El chip ofrece más seguridad, además de que acumula mucha más información sobre el cliente, y requiere para su uso de un código de cuatro dígitos (PIN) que sólo éste conoce. Pero la implantación de este sistema más seguro no llegará a España hasta entrado 2008.
En todo caso, son muchas las entidades que ya han comenzado a distribuir terminales de pago en los comercios adaptados a esta tecnología, pero las tarjetas todavía no están llegando de forma masiva al usuario.
El chip de las tarjetas permite disponer de información sobre el usuario, que se podría actualizar de forma periódica. Como consecuencia de ello, el comercio tendría algo de información (sin violar el derecho a la intimidad) sobre quién le está realizando el pago.
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