Significado y Función de las Bolsas, Capítulo III Pequeño Manual de Bolsa

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Así nació la Bolsa de Amsterdam , para regular, poner orden en todas las decisiones ante el número progresivo de barcos, escalas, transacciones, pérdidas y ganancias, impuestos, seguridad jurídica, litigios…
Desde el Siglo XVII a hoy, poco ha cambiado el fondo pero sí las formas.
Un pequeño cálculo aritmético:


Población mundial en el siglo XVII: No se sabe, unos 500 millones de personas estiman catedráticos de Historia.


Población mundial hoy: más de 7.000 millones de personas


Sólo estos datos, impresionantes, darían tema para otro Manual muy especial en la Historia Económica. Dejémoslo.


Si cada persona somos un pequeño bote que deambulamos por la vida, existen millones y millones de barcos (empresas) que navegan por el mundo con el mismo propósito que en el Siglo XVII: avanzar y prosperar.


De esos millones y millones de barcos, miles y miles de ellos te ofrecen participar en el flete. Contamos con una ventaja añadida, ahora podemos subir y bajar en la escala que queramos. Alguna ventaja tenía que tener tanta tecnología, mientras no nos devore.

Quizás ahora comprendes mejor cómo un cuento de barquitos tiene que ver con la vorágine del principio del manual, ese señor que no entendía nada y va a un banco. Y también comprendes un poco mejor que no puede haber expertos en este tema. La Bolsa es emoción e intuición, no la puede dominar nadie


Pero hay más: El 99% de los que estamos en los mercados financieros: inversores, gestores, asesores, reguladores….somos meros parásitos del sistema y ahí está la grandeza del capitalismo, dentro de las tantas miserias del mismo.


Los verdaderos héroes son los tripulantes de los miles y miles de barcos que hacen que el mundo avance pero los parásitos no somos inútiles, cumplimos una función esencial, el tremendo flujo de capitales que va de barco en barco en busca de aprovecharnos Y arriesgar, claro, del trabajo de los héroes es una fuente de alimentación exponencial del circuito que estamos comentando, imprimiendo calidad y velocidad a los propios barcos, tripulación y armadores , dando la oportunidad a los millones y millones de barcos que no nos ofrecen participar en el flete a que existan y el mundo intente ser cada día un poco mejor o, por lo menos lo intentamos porque está claro que conseguirlo, pues según como se mire. Y esos millones y millones de barcos son la razón por la que estamos los 7000 millones de habitantes del planeta, hoy, con nuestras virtudes y nuestras miserias.

Seguimos con Aritmética:


Si todo lo que te digo te parece una tontería, confío que lo siguiente no lo sea tanto. Doy por hecho que si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí es que tienes interés. Si no es así, tendrás que volver a “Quien no debe leer este manual” y reciclar el librito o regalarlo a quien consideres puede serle de utilidad.
Si miles y miles de barcos te ofrecen participar en el flete, ¿Qué necesidad tienes tú de invertir en rublos, yuanes, maíz, aceite de palma, emergentes, Santiago de Chile o Kuala Lumpur?


¿Por qué no seleccionas diez barcos de tu país o veinte a nivel mundial? Los mejores de tu país o los mejores del mundo o es que ¿quieres más complicaciones? Si eres joven tu obligación ha de ser muy bueno en lo tuyo. Si estás retirado, tu obligación es disfrutar. No tienes ninguna necesidad de amargarte y la Bolsa puede ser el complemento cultural, o profesional o lucrativo que te acompañe pero que no te domine. Has de tratar a la Bolsa con desdén, con desprecio, si quieres dominar tú la situación.


E invierte sólo en dos en cada momento. Y renueva tu selección cada seis meses. Hasta General Motors (estafa legal) cayó y resurgió por arte de birlibirloque o Kodak y Nokia no pintan nada ya en el mercado mundial. Quizás pronto Sony y muchas más.


¿Motivos para tu primera selección? Cualquiera es válido: prestigio, porque te gusta el sector, porque el fundador es de tu pueblo, su marca te parece atractiva…

A partir de ahí, leer muchos informes entre líneas, hablar poco, escuchar menos y sobre todo, intuir en qué escala subes y en cual quieres bajar. Has de tener en cuenta también que lo primero que sucede en Bolsa es lo que menos esperabas y lo segundo que vuelve a ocurrir es , otra vez, lo que menos esperabas.
Has de explicarte a ti mismo, cinco razones por las que vas a comprar. Si no las encuentras, espera y si te engañas a ti mismo, lo sabrás. No tengas prisa. No persigas a los valores, deja que ellos vengan.

Otro método efectivo: Tienes tu selección de 10 valores, sabes los motivos por lo que los tienes en el radar. Muy bien, ponles precios impensables, que no crees que puedan tocar. Te llevarás la sorpresa que uno o dos, por motivos muy diversos (políticos, sectoriales, de competencia, de divisas….) los tocan. Si has estudiado bien y tu intuición te lo dice, compra sin dudar. Si baja más entra dentro de lo normal pero tu razonamiento es sólido y más tarde o más temprano, lo comprobarás.


No escuches los cantos de sirenas, recuerda a John Law y las crisis desde 1557. Ten una visión global, dentro de lo difícil que es entender el mundo. No seas fiel a los valores, ellos no lo son contigo, no te enamores de ninguno.
Tan sencillo y tan difícil: conocimiento de lo que quieres, psicología, atrevimiento, serenidad, ganar y perder, saber retirarte, saber estar fuera del mercado, saber esperar…..