Kakosmia moral. Nuevas aproximaciones al tema a partir del caso de la hermana de Cristina Cifuentes

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Kakosmia moral. Nuevas aproximaciones al tema a partir del caso de doña Cristina Cifuentes y su "hermanísima"·

                                                                                         Fernando Esteve Mora

 

 

cacosmia o kakosmia (del griego kakos, malo y osmé, olor). Trastorno del sentido del olfato de tipo alucinatorio que lleva a la  persona que lo padece a no percibir los olores fetidos y que  en algunos casos provoca la desviación del sentido olfatorio y conduce al afectado a preferir los olores fetidos. La cacosmia es la perversión del sentido del olfato por la que  resultan agradables los olores repugnantes o fétidos. A un enfermo de cacosmia, a un cacósmico, le parece fragante lo pestilente y bienoliente y hasta delicioso lo excrementicio.

 

Como apéndice a la entrada anterior ( http://www.rankia.com/blog/oikonomia/3389908-ley-weber-fechner-moral-pedo-corrupcion-proposito-caso-espinar) acerca de la "cacosmia" (o "kakosmia") moral selectiva o asimétrica, ese trastorno del "olfato moral" que lleva a los pacientes o afectados por el mismo a percibir como fragantes y bienolientes los "pedos morales" que se "tiran" sus cercanos y allegados (ya sean  amigos, correligionarios de ideologías, partidos e iglesias de todo tipo), en tanto que sí huelen como pestilentes los quie se "tiran" los "lejanos", (rivales o enemigos, políticos, ideológicos, etc.)  me permito extenderme aquí brevemente recogiendo algunas novedades que se derivan del último caso demostrado de este tipo de kakosmia, el de la señora presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Cristina Cifuentes, quien sin el menor asomo de duda ha demostrado y proclamado que su moral es la "moral del pedo", tal y como la define Rafael Sánchez Ferlosio.

Es el caso que hasta este caso yo había pensado que ese trastorno de la sensibilidad moral debía más bien de ser de tipo infeccioso ya que se da en determinados colectivos en los que los iondividuos afectados tienen una clara y cercana convivencia. Y de ahí los contagios, como con la gripe, podríamos decir. La increíble abundancia de casos de kakosmia moral entre los miembros de la Iglesia Católica (recuérdese el más que maloliente asunto de la pederastia), los militantes de sindicatos y partidos y los socios de equipos de futbol me llevaban a estimar por ello que formar parte de ese tipo de organizaciones representaba un riesgo claro de "pillar" tan singular patología de la sensibilidad moral, al menos en este desventurado país y en estos desconsoladores tiempos.

 

Pues bien, el caso Cifuentes me lleva a cuestionarme esa apreciación. Como se ha conocido públicamente, la hermana de doña Cristina (la "hermanísima" a partir de ahora) ha "conseguido" una plaza de Profesor Visitante en la Universidad Rey Juan Carlos de una manera tan, tan rara,  tan extraña, que puede ser, incluso, ilegal. Es tan increíblemente irregular en el sentido de poco habitual o anormal  que puedo asegurar a todos quienes lean este blog y no sepan de la forma en que se cubren las plazas de Profesor Visitante en la universidad española que es completamente inaudito que alguien con sus características curriculares lo haya conseguido nunca. No pongo en duda que la "hermanísima" de la señora Cifuentes tenga muchos "méritos propios" , pero por lo que sé, es decir, por lo que se ha publicado en los periódicos, no sólo dudo sino que estoy seguro de que no se corresponden como debiera con los que establece la Ley Orgánica de Universidades y la propia Comunidad de Madrid para ocupar una plaza de Profesor Visitante.

En suma, que todo el asunto "huele más que mal", o sea, que es un "pedo moral" en toda regla, un "pedo moral" de libro. Al que, como para algunos era de esperar ada su trayectoria,  doña Cristina Cifuentes ha reaccionado como afectada por un más que serio problema de kakosmia moral: le ha parecido que todo el asunto (el comportamiento tanto de la "hermanísima" de doña Cristina  como el de quienes le han "concedido" la plaza en la URJC, y singularmente su rector, de cuyo comportamiento como plagiador impenitente están los periódicos llenos estos días, y que, curiosamente -por no decir otra palabra- fue el director de la tesis de la "hermanísíma") está envuelto en un olor de santidad moral. Y no sólo eso, sino que se ha permitido en tachar a los que si tienen su sentido del olfato moral en buen estado de  "canallas". ¡"Pobrecita" (es un decir), doña Cristina! A lo que parece huele el más que apestoso "pedo moral" del asunto de la plaza de su hermana como fragante perfume parisino. ¡Qué caso más agudo de Kakosmia moral selectiva!  

 

Pues bien, el caso "Cifuentes" me ha hecho recordar otros casos de enfermos de este tipo de kakosmia con respecto a obvios "pedos morales" de sus familiares. (Por ejemplo, y a guisa de compensación, he de citar aquí el caso "Tania Sánchez" ). Y la implicación es obvia: ¿será que este trastorno del "olfato moral" tiene una base familiar? Si es así, puede ser que o bien tenga una base biológica de tipo genético, o bien que sea un "defecto" que se "aprende" desde la cuna, algo semejante al gusto o disgusto por ciertos alimentos que corre en las familias. En cualquier caso, si se demostrase esa etiología familiar para esta enfermedad moral ello supondría un claro revés para las posibilidades de una acción terapeútica pues no es nada fácil variar los comportamientos con base genética ni tampoco los que se aprenden en la infancia. Y ello sin contar que, por ahora, no se conoce terapia efectiva contra este síndrome que, una vez que aparece, suele ir irremediablemente para peor.

 

Malas noticias pues para los afectados ...y, claro está, para el resto de la población que, a lo que parece, ha de resignarse a tener entre sus élites dirigentes una más que despropiorcionada representación de este tipo de "enfremos" . Y es que, al igual que el trastorno que sufren los afectados de kakosmia física u olfativa los convierte en inadecuados para todas aquellas ocupaciones en las que poseer un sentido del olfato "normal" es necesario para desempeñar correcta o eficientemente las tareas que se requieran (por ejemplo, catadosr de vinos), la kakosmia moral debería ser una condición incapacitante para ostentar cargos en instituciones públicas y privadas que requieran una adecuada sensibilidad u olfato moral. Dada la importancia del asunto y a tenor de la magnitud de la epidemia de kakosmia moral que está afectando a la sociedad española, sería de desear que las investigaciones continuasen para encontrar un test de esa enfermedad que pudiese ser usado para ese fin.    

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