Soy funcionario desde 1980. Los habemos muy inútiles, nuestros responsables se superan día a día en la ineptitud y el amiguismo pero de eso a afirmar que tengo comprobado que lo público es menos eficiente que lo privado va mucho trecho.
Las ruinosas Radiales de Esperanza Aguirre, adalid de la iniciativa privada, ahora repagadas por todos;
las empresas energéticas pagadas e indemnizadas con fondos públicos, con todos sus cargos honoríficos de exministros y expresidentes;
las preferentes y subordinadas endiñadas a particulares por entidades privadas, igualmente rescatadas con fondos públicos;
Si el capitalismo consiste en arriesgar recursos propios, con el objetivo de aumentarlos en caso de acierto y el riesgo de llegar a perderlos si el mercado o la fortuna no nos sonríe, tu eficiencia privada se ha demostrado, al menos en los pocos ejemplos que expongo, como poco eficientes y muy poco coherentes en solicitar a sus amigos políticos que les devuelva sus inversiones, con intereses además.
Así cualquiera es empresario. Si gano, para mí, si pierdo, a repartir.