Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión

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Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión
Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión
#1

Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión

Buenas noches.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado este miércoles una sobre la 'Psicología económica de los inversores'. En ella repasa el creciente protagonismo adquirido por el estudio de la psicología aplicada al mundo de las finanzas y de la adopción de decisiones económicas y de inversión. 
De manera especial, la guía se ocupa de los sesgos, "es decir, ciertos trucos o atajos mentales que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que se llevan a cabo constantemente y a hacer más llevadera la vida diaria". Vamos, que la hacen más fácil, pero no necesariamente mejor, porque nos pueden jugar una mala pasada, puesto que, como previene el documento, "llevan a las personas a adoptar decisiones que son previsiblemente equivocadas. En este sentido, la guía de la CNMV, que se apoya en los estudios de autores como Richard Thaler o Daniel Kanheman, merecedores del premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre la aplicación y la relevancia de la psicología en el mundo económico, destaca 10 sesgos que entran en juego a la hora de tomar decisiones de inversión. Son los siguientes: 
1. Excesos de confianza. "Es la tendencia a sobreestimar los conocimientos y juicios subjetivos y considerarlos certeros". El riesgo de sesgo reside en que "el exceso de confianza puede llevar al inversor a considerar que la probabilidad de que su inversión fracase es menor de lo que realmente es". 
2. Ilusión de control. La CNMV la define como "la tendencia a sobreestimar que se dispone del control o la posibilidad de influir en algo sobre lo que objetivamente no se tiene ningún control". Y supone una amenaza porque se puede terminar asumiendo "un nivel de riesgo superior al adecuado" por la falsa sensación de que el esquema seguido lo tiene todo 'bajo control'.  
3. Confirmación. "Consiste en interpretar la información recibida o buscar informaciones nuevas de manera que corroboren convicciones o ideas previas". Es decir, el inversor se expone solo a la información que le conviene o que refuerza su posición, obviando otra en sentido contrario que podría 'abrirle los ojos'. 
4. Anclaje. "Es la predisposición a dar más peso a la información obtenida en primer lugar a que a una información nueva que la contradice". Fundamental en el mundo de la inversión, ¿o acaso el gancho de mostrar las rentabildades pasadas de un producto no deja a todo lo demás en un segundo plano? 
5. Autoridad. Descrita por la CNMV como "la tendencia a sobreestimar las opiniones de determinadas personas por el mero hecho de ser quienes son y sin someterlas a un enjuiciamiento previo". Opiniones que pueden ser de un amigo, un familiar o un analista, pero que no son propìos y que simplemente se incorporan porque las dice quien las dice. 
6. Efecto halo. "Es la predisposición a enjuiciar a una persona o institución sobre la base de una única cualidad positiva o negativa que hace sombra a todas las demás". Como subraya la CNMV, es un sesgo muy presente en el mundo de la inversión, en el que un solo dato puede tener capacidad para eclipsar todos los demás.  
7. Prueba social. "Es la tendencia a imitar las acciones que realizan otras personas bajo la creencia de que se está adoptando el comportamiento correcto". Comportamiento de rebaño puro y duro, en el que se sigue la corriente. La potencia de este sesgo da validez al sentimiento contrario ('contrarian'), por el cual hay inversores que intentan hacer justo lo contrario de lo que hace la masa. 
8. Descuento hiperbólico. "Es la propensión a elegir recompensas más pequeñaas e inmediatas frente a recompensas mayores y alejadas en el tiempo". Las recompensas inmediatas tienen una fuerza mental indudable por aquello del más vale pájaro en mano... pero no siempre son las correctas. 
9. Aversión a las pérdidas. "Este sesgo hace referencia a la tendencia a considerar que las pérdidas pesan más que las ganancias". Totalmente humano. A nadie le gusta perder su dinero, pero este miedo puede impedir aprovechar las oportunidades existentes y generar una sensibilidad excesiva hacia el corto plazo y las noticias de última hora.
10. Status quo. Según la CNMV, "implica que se tome como punto de referencia la situación actual y cualquier cambio con respecto a este punto se percibe como una pérdida". 
11. Predisposición al optimismo. "Se trata de la tendencia a sobreestimar la probabilidad de experimentar situaciones positivas y subestimar las posibilidades de experimentar situaciones negativas". 
12. Falacia del coste hundido. "Es el sesgo que lleva a mantener una inversión que ha generado o está generando pérdidas ante el temor a perder lo que ya se ha invertido". 
https://www.invertia.com/es/noticias/bolsa/20191023/asi-nos-engana-el-cerebro-los-12-sesgos-que-nublan-nuestras-decisiones-de-inversion-307920
Un saludo!

