España se encuentra a las puertas de una profunda depresión económica que tendrá como principal consecuencia un masivo y acelerado proceso de destrucción de empleo, que durará al menos dos años y que la dejará con 3,5 millones de parados, la cifra más alta de su historia reciente. Si se cumplen las previsiones económicas que la Comisión Europea hizo públicas ayer en Bruselas, el desempleo alcanzará en el 2010 al 15,5% de la población activa, compuesta hoy por 23 millones de personas en edad de trabajar. Esa tasa no se alcanzaba desde el año 1997.
Bruselas afirma que España está ya en recesión, porque su producto interior bruto (PIB) se contrajo en el tercer trimestre del 2008, sigue cayendo en el cuarto y se desplomará durante el 2009, un ejercicio en el que la economía española retrocederá un 0,2%, el peor indicador de los cuatro grandes países de la eurozona. En el 2010 la situación mejorará ligeramente, pero la creación de riqueza se incrementará apenas medio punto, muy poco para evitar que se destruya empleo de forma masiva y continuada.