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Nuestro valor de la semana pasada, el Popular, ha salvado bastante bien la primera semana de su ampliación de capital, pero seguimos pensando que, a medida que se acerque el final del periodo de suscripción, la acción tenderá a deslizarse hacia los 1,25 euros que es el precio de los nuevos títulos.

Pero esta última semana la gran noticia vino del otro lado del Atlántico y llegó casi al final, cuando el viernes se publicó el informe de empleo americano de mayo, arrojando la muy baja cifra de creación de 38.000 puestos de trabajo, la menor de los últimos años.

El impacto en las Bolsas fue inmediato tal y como muestra el gráfico del S&P y de los futuros del Eurostoxx de la sesión del viernes pasado, pero lo curioso es que el impacto fue mucho mayor en el selectivo europeo que en el S&P. El futuro del Eurostoxx cayó el 1,4% el viernes y perdió el significativo nivel de los 3.000 puntos, en tanto que el futuro del S&P cayó tan solo el 0,3% y quedaba al final de la sesión tan solo dos puntos y medio por debajo del nivel de 2.100 puntos. Muy cerca por tanto de los máximos históricos de todos los tiempos.

No deja de ser curioso este mayor impacto en las Bolsas europeas si tenemos en cuenta que lo que pone en duda el mal dato de empleo es que la reactivación de la economía norteamericana sea tan vigorosa como los últimos mensajes de la Fed nos quieren hacer creer.

La explicación hay que encontrarla en las implicaciones del dato para la decisión de la Fed de subir o no tipos en junio, y en las derivadas para esa soterrada pero muy real guerra de divisas que desde hace tiempo se viene librando en el escenario global. Nada más publicarse el dato, que el mercado piensa va a poner difícil a la Fed subir tipos, el euro subió fuertemente frente al dólar, cerrando la semana en 1,1367 dólares por euro, muy por encima de los mínimos semanales cercanos a 1,11 dólares por euro que veíamos tras el muy "dovish" discurso de Draghi el miércoles pasado.

Un dólar débil beneficia a las empresas americanas y por la misma razón un euro fuerte perjudica a las empresas europeas.

Hay una explicación adicional, y es el mayor peso que el sector bancario tiene en el Eurostoxx en relación con el que tiene en el S&P. La decisión de no subir tipos, si al final es la que se toma, incide negativamente en el sector bancario al erosionar su margen financiero. De hecho, el pasado viernes en la Bolsa americana las acciones financieras bajaron el 1,4%, mientras las utilities subieron el 1,7%. Esto indica cómo el mercado valora el diferente impacto de la no subida de tipos en unas y otras acciones. Al ser mayor el peso de la banca en el índice europeo que en el americano, eso explicaría la mayor caída del Eurostoxx frente al S&P.

El mal comportamiento comparativo de los índices europeos, que se agravó un poco más el pasado viernes, ha llevado a muchos gestores, desde inicio de este año, a apostar por las acciones europeas, lo cual por ahora, y en lo que va de año, no ha funcionado bien.


¿Es momento de apostar por Europa?

Pensamos que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que las valoraciones de la Bolsa americana son muy elevadas y no se justificarían en un escenario de crecimiento económico débil, que es el que reflejan las cifras de empleo del pasado viernes. Ahora bien, si el S&P cae los índices europeos sin duda se verán afectados, aunque sea en menor medida. Por ello lo que propondríamos es tomar una posición compradora sobre futuros del Eurostoxx y simultáneamente vendedora sobre los del S&P, a la espera de una cierta convergencia de ambos índices en los próximos meses.

FUTUROS DEL S&P (azul) COMPARADOS CON LOS FUTUROS DEL EUROSTOXX (rojo) EL PASADO VIERNES:

R4 gráfico

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