En octubre de 2022, Strix anunció la compra de Billi (sistemas premium de agua caliente y filtrada, con fuerte presencia en Australia) por £38m buscando diversificación y un vector de crecimiento menos pegado al ciclo de pequeños electrodomésticos. La lógica era simple y atractiva: Controls (kettle controls) generaba caja estable y defendible; Billi aportaba expansión, márgenes altos y otro segmento de agua con más marca. Tres años después, el 8 de enero de 2026, los accionistas aprobaron por 99,97% la venta de Billi por £110m y la compañía comunicó que el cierre está previsto para el 30 de enero de 2026. El mercado lo interpretó como un alivio: desapalancamiento inmediato, “reset” del balance y foco de nuevo en el core histórico. Pero también como la admisión de que la tesis “Controls financia la diversificación” no llegó a cuajar.
¿Por qué la venta es un éxito? El precio de salida permite reducir drásticamente la deuda en un contexto de tipos altos y volatilidad industrial. La reacción bursátil del día del anuncio fue claramente positiva (subidas intradía del orden del 8–14 %, según agregadores).
¿Por qué revela un fracaso estratégico?: La compra a mi entender se sustentaba en que Controls mantendría volúmenes/márgenes suficientes para repagar la deuda incurrida en la compra de Billi y sostener la expansión del perímetro. Eso no ocurrió: volumen y precio en Controls sufrieron, la conversión de caja se tensionó y el “colchón” para hacer digerible la adquisición se evaporó.
¿Qué compró Strix realmente al adquirir Billi (y por qué gustaba tanto)?
¿Qué compró Strix realmente al adquirir Billi (y por qué gustaba tanto)?
Billi era (y es) un activo “bonito” para un grupo de agua/calor:
- Crecimiento: ingresos creciendo a doble dígito en 2024–2025, incluso en un entorno macro difícil.
- Márgenes: mejores que el promedio del grupo, con posicionamiento premium.
- Narrativa: ancla de “nueva Strix” menos dependiente del electrodoméstico cíclico.
El propio management subrayó en 2025 que Billi “booms” (despega) y aporta free cash flow incremental, con planes de expansión de fábrica y pipeline comercial sano. Sin embargo, esa fortaleza no fue suficiente para compensar el deterioro del flujo de caja estructural en Controls ni la carga financiera acumulada.
La “vaca lechera” que dejó de dar leche: el deterioro de Controls
La tesis de la compra asumía que Controls seguiría siendo la máquina de generar caja. No fue así. Entre 2023 y 2025 se observan tres presiones simultáneas:
La “vaca lechera” que dejó de dar leche: el deterioro de Controls
La tesis de la compra asumía que Controls seguiría siendo la máquina de generar caja. No fue así. Entre 2023 y 2025 se observan tres presiones simultáneas:
- Volúmenes a la baja: Tras la pandemia, los OEMs de pequeño electrodoméstico ajustaron inventarios; la demanda se normalizó desde picos de 2020–2021. Además, la sensibilidad a precio del consumidor y la sobrecapacidad en algunos canales presionaron los pedidos.
- Márgenes comprimidos: los costes de materiales, energía, mano de obra,…etc y la fricción geopolítica (impactos indirectos de aranceles) dificultaron trasladar precios íntegros a clientes. Asimismo, el mercado se movió hacia productos de menor coste (por eso Strix ha sacado una gama de controles de temperatura low-cost), por no hablar de las numerosas falsificaciones existentes en grandes mercados como China.
- Menor conversión de caja (vs. plan): Aunque Strix presume históricamente de buena conversion de EBITDA a cash, el grupo reconoció un 2024 de reestructración, con EBITDA y margen más bajos que en 2022, y foco explícito en reducir deuda. En el FY24, el grupo reportó un EBITDA de £35,7m, con un margen del 24,5%, lo que está por debajo del 27,6% del año previo; PBT ajustado £18,7m y net debt £63,7m, mejor que 2023 pero aún preocupante.
El resultado: la capacidad de Controls para “financiar” Billi (servir deuda + invertir + absorber integración) se debilitó en el peor momento del ciclo.
Radiografía financiera 2022–2025: cifras que explican el giro
Ingresos y rentabilidad (visión de alto nivel):
- Ingresos (continuing): ~£144–146 m en FY24 (AJUSTADO), +1,3% CER vs FY23; GAAP ~£141,8 m (‑1,4%), con gross margin (GAAP) del 35,9%, ‑390bps a/a.
- EBITDA (continuing, ajustado): £35,7m en FY24 (‑10 % a/a), margen 24,5% (‑310 bps).
- PBT (ajustado): £18,7m (‑16,3 % a/a).
- EPS diluido (ajustado): 6,7p (‑27,7 %).
