Cuando lo más sencillo es lo más rentable
Buenos días desde Ginebra,
El euro ha llegado a tocar un máximo intradía de 1.2180 dólares, su cota más alta en más de cuatro semanas. Desde el pasado jueves, la divisa europea ha subido sin parar desde los 1.1800 dólares, regalando a los inversores un rentable ascenso sin tropiezos ni sorpresas. Ni el buen dato del ISM no manufacturero norteamericano que se publicó ayer consiguió hacer dudar a los operadores sobre sus posiciones largas en euros.
De todos modos, garantizad vuestros beneficios con subidas de «stops», ya que hoy podríamos tener una toma de beneficios después de confirmarse que el BCE mantendrá los tipos de interés. (De hecho, lo más probable es que el precio oficial del dinero en la Eurozona se mantenga en el 2% en todo lo que resta de año).
En general, los inversores no están teniendo dificultades últimamente en la definición de sus estrategias de rentabilización de su capital, todas ellas favorables al euro. Por un lado, la Reserva Federal les ha asegurado que la revisión al alza de los tipos de interés en Estados Unidos se producirá de una forma moderada; por otro, cada vez aparecen más indicios que apuntan a que el BCE no modificará hoy el precio oficial del dinero en la Zona Euro. Por supuesto, mañana conoceremos un dato fundamental: el referido al mercado laboral norteamericano, una cifra que podría ser una pista definitiva para conocer si habrá subida de tipos en verano o no.
Las expectativas a medio/largo plazo para el EUR/USD señalan un rango de variación sitúado entre los 1.1500 y los 1.3000 dólares por euro, acotado el rango inferior por el continuo deterioro de la balanza por cuenta corriente norteamericana, cuando la economía europea ofrece más indicios de una moderada recuperación (a pesar de que los datos de paro en Alemania conocidos ayer ponen de manifiesto que la economía de la Eurozona está aún débil); el rango alto está delimitado por las propias autoridades europeas, celosas de que un nuevo proceso alcista del euro vuelva a dar al traste con la recuperación.
Tomando perspectiva y haciendo un «repaso» a lo ocurrido en las últimas semanas, vemos que el billete verde ha seguido un camino de ida y vuelta. Inicialmente se apreció hasta alcanzar las 1.1760 unidades por cada euro, nivel que no veíamos desde el pasado 25 de noviembre. Contribuyeron a ese movimiento, de forma clara, los discuros de Greenspan ante el Congreso de los días 20 y 21 de abril, en los que se dejaba bastante claro que la FED podía subir tipos en verano. Eso contribuyó a hacer más atractivas las compras de dólares. Además, el dato de pedidos de bienes duraderos del mes de marzo resultó especialmente favorable, reforzando el contexto favorable a la divisa estadounidense. Eran jornadas en las que las compras de dólares dieron muchas ganancias a los inversores.
Las posteriores correcciones hasta casi los 1.22 dólares por euro han tenido un carácter técnico, pero se han apoyado también en la relativa decepción del dato de crecimiento del PIB del primer trimestre en Estados Unidos (4.2% anualizado, en lugar de la tasa próxima el 5% que se esperaba). La difícil situación de Estados Unidos en Irak, agravada por la decisión de España de abandonar su presencia militar, está pesando también, en cierta medida, en la cotización del dólar.
A corto plazo, la siguiente referencia alcista del EUR/USD es la cota de los 1.2210 dólares por euro. De no superarse dicha resistencia, aún existen probabilidades de que se retome el movimiento a la baja. La pérdida del soporte de los 1.2045 desembocaría en una considerable caída del Mercado en los próximos días, generadora de fuertes plusvalías para los vendedores de euros, con objetivos posibles entre los 1.16 y los 1.17 dólares por euro. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cualquier dato adverso en Estados Unidos (de empleo o inflación) podría precipitar la aprecición del euro de nuevo.
Mientras, después de casi una semana de vacaciones financieras en Japón, Tokio ha vuelto a a