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#2

Cinco claves para evitar los naufragios al entrar en los mercados

Buenas noches.
Nos encontramos en un momento en el que parece que la inversión es solo para los más valientes: no paran de sonar campanas de una inminente recesión y las tensiones geopolíticas globales acaparan las portadas de los grandes diarios económicos. 
Es cierto que muchos inversores han visto tambalearse sus inversiones justo cuando se han decidido a entrar en el mercado y otros están esperando el momento oportuno para hacerlo. Pero, ¿cómo saber cuándo es el momento indicado para invertir? Fácil. Ayer. ¿El motivo? La archienemiga de tus ahorros: la inflación. 
Cada día que pasa, tu dinero pierde valor. Por eso, en este artículo hablaremos sobre las claves para entrar en los mercados y capear la tormenta sin naufragar en el intento.  
1. Confía en el largo plazo
La paciencia es la mejor amiga del inversor inteligente y prudente. “La esquizofrenia de los mercados a corto plazo no puede controlarse, en cambio la volatilidad puede medirse y, en el largo plazo, la incertidumbre se disipa”, explica Ferrán Pajuelo, de Ginvest AM. Por ello, la primera clave es definir el horizonte temporal y tener claro que la inversión financiera se debe plantear a medio/largo plazo para salvar con éxito esos picos de volatilidad. 
2. Analiza y no te precipites
Uno de los grandes errores a la hora de invertir es ceder al pánico y vender las posiciones. Se trata de una respuesta muy humana pero, que a la larga, repercute negativamente en la cartera. La razón es que al salir tras una caída, podemos perdernos los rebotes del mercado.
"Lo que solemos hacer con inversiones fuertes es recomendar no invertir todo de una vez, sino que construimos un calendario de compras cada tres o cuatro meses hasta invertir el importe total"
Por tanto, la solución está en conocer el motivo del desplome. Lo primero que hay que hacer es analizar por qué cae el mercado. ¿Se trata de un hecho puntual o es una caída con fundamento? En el primer caso, mantendremos posiciones pero, si se da el segundo factor, habrá que valorar.
3. Adapta la estrategia a tus objetivos
En situaciones como las actuales (incertidumbre geopolítica, desaceleración económica y corrección de los activos de riesgo), los inversores se preocupan por su patrimonio y dudan sobre la estrategia que deben seguir. Por ello, para contextos de volatilidad y caída de los activos, Carlos Farrás, de DPM Finanzas, recomienda revisar si la estrategia actual es la correcta; si las caídas están justificadas y si el mercado está descontando dicho escenario; en definitiva, analizar si ha cambiado la tesis inicial de inversión. 
“Debemos ser pacientes con nuestra inversión a la esperar de recoger sus frutos y aprovechar para incrementar posiciones en momentos de incertidumbre (miedo) y reducirlas en momentos de complacencia (avaricia)”, afirma Farrás.
4. La palabra mágica: diversificación
Diversifica y construye un calendario de entrada, tal y como aconseja Camiña: “Lo que solemos hacer con inversiones fuertes es recomendar no invertir todo de una vez, sino que construimos un calendario de compras cada tres o cuatro meses hasta invertir el importe total. Esto nos permite que si hay una caída del mercado nada más empezar, podamos hacer una nueva inversión a un precio más barato". Y añade: "Si son inversiones más pequeñas o puntuales lo que hacemos es ayudar al cliente a entender que esto es un proceso normal”.
5. Consulta a los que saben
Sin duda, sacarle el mayor provecho a tus ahorros no es una tarea fácil, sobre todo, si no se dispone del tiempo, conocimiento o visión de inversión necesarias. Asimismo, es normal que a lo largo de tu experiencia en los mercados, surjan todo tipo de dudas. Por ello, dejarse aconsejar por un experto que tenga experiencia en capear las tormentas bursátiles es una opción a tener muy en cuenta. 
https://www.invertia.com/es/noticias/mis-finanzas/20190923/cinco-claves-para-evitar-los-naufragios-al-entrar-en-los-mercados-299988
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#3