- Net debt (definición bancaria): £63,7m al cierre de FY24 (mejora de £20 m vs FY23), leverage 1,87x (vs 2,19x).
Lectura: 2024 fue un año de “rebase”: se mejoró el balance reduciendo deuda, pero a costa de menor margen y EBITDA. Es decir, la caja que debía “pagar” la diversificación era menor.
Evolución 2025 (H1 y comentarios de management):
En la presentación de H1 2025, el equipo destacó:
Evolución 2025 (H1 y comentarios de management):
En la presentación de H1 2025, el equipo destacó:
- Billi crece a doble dígito;
- Consumer Goods vuelve a crecer;
- Controls sigue bajo presión por la debilidad del ciclo y efectos indirectos de aranceles.
Conclusión: se redobla el foco en deleveraging y stabilise Controls.
¿Era evitable la venta? La lógica del “reset” frente a la tentación de aguantar
En teoría, Strix podía intentar aguantar Billi y esperar una reversión cíclica en Controls. En la práctica, había tres riesgos:
- Costo de oportunidad del capital: mantener Billi exigía capital de trabajo e inversión; con tipos altos, el coste de espera penaliza y el equity sufre.
- Covenants y presión bancaria: aunque la deuda se redujo en FY24, la volatilidad del EBITDA hacía más frágil el “headroom”. Vender Billi por £110m elimina el debate: balance sheet reset, riesgo financiero casi a cero.
- Complejidad de gestión: integrar y expandir Billi en paralelo a re‑arquitectar Controls (precios, mezcla, clientes, innovación, coste) distrae. El foco es un activo cuando el core necesita cirugía fina.
Conclusión: la venta no es “ofensiva”, es defensiva y racional. Cambia una historia de crecimiento diversificado por una historia de saneamiento + foco.
Por qué la hipótesis de que Controls debía financiar Billi pero finalmente no aguantó encaja con los hechos
Por qué la hipótesis de que Controls debía financiar Billi pero finalmente no aguantó encaja con los hechos
- Hipótesis: La adquisición de Billi se sostenía en la capacidad de Controls para seguir generando caja a niveles pre‑2022, trasladar pricing y mantener márgenes.
- Realidad: Volumen y margen en Controls cayeron; la conversión en efectivo no alcanzó lo esperado; el apalancamiento –aunque moderado en cifras– era inconveniente para un grupo en rebase.
El propio management, en 2025, giró el mensaje hacia:
(a) “debt reduction en marcha”; (b) “Controls stabilise como prioridad”; (c) “Billi booms… pero necesitamos re‑equilibrar el conjunto”. Es la crónica de un trade‑off que culmina con la venta aprobada por el 99,97 % de los votos.
¿Qué queda ahora? El “Strix post‑Billi” y el listón para volver a crecer
Con la desinversión:
- Balance: prácticamente sin deuda tras el cobro de £110m; menor riesgo financiero y más flexibilidad.
- Perímetro: más concentrado en Controls (y también en Consumer Goods, aunque mucho menos relevante), con necesidad de mejorar márgenes y recuperar volúmenes para reconstruir la tesis industrial.
- Narrativa de inversión: de “crecimiento diversificado” a “turnaround + calidad de caja”. Para que el mercado reconozca valor, Strix debe demostrar:
- Recuperación de gross margin (> 36–38 %) y de margen EBITDA (> 26–27 %) a 12–24 meses.
- Pricing power creíble y mix hacia controles de mayor valor.
- Capex disciplinado y conversión FCF > 90–100 % en promedio.
- Innovación/IP que reafirme el moat y reduzca presión competitiva.
Si Controls vuelve a ser “vaca lechera fiable”, el mercado podría volver a considerar Strix como una empresa estable de calidad y recuperar la cotización perdida en los últimos años. Si no, el perfil será el de una compañía industrial limplia de deuda pero de bajo crecimiento.
¿Entonces la adquisición y posterior venta de Billi es un éxito o un fracaso?
¿Entonces la adquisición y posterior venta de Billi es un éxito o un fracaso?
- Éxito financiero: sí. Salir de Billi por £110m en 2026, con el voto del 99,97%, es una ejecución impecable que permite reset de balance, más aún teniendo en cuenta que se adquirió en 2022 por £38m, por lo que ha triplicado su precio en este corto periodo.
- Fracaso estratégico: también. No porque Billi fuera mala –de hecho, iba bien–, sino porque la tesis de grupo (Controls financia expansión mientras mantiene caja/margen) se rompió por la tormenta en Controls antes de amortizar la apuesta.
En una frase: Strix ha vendido “lo mejor” para salvar “lo esencial”. Ahora debe probar que “lo esencial” vuelve a ser excelente.
*AVISO: todo lo que escribo en este blog es mi opinión personal. Antes de tomar cualquier decisión de inversión debes estudiarlo por ti mismo y formar tu propio criterio.