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AGRICULTURA, VIVIENDA Y CULTURA: TRES MINISTRAS “QUEMADAS” EN SEIS MESES PROVOCAN LA PRIMERA CRISIS DEL GOBIERNO ZP
José Luis Rodríguez Zapatero se enfrenta a la primera crisis -de momento sólo larvada- de su Gobierno, a cuenta del imparable desgaste sufrido en poco más de seis meses por tres de sus ministras: la de Vivienda (María Antonia Trujillo), la de Agricultura (Elena Espinosa) y la de Cultura (Carmen Calvo). La famosa “cuota femenina” empieza a cobrarse su tributo.
La situación de atrofia y/o desconcierto que se vive en tales Ministerios es lugar común en el propio Partido Socialista y ha rebasado ya los medios de comunicación (que siguen tratando, en su mayoría, al Gobierno ZP con el mimo del recién llegado), para convertirse en lugar de conversación a pie de calle.
La más quemada de las tres es, sin duda, la ministra de Vivienda, que recientemente ha sido protagonista de un pintoresco carrusel de afirmaciones y desmentidos separados apenas por unas horas de diferencia. En efecto, la ministra Trujillo anunció la semana pasada el aplazamiento de su famoso Plan de la Vivienda hasta el 2006, y casi simultáneamente un apagón informativo de las estadísticas que se han venido elaborando en los últimos años.
De ambos anuncios se tuvo que retractar a las pocas horas, tras el correspondiente tirón de orejas de Moncloa. El pasado viernes 15 de octubre, en las filas del grupo socialista se comentaba por los pasillos del Congreso que María Antonio Trujillo había presentado su dimisión a Zapatero. Algunas versiones aseguran que la ministra se habría reconocido “desbordada” por el cargo. Ayer no fue posible contrastar esta versión con la Secretaría de Estado de Comunicación.
El presidente no se la habría aceptado, naturalmente, argumentando que no está el horno para un relevo ministerial cuando apenas se han cumplido seis meses de Legislatura, por lo que, según siempre esta versión, deberá esperar para ser sustituida hasta que madure la primera crisis de Gobierno. Prácticamente sin Ministerio, la Trujillo oscurecerá su perfil y presencia pública a partir de ahora hasta llegado el momento de ser relevada en el cargo.
Desaparecida en combate se halla también la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, quien, tras la desastrosa negociación inicial en Bruselas sobre los sectores del algodón, tabaco y aceite, había permanecido hibernada hasta que, recientemente, le han empezado a llover los problemas a cuenta de la subida de los precios de los carburantes y sus efectos sobre los sectores agrícola y pesquero.
Espinosa acaba de anunciar una estrategia conjunta con Francia para hacer frente a este problema, anuncio que ha sido desmentido por el propio ministro francés de Agricultura. El resultado es que mientras Francia ya ha tomado medidas, aquí nada se sabe al respecto. A consecuencia de ello, Asaja, COAG y UPA han anunciado movilizaciones a escala nacional si el Ejecutivo no presenta pronto medidas que compensen la subida del gasóleo agrícola. Las tres asociaciones coinciden en criticar la ausencia de reuniones y contactos oficiales con representantes de Agricultura en los últimos meses.
Con el Ministerio paralizado, como ocurre en Vivienda, y en medio de fuertes tensiones con su secretario general, un antiguo sindicalista de la UPA que goza de la confianza del partido, Espinosa tiene por delante otra negociación clave en Bruselas: la del azúcar.
Con todo, la primera de las ministras de cuota quemada, o más bien achicharrada, fue Carmen Calvo, titular de Cultura. Desde el famoso anuncio de reducción del IVA al 4% para libros y música, algo no permitido por la UE, las meteduras de pata de la Calvo han dejado en realidad de ser noticia para convertirse en algo cuya cotidianeidad ya casi no llama la atención. ¿Hasta cuándo aguantará Rodríguez Zapatero esta situación?