Re: Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión

Buenos días.
La 'tiranía de los sesgos': cuando nosotros somos nuestro peor enemigo a la hora de invertir
Warren Buffett, Benjamin Graham, André Kostolany. Los grandes nombres, las grandes referencias que muchos tienen en el mundo de la inversión. Los espejos en los que mirarse. Los maestros de los que aprender. De sus sistemas de inversión. De sus enseñanzas. De sus libros y artículos. 
A su lado, los nombres de Amos Tversky, Daniel Kahneman o Richard Thaler tal vez no digan tanto. Pero deberían. Sus estudios en las últimas décadas para vincular el mundo de la psicología con el de la economía constituyen una revolución que no merece ser menospreciada. Los premios Nobel de Economía de Kahneman en 2002 y Thaler en 2017 -Tversky no lo recibió porque falleció en 1996- evidencian que los progresos en la denominada economía conductual o del comportamiento y su aplicación en la economía y las finanzas resultan relevantes. Y útiles, reveladoramente útiles.  
Su punto de partida no puede ser más sencillo. Los postulados de la economía clásica, las referencias a las decisiones racionales y óptimas de los agentes económicos, deberían ser sometidos al contraste de la propia naturaleza humana. A sus imperfecciones. A sus sesgos. A su psicología.
“La teoría económica tradicional se ha ocupado desde sus orígenes de la manera en que los sujetos adoptan sus decisiones de inversión, ahorro y gasto. Para ello se ha basado en las premisas de que los sujetos saben lo que quieren, utilizan la información disponible de una manera dirigida a conseguir sus objetivos y comprenden perfectamente los riesgos y beneficios de sus decisiones financieras”, apunta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la guía ‘Psicología económica para inversores’ publicada esta semana. Y añade: “Sin embargo, los numerosos descubrimientos sobre el modo en que funciona el cerebro humano realizados en los últimos años y procedentes de disciplinas como la psicología, la neurología o la neurofisiología revelan que esto no es así y que las personas con frecuencia desconocen sus preferencias, utilizan incorrectamente la información disponible y no comprenden bien los riesgos que asumen". 
“Las creencias a partir de las cuales la gente toma sus decisiones no son imparciales. Puede que el exceso de confianza no aparezca en el diccionario de los economistas, pero es un rasgo muy arraigado en la naturaleza humana, y existen innumerables otros sesgos bien documentados por los psicólogos”, subraya Thaler en su libro ‘Todo lo que he aprendido con la psicología económica’.
UN BUEN PUÑADO DE SESGOS
Sesgos. Psicología. Exceso de confianza, de optimismo. Conceptos aparentemente etéreos, vaporosos, para un mundo tan sofisticado y matematizado como el de los mercados financieros. Desviación típica o estándar, beta, alfa, VAR, correlaciones… este es el lenguaje de los mercados. 
No basta con la educación financiera para protegerse de los sesgos. No vale con el 'saber por saber'. Debe ser un saber práctico, para detectar cuándo aplicar los conceptos aprendidos y tener la voluntad de hacerlo
Pero es que en esos mismos mercados hay más. “Por encima de todo lo demás, el mercado de valores es la gente”, afirmó en su momento el financiero y asesor político Bernard Baruch, tal como recoge en una cita Lars Tvede en su libro ‘Psicología del mercado bursátil’. Aunque esta afirmación debería someterse ahora al filtro de las máquinas, los algoritmos y los poderosos sistemas de negociación de alta frecuencia, el mercado continúa siendo la gente. Es ella, la masa de inversores, grandes, medianos y pequeños, la que proporciona la materia prima a la que Kostolany se refiere al sostener que “el dinero es el oxígeno de la bolsa”. 
