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Tenemos por ahí un grupo de 100 economistas haciendo propuestas periódicas.  Me gustaría dejar claro que este nombre con el que se denominan es genial. Analizándolo bien al final no deja de ser una versión más elaborada de la frase “los expertos”. A nivel de marketing, los 100 economistas, refleja bastantes ideas importantes para esto de la credibilidad. Por un lado la definición de “economista”, es como experto, pero nos lleva sibilinamente a la idea de economía, frente a finanzas, empresarios,… Dicho de otra forma, economista es un experto que no piensa en bancos o empresas, sino que piensa en clave de sistema económico. No se renuncia a la palabra “experto”, pero incluye los intereses de los ciudadanos. Si nos damos cuenta es sutil pero muy inteligente, (al menos a priori).

Por supuesto, el número “100”, es también muy inteligente, desde el punto de vista del marketing. Por un lado es un número redondo, exacto y definido. Frente a la frase “los expertos”, tiene la gran ventaja de que indica un grupo definido y homogéneo frente a la indeterminación de los expertos. Por supuesto, nadie sabe los nombres de los 100 economistas y mucho menos los curriculus, intereses y en que piensan, pero a todos nos encaja ahora la idea de que son 100 personas, con nombres, apellidos, inteligencia y visión de la situación los que opinan igual.

Por supuesto el hecho de que sea un número exacto, nos lleva a definir un grupo, y además un número alto, hace pequeños a los contrincantes. Dicho de otra forma, ¿Cómo puedo discutir las ideas del grupo de los 100 economistas?. Curiosamente a pesar de que son 100 que opinan como 1; si opino en contra de estos 100, estoy discutiendo ¿con 100 o con 1?

Pudiera ser que esto no fuese más que marketing puro, y que realmente 100 economistas pensasen los mismo a la vez: tal vez sea posible, pero desde luego parece improbable que justo 100 personas se pongan de acuerdo para iniciar sendas campañas en el momento justo en que está sobre la mesa el tema que sea.

O pudiera ser que exista un documento escrito por algún lobby y que desde alguno, se busquen adhesiones hasta llegar a los “100 economistas”, de tal forma que para las discusiones, aparezca de repente un documento firmado por 100 personas, y que eso se use para crear opinión.

El problema de estas campañas, al igual que la de estosololoarreglamosentretodos.org, pueden tener un efecto boomerang, pero desgraciadamente al contrario que la anterior, donde los efectos vienen rebotados para los promotores de la idea, en este caso vienen rebotados para aquellos que si nos consideramos economistas, o que simplemente nos apasiona la economía.

Un economista ha de mirar el sistema en su conjunto, las relaciones entre empresas, familias, entidades financieras, los procesos y tratar de que el sistema mejore, y no determinados colectivos de la sociedad o del conjunto económico. Puedo encontrar muchas palabras para definir a aquellos que se dedican a sacar unas propuestas que no tienen ni cabeza ni sentido, mirando desde un punto de vista amplio; y que tan sólo tratan de usar un ámbito de pensamiento para tratar de engañar (sí, esa es la palabra) a la sociedad, para conseguir satisfacer los objetivos de algún grupo de formación de opinión determinada.

En su día he puesto el post “soy economista”, que me gustaría que leyesen para intentar entender como siento yo (y mucha gente, que tenemos más bien poquita voz), y para tratar de conseguir que determinados grupos no traten de usar un calificativo que por un lado no les describe y por otro lado están desacreditando al colectivo real de economistas.

Estos 100 economistas se han apuntado a la creación de valor desde el punto de vista financiero, (en economía la creación de valor es que una economía genere más beneficios sociales con los mismos recursos, mientras que financieramente se consigue incrementando los beneficios empresariales, y no es lo mismo, como he puesto en un post en su día).

Por tanto, no se plantean que el sistema ha de ser diseñado de tal forma que todos mejoremos, sino que se plantean que al final la mejor opción es que los beneficios de las cotizadas, y los valores de los mercados financieros se incrementen.

