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Invertir en Dividendos

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    #1
    Inversionenjuego

    Invertir en Dividendos

    Comienza el año bursátil y con él, el reparto de dividendos de algunas empresas cotizadas.

    Suena bien eso de la libertad financiera, vivir sin trabajar, conseguir ingresos pasivos, ….…. Ultimamente muy de moda y que trataremos en un próximo artículo.

    Si comienzas en el mundo bursátil y te han movido estos comentarios, espero que este artículo aclare algunos términos sobre el tema de este artículo – Invertir en Dividendos.

    El dividendo es un derecho, pero no una obligación. Quiero decir con esto, que como accionista, tenemos derecho al cobro de una parte de los beneficios obtenidos por la empresa, si esta decide repartirlos, o mejor dicho, su Junta de Accionistas quien decide cómo y cuanto, y es, esta decisión de reparto (payout), la que no es una obligación para la empresa, pues podría decidir reinvertir en el negocio. Por supuesto que rendimientos pasados o dividendos cobrados, no garantizan rendimientos o dividendos futuros.

    Indicar en primer lugar, que toda inversión tiene sus riesgos y ésta no va a ser menos, por lo que es necesario tener unos conocimientos mínimos del mercado bursátil, del funcionamiento de las acciones y del pago de sus cupones o dividendos.

    En segundo lugar, personalmente, creo que invertir en acciones con una estrategia única de cobrar dividendos es un grave error, e intentaré explicarlo. Realizar una inversión en acciones a corto plazo con el único fin del cobro de un dividendo llamativo, puede convertirse en una inversión a mas largo plazo y nada deseada con acciones de empresas no analizadas, desconocidas o poco seguras. Otra cosa es crear una cartera, con acciones con una buena rentabilidad por dividendo y diversificar por sectores y países, y hablo de buena rentabilidad por dividendo y no de excelente, es decir, buena, entendida como que es superior o mejora la rentabilidad de una inversión en renta fija, por lo tanto una inversión a largo plazo.

    Debemos tener en cuenta, que al igual que los “ cisnes negros” (Teoría desarrollada por  Nassim Nicholas Taleb, definiéndolos como sucesos improbables, impredecibles e inesperados), son uno de los peligros que amenazan siempre la economía y que sus efectos suelen ser considerables, nosotros como inversores minoristas, tenemos “cisnes negros” a nivel de empresas cotizadas de las que no tenemos información suficiente. Aun teniendo información suficiente, estos cisnes negros no se pueden disipar y no olvido algunos acontecimientos de salidas a bolsa de importantes entidades e incluso alguna que otra ampliación de capital, que supuestamente se encuentran, además controladas por organismos muy serios.

    Una vez la empresa determina el reparto de beneficios, destinando una parte al pago de dividendos a sus accionistas, el cobro se puede ofrecer de distintas maneras:

    • Dividendo en Dinero o Efectivo: La empresa paga en efectivo, tenemos una tributación fiscal por rendimientos del capital mobiliario, nos retienen el 19% del bruto. Puede ser un dividendo a cuenta (se entrega como una especie de anticipo del resultado del ejercicio), complementario (se entrega cuando ya se encuentra cerrado y aprobado el ejercicio y es un complemento de otros) o extraordinario (se entrega cuando se ha producido un beneficio extraordinario).
    • Dividendo Flexible: También conocidos como Script Dividend, en las que la empresa cotizada entrega gratuitamente nuevas acciones de la entidad, realizando una ampliación de capital y entregando al accionista unos derechos de suscripción preferentes. Se llama flexible, porque el accionista tiene la opción de vender los derechos que la empresa le concede por tener acciones viejas, para comprar las nuevas acciones, y en este caso de venta de derechos, el dividendo pasaría a ser en efectivo, con igual tributación fiscal. Otra opción del accionista es recoger las nuevas acciones que le correspondan según los derechos y tiene otra opción que es comprar derechos para conseguir mas acciones de las que le corresponderían por sus antiguas acciones, difiriendo la tributación fiscal hasta la venta de esas acciones nuevas adquiridas. Y puede tener la opción de combinar venta de derechos con adquisición de acciones nuevas.
    • Recompra de acciones: La empresa compra sus propias acciones en el mercado para amortizarlas. Al existir menos acciones de la empresa, a cada accionista le corresponde una mayor proporción de dividendo futuro. Este caso no tiene repercusión fiscal para el accionista.

    Por lo tanto, dependiendo de la forma que se reciban esos dividendos, tenemos el impacto fiscal, que debemos tener en cuenta a la hora de rentabilizar las inversiones.

    Técnicamente, si cobramos un dividendo en metálico, ese importe se descuenta del precio de la acción, por lo tanto la cotización cae en el mismo día y por el importe que se cobra (cotización ex-dividendo), si bien el mercado puede corregir esa bajada, pero nosotros hemos tenido la retención fiscal. Si cobramos mediante acciones nuevas, implica que el patrimonio de la empresa se disuelve entre mas acciones y si mantiene el beneficio, éste se reparte entre mas, por lo que ahora el ratio beneficio por acción es menor, es decir, tenemos mas acciones pero con un menor beneficio por acción y estas acciones quedarán a expensas del movimiento del mercado.

    Mi opinión personal, es que la inversión por dividendo, debe realizarse como una estrategia a largo plazo y no mediante operaciones de trading. Crear una cartera con la parte de nuestros ahorros que no vayamos a necesitar en ese período de tiempo. Elegir empresas cotizadas no por los importes pagados de dividendos, sino por el análisis de sus fundamentales, y puesto que se trata de una inversión a largo plazo, merece la pena perder un poco de tiempo en leer sobre sus datos o informes anuales publicados, revisar los ratios, no solo fijarnos en la rentabilidad por beneficio (relación que existe entre el dividendo y el precio de la cotización) y el payout (parte del beneficio que se distribuye entre los accionistas), conocer su mercado actual y su mercado futuro, el historial de pagos de dividendos. Diversificar por sectores e incluso por países.

     

    ¿Qué cálculos podemos tener en cuenta?

    Imaginemos una sociedad cuyo capital social es de 1.000€, distribuidas entre 1.000 acciones, ha obtenido el pasado año un beneficio de 100€ y la Junta de Accionistas acuerda repartir 40€ de esos beneficios. Su valor de cotización actual es de 2€ y reparte 4 dividendos a lo largo del ejercicio por importe de 0,01€ cada uno por acción.

     

    Rentabilidad por dividendo:

    4 x 0,01 / 2 = 0,02 = 2%

    La rentabilidad por dividendo es inversa al precio de cotización, es decir, a menor precio de cotización, corresponde una mayor rentabilidad por dividendo.

     

    Payout:

    40 / 100 = 40%

    No es aconsejable un payout muy elevado, pues por una parte la empresa deja de reinvertir en su crecimiento a futuro y por otra, será complicado mantener el elevado portentaje.

    Conociendo el payout de una entidad, o su política de remuneración, junto con la estimación de beneficios, podemos determinar cual sería el dividendo estimado a cobrar.

     

    Dividendo estimado:

    Imaginemos que los datos de beneficios de la empresa del ejemplo, son los estimados. Tendremos un payout del 40% sobre un beneficio estimado de 100€ para 1000 acciones

    100 * 40% / 1000  = 0,04€ por acción estimado.

    Una amortización de acciones, implicaría una mayor retribución por acción.

     

    Un saludo [email protected]

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