Desafiando al Dólar
Buenos días a todos desde una Ginebra soleada y dispuesta a dar la bienvenida a los días de verano.
Los datos de actividad manufacturera que se publicaron ayer en Estados Unidos superaron todas las previsiones, pero no han impedido el derrumbe del billete verde, que pierde posiciones en los mercados de divisas ante el clima de violencia que prosigue en Irak y el incremento de los precios del petróleo.
Sólo en el Mercado del USD/JPY (dólar frente al yen), los inversores apostaron ayer por el billete verde, después de las caídas experimentadas en las últimas sesiones. Un operador de Tokio me comentaba esta mañana, a primera hora, que los inversores están considerando excesivo el recorrido alcista experimentado por el yen en las últimas jornadas, en parte debido a la debilidad del dólar. Ello explica la liquidación de las posiciones en yenes que vimos ayer.
Además, un aumento de los costes de la energía, que amenazan con golpear a la economía estadounidense y demorar la esperada subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, también afectaría al yen, ya que una desaceleración en Estados Unidos reduciría, sin duda, la demanda de exportaciones japonesas. De hecho, la escalada del precio del petróleo se ha dejado notar esta madrugada en Tokio, donde el índice Nikkei ha cedido terreno.
Esta mañana, no obstante, los especuladores intradiarios vuelven a tomar beneficios, lo cuál está haciendo retroceder nuevamente al USD/JPY desde los máximos de ayer. Movimiento necesario, dado lo sobrecomprado que se hallaba este par. Ahora, se está poniendo a prueba el soporte de los 110.40 yenes por dólar. Si se pierde, los siguientes objetivos bajistas los tenemos en los 110.05, 109.05, 108.60 y 108.35 yenes por dólar.
Mientras tanto, euro va en busca de la cota de los 1.23 dólares. Como sabéis, ayer se conoció la revisión de las cifras del PIB de la Zona Euro, que no aportaron grandes novedades en relación con la primera estimación. La divisa europea marcó ayer unos máximos intradía de 1.2267 dólares, y hoy vuelve «al ataque».
Mañana no se espera que el BCE vaya a modificar los tipos de interés en la reunión de su consejo de gobierno, pese a haberse disparado la inflación al 2.5% en mayo. Curiosamente, esta semana se cumple un año desde que el BCE cambió por última vez los tipos en la Zona Euro, para dejarlos en el 2 % vigente, exactamente el doble de los norteamericanos.
Los que hace tan sólo unas semanas hablaban de la posibilidad de un recorte de los tipos europeos en los próximos meses, ya han cambiado de mensaje para hablar de una subida más o menos inminente del precio del dinero. Y es que, en efecto, el BCE puede verse obligado a actuar si durante el año persiste, o incluso empeora, la escalada de los precios energéticos, que amenaza con matar el frágil proceso de recuperación en Europa.
Para amortiguar los efectos de la factura de los carburantes, la Zona Euro tiene a su favor la fortaleza del euro contra el dólar, divisa en la que se factura gran parte del petróleo distribuido en los mercados internacionales.
El BCE también tendrá que revisar sus proyecciones sobre la inflación, que a medio plazo considera que coincidirá con el objetivo de mantener la estabilidad de los precios, que se alcanza siempre que los precios no superen el 2%. La autoridad monetaria está muy alerta a la evolución del mercado del petróleo, puesto que este componente tiene gran incidencia en el comportamiento de la inflación.
De todos modos, hasta la fecha el BCE no ha dado muestras de nerviosismo. El presidente del Bundesbank y miembro del consejo de gobierno del BCE, Axel Weber, comentaba la semana pasada que sólo si los precios de los carburantes continúan al nivel actual hasta finales de año cabría esperar repercusiones negativas para la economía europea. Recordemos que el PIB en la Zona Euro creció un 0.6% en el primer trimestre del año con respecto al último trimestre de 2003, un avance modesto comparado con el de Estados U