Cómo llega este oxígeno y cuándo, cuánto y por qué lo hace tiene que ver con nuestra cabeza. Con nuestro cerebro... y todo lo que ello supone, puesto que nos deja a merced de nuestros sesgos, definidos por la CNMV como “ciertos trucos o atajos mentales (también llamados heurísticos) que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que se llevan a cabo constantemente y a hacer más llevadera la vida diaria”.
Más llevadera, pero puede que no mejor, al menos en lo que respecta al mundo de la inversión. Porque en ocasiones nos creemos más listos de lo que deberíamos (sesgo de exceso de confianza o sesgo de predisposición al optimismo), o nos pensamos capaces de caminar sobre las aguas de los mercados (sesgo de ilusión de control), o nos negamos a escuchar o leer lo que no queremos para exponernos únicamente a lo que ya creíamos (sesgo de confirmación), o nos cegamos por esa rentabilidad que nos entra por los ojos sin atender a nada más de ese producto financiero (sesgo de anclaje o sesgo de efecto halo). 
Sesgos y más sesgos, cuya relevancia en el mundo de la inversión es achacada por la CNMV a la combinación de tres variables: la complejidad de la productos financieros o la sensación de que son complejos, el riesgo y la incertidumbre asociadas a cualquier inversión y la presencia de las emociones en la toma de las decisiones. Los sesgos se cuelan por estas rendijas y están presentes en todo el proceso inversor, durante la búsqueda de información, cuando se selecciona y contrata el producto o el activo elegido y cuando se realiza el seguimiento a la inversión -ver gráfico-. 
Fuente: 'PSICOLOGÍA ECONÓMICA PARA INVERSORES', CNMV
Pero hay antídotos. O, al menos, mecanismos para impedir que los sesgos dominen la situación. "Los sesgos a los que se ve sometido el inversor a la hora de tomar decisiones de inversión y los consiguientes riesgos asociados a ellos no pueden hacerse desaparecer, pero sí pueden mitigarse en gran medida ('debiasing')", expone la CNMV. Hace falta adiestramiento, sistematización, disciplina. 
Más en concreto, la Comisión proporciona cinco recomendaciones contra ‘la tiranía de los sesgos’. La primera, “adquirir una adecuada educación financiera”, pero no únicamente como saber teórico, sino también como saber práctico, para “identificar las situaciones en que los conocimientos deben ser aplicados y tener la suficiente motivación para hacerlo”. La segunda, “pensar en opciones alternativas y los pros y los contras de cada una de ellas” antes de tomar una decisión. La tercera, limitar el optimismo y la confianza en uno mismo para “reflexionar sobre la posibilidad de que la decisión de inversión no resulte según lo deseado”. La cuarta, “sistematizar el sistema de inversión” y reforzarlo con una buena dosis de disciplina. Y la quinta, “estar en condiciones óptimas” para adoptar las decisiones de inversión, porque no es lo mismo tomarlas cuando se está fresco y relajado que cuando se está cansado y enfadado. 
“La premisa de este libro es que es más fácil reconocer los errores de otros que los nuestros”, expone Daniel Kahneman en su célebre obra ‘Pensar rápido, pensar despacio’. Pero es con nosotros mismos con los que más cuidado debemos tener. Porque, a la hora de invertir, podemos ser nuestro peor enemigo. 
https://www.invertia.com/es/noticias/mis-finanzas/20191027/tirania-de-los-sesgos-cuando-nosotros-somos-nuestro-peor-enemigo-a-la-hora-de-invertir-308590
Un saludo!

