inflación es alta y los precios al consumo comienzan a subir. En nuestra opinión, el valor añadido de una cartera de bonos vinculados a la inflación, además del rendimiento superior de una cartera de bonos nominales, representa una protección importante si se materializa el aumento de los precios.
#11

¿Primeros indicios de inflación?

¿Primeros indicios de inflación? Análisis de DWS
 
Por primera vez desde 1995, los precios de los bienes de consumo duradero están aumentando en EE. UU. Como mínimo, esto nos demuestra lo rápido que puede reaccionar la inflación cuando cambian las circunstancias.
 
En nuestra opinión, era solo cuestión de tiempo que la inflación estadounidense aumentase de forma moderada. Las medidas para combatir la pandemia frenaron inicialmente tanto la oferta como la demanda. Pero el lado de la oferta suele ser más rígido, ya que hace falta tiempo para reconstruir la capacidad. Mientras, las generosas transferencias fiscales han mantenido a flote el poder de compra de los consumidores. Por eso, cuando las restricciones a la actividad económica se han relajado, una mayor demanda agregada se ha encontrado con una menor oferta. Esta situación fomentará, al menos temporalmente, un aumento de los precios, empezando por los de los productos que aportan «felicidad» en la época del distanciamiento social.

Como puede verse en nuestro Gráfico de la Semana, el índice de precios del Gasto en Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés) de agosto parece respaldar esta teoría. Por primera vez en 25 años, los precios de los bienes de consumo duradero han aumentado, tras haberse movido en terreno negativo durante todo este tiempo. Los precios de los electrodomésticos (+10% desde febrero) y de los coches de segunda mano (+17%) han sido los principales motores de este aumento.

La pandemia parece la causa más probable. Si uno quiere evitar el transporte público, comprar un coche de segunda mano puede ser la mejor opción (por ejemplo, para alguien que haya perdido su empleo y que quizás no puede permitirse un coche nuevo). Por otra parte, el mercado inmobiliario sigue viéndose respaldado por unos tipos de interés hipotecarios en mínimos históricos gracias a la expansión monetaria. Una casa nueva suele implicar la compra de electrodomésticos. En cuanto a los bienes importados, otro factor que parece respaldar el repunte de los precios es la falta de capacidad del transporte marítimo a consecuencia de la pandemia.[1]

Obviamente, estas tendencias podrían revertirse rápidamente. Como señala Christian Scherrmann, U.S. economist  de DWS, «el reciente aumento de los precios de los bienes de consumo duradero podría ser transitorio, pero nos demuestra lo rápido que puede reaccionar la inflación cuando cambian las circunstancias». Conviene recordar que los bienes de consumo duradero solo representan en torno al 12% del gasto total, frente al 66% de los servicios.[2] Aun así, los precios de los servicios también han aumentado alrededor de un 2% en los últimos años.[3] Cuando le hayamos ganado la batalla al virus, es muy probable que los servicios también sufran falta de capacidad.
 
#14

Re: 9 formas de protegernos de la inflación

Preocupa la inflación cada vez más en los EUA

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