La primera andanada de los 100 ha sido cuando tocaba hablar de la reforma laboral y la han basado en el contrato único y ahora toca respecto a la reforma de la seguridad social.

Ahora sacan un estudio que nos dice que el sistema de la seguridad social pública no es sostenible porque se necesitaría que cada mujer tuviese 5 hijos o algo parecido, de tal forma que proponen retrasar la edad de jubilación y ampliar el número de años necesario para el cálculo de la pensión, lo cual viene a ser lo mismo que rebajar el ratio pensión/ último sueldo, o dicho de otra forma, rebajar las pensiones.

Por supuesto, ya he puesto que este tipo de estudios, aparte de ser ya todo un clásico, (llevamos 20 años oyendo “en 10 años la seguridad social no es sostenible”), no tiene ningún fundamento de tipo económico. Ya he puesto en su día el post preventivo sobre los riesgos de la seguridad social.

El caso es que al final parece increíble que personas que se definan como economistas, no hagan otra cosa que plantearse escenarios apocalípticos para un sistema que aún no se ha derrumbado, sin ahorrar en tácticas de marketing, para intentar proponer que la mejor forma de diseñar un sistema sostenible es buscar que las personas sean las que sufran las disfunciones. Curiosamente, el sistema de pensiones público aguanta la peor crisis de la historia, a la vez que las pensiones privadas, serán siempre sostenibles porque realmente si los planes de pensiones se derrumban el efecto es que la gente no cobre.

Me parece inconcebible que un economista, trate de arreglar el sistema, sacrificando a los que están en el sistema. Dicho de otra forma, se puede luchar, pensar y diseñar para que la gente pueda vivir, o se puede pensar para que el sistema se pueda salvar reduciendo los ingresos de la gente. La segunda opción jamás será sostenible, porque al final cualquiera sistema económico depende de que los integrantes de este, puedan ganar.

Por supuesto, también extraña el hecho de que se defienda como propuesta el planteamiento de sistemas de seguridad privada, sin tener en cuenta los riesgos de este sistema, (que desde luego son más que evidentes).

Deben saber, (y debe costar trabajo olvidar), que los sistemas de pensiones privados, invierten los fondos en los mercados financieros. Por tanto, no es difícil entender que es lo que ocurre cuando los mercados financieros se desmoronan. Simplemente las pensiones se volatilizan. Parece hoy un ejercicio increíble tratar de olvidar estos riesgos, cuando la realidad es que estos se han derrumbado tras las punto.com, de tal forma que desde ese momento, hemos asistido a una serie de burbujas tras otras, que sólo pueden ser explicadas por los efectos en la sociedad anglosajona de la caída de los mercados financieros, que no son más que la condena a la indigencia de los pensionistas de esos países.

Surge la idea, conforme la seguridad social es un esquema piramidal, (claramente otra gran falacia), pero olvidamos que nos están recomendando que indirectamente invirtamos en unos mercados financieros que dependen de la entrada de dinero en el sistema para que los valores suban y en consecuencia, puede ser considerado mucho más claramente un esquema ponzi.

Espero que hoy nadie discuta que la caída de los mercados financieros es una posibilidad mucho más real a considerar que un país en el que nadie trabaje. Por supuesto, lo que podemos hacer es apuntarnos a las teorías de los cisnes negros, (muy conveniente, no mirar para donde hay que mirar, y luego apuntarnos a la teoría de que ha ocurrido lo imprevisto).

Sin embargo, aquí tenemos a los cien economistas, proponiendo que nos apuntemos a un sistema que trata de consolidar un esquema ponzi, en el que curiosamente se consigue que determinadas entidades y personas se hagan de oro, a cuenta de las comisiones generadas por ingentes cantidades de dinero, (aportaciones a planes de pensiones), que a su vez, serán controladas por estas personas, en fondos institucionales, para conseguir un gran poder sobre los distintos mercados financieros, que a su vez, acaban lanzándose a especular con toda suerte de bienes de primera necesidad.