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#4

Re: Así nos engaña el cerebro: los 12 sesgos que nublan nuestras decisiones de inversión

Muy buen artículo. 
#5

La ley de sentimiento contrario

Buenas tardes.
La ley de sentimiento contrario es algo realmente muy importante en el mercado. Basada en la lógica. Es una ley que se cumple a largo plazo de manera sistemática. Las manos débiles tienden a estar en el lado incorrecto siempre. Y esto hay que tenerlo siempre encima de la mesa. Siempre ha sido así y siempre lo será.
 Y si no vean este impresionante cálculo realizado por la firma Bespoke en base a la encuesta de la Asociación Americana de Inversores Individuales AAII que es el máximo exponente a nivel mundial de este sentimiento de las manos débiles.
Este cálculo es del S&P 500 desde 1987 a 2016 e indica lo que hizo el S&P 500 tras diferentes niveles de sentimiento alcista.
A 1 mes no se nota mucho, pero vean a 3, 6 y 12 meses. La barra roja es cuando este sentimiento está por debajo de 20, es decir en un extremo negativo muy fuerte, y la verde es cuando está por encima del 60%, es decir en un extremo positivo. Como vemos las diferencias son espectaculares y muy relevantes estadísticamente, no hay duda alguna de la que ley de sentimiento contrario funciona. Y la realidad es que al cabo de un mes cuando se está en extremo negativo sube 1,8% de media, el 6,81% a 3 meses, el 13,26% a 6 meses y el 19,97% a un año.
Veamos la encuesta de esta semana
Como vemos pesimismo, pero no se está en un extremo.
 Buenos pues si nos vamos a la tabla anterior, con un 35% no pinta mal.  Pero aún tendría que bajar más para que fuera un nivel intreresante.
Las verdaderas ocasiones vienen cuando se mueve por debajo de 20, ahí sí que se está en extremo negativo. Evidentemente, hay que tener en cuenta otros factores. 
 Desde 1987 ha estado por debajo de 20, 30 veces.
 De las 30 veces, a los 3 meses era alcista el 93% de las ocasiones. O sea solo 2 veces fue bajista y 28 alcista.
 A los 6 meses 92,6 % de las veces alcista. Y a los 12 meses el 96% de las veces alcistas.
 Como vemos un tema nada baladí y a tener muy en cuenta.
 Y si queremos comparar con otras situaciones de mercado.
 Al año cuando el sentimiento estaba entre 20 y 30, era alcista el 76% de las veces.
 – Entre 30 y 40, como es el caso actual, era alcista el 71%
 – Entre 40 y 50 el 73%
 – Entre 50 y 60 el 67%
 Y por encima de 60, solo se era alcista al año el 50% de las veces.
¿Y qué pasa cuando hay más neutrales de la cuenta entre los particulares?
 Si consideramos desde 1987 a 2016: 
 Pues en todos los plazos, de 1 mes, 3, 6 y 12, el mercado reaccionó de media mucho mejor que ante cualquier otra posibilidad. Para ser exactos:
     A 1 mes tenemos una subida media cuando se da esta circunstancia del 1,09% y sube el 65% de las ocasiones.
    A 3 meses se sube de media el 3,59% y es alcista el 86% de las ocasiones.
    A 6 meses sube de media el 7,67% y es alcista el 96% del tiempo    A 1 año sube de media el 20% y es alcista el 90% del tiempo.
Estos indicadores dan mucho mejores señales y más seguros entrando en los extremos bajistas. Muy a tener en cuenta.
https://www.serenitymarkets.com/todos-los-comentarios/macro/situacion-de-mercado-la-vital-importancia-de-tener-en-cuenta-en-todo-momento-la-ley-de-sentimiento-contrario-en-bolsa/
Un saludo!

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