Curiosamente, la propuesta no es una forma desesperada de intentar mantener el sistema actual en pie, en medio de un derrumbe histórico. En realidad lo que se está proponiendo es exagerar las políticas que nos han traído hasta aquí, usando las más burdas técnicas de marketing.

Yo sólo pido que, por lo menos no se usen palabras como economista, mercado, liberalismo, o similares, para darle un barniz de estilo al asunto. No quiero acabar avergonzándome de lo que me apasiona, por culpa de 100 o 100.000 personas que no están haciendo otra cosa que justificar lo que sea, (en lugar de explicar), para tratar de convencer a determinados la sociedad, de lo que en realidad sólo interesa a una minoría.

  1. en respuesta a Yo mismo
    #25
    15/03/10 19:54

    Bajar salarios ¡!! Mil rayos… ….Es imposible que toda la Eurozona recorte los salarios para aumentar los ingresos procedentes de las exportaciones.”
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3174
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3102
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3175

  2. en respuesta a Tristán el subastero
    #24
    15/03/10 11:12

    Mi tio decía: "En mi casa mando yo sobre las cosas importantes, mi mujer es la que decide que es importante".

    A eso me refiero.

    Las listas abiertas, con una parte del problema, pero desde luego es bastante más profundo que esto. El poder es del pueblo, salvo para la politica monetaria, la reforma laboral, la reforma de las pensiones, el gasto público..... donde se pasan por el forro lo que quiere la mayoría de los ciudadanos....

    O sea, que actualmente los ciudadanos tenemos el poder sobre el sistema, pero solo sobre lo que otros deciden que tengamos poder.

    Dicho sea de otra forma, puedo apoyar, puedo pedir, puedo razonar y puedo pensar. Pero por ahora me sale más a cuenta rezar a san Trichet, (¿a quien representa y quien y porque lo eligió?, ¿la OCDE?, ¿FMI?, .....

    En fin.... Eso. ¿quien mandaba; mi tio o mi tia?.

  3. en respuesta a Yo mismo
    #23
    15/03/10 10:43

    ¿Esta no es una democracia de verdad? Si te refieres a que no hay listas abiertas y a que debería haberlas, coincido contigo, pero tanto como decir que no es una democracia... Otra cosa es que no nos guste el resultado de las urnas, que a mí tampoco me gusta, pero es el que es.

  4. en respuesta a Tristán el subastero
    #22
    11/03/10 23:20

    Hombre Tristan,

    No sé muy bien para que sirve. Pero lo que tengo claro es que lo que tenemos ahora no se le parece en nada, que no es que nos vaya demasiado bien y que se ha luchado mucho por ella.

    Yo me apunto a la democracia, (pero como en el anuncio de nocilla; "a la de verdad"), inmediatamente.

    ¿que lo va a solucionar todo?. Pues hombre, claro que no. Es condición necesaria pero no suficiente.

    Y desde luego lo que tengo claro es que hasta en el caso de hundirme, prefiero que nos hundamos por gilipollas, que porque entre los del FMI, los de la OCDE, (elegidos vaya usted a saber por quien), los de unos partidos que pasan de lo que los ciudadanos quieren, una patronal que no representa a la mayoría de las empresas, unos sindicatos que no se sabe muy bien que defienden, y sobre todo... unos dioses que se llaman banqueros centrales, que no dependen de nadie pero que son todopoderosos... nos han liado una muy parda en todo el mundo.

    Por favor, no echemos la culpa de la crisis, el hambre y la corrupción a la democracia. Hoy está más que claro que es mucho más fácil echársela a la falta de democracia.

  5. en respuesta a Yo mismo
    #21
    11/03/10 23:03

    Ah, la Democracia, que bella palabra. Ojalá que sirviera para todo, por ejemplo para acabar con las guerras, con el hambre en el mundo, con la corrupción y con las crisis económicas. Qué lástima que no sea así.

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