Propuestas (atrevidas) para un programa electoral (6): el Estado del Bienestar

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Continuando con mi particular tormenta de ideas electorales, le ha llegado el turno al núcleo central de cualquier economía europea, el llamado Estado del Bienestar. Para la mayoría, la principal conquista de la sociedad occidental desde la II Guerra Mundial. Para otros, un espejismo que nos ha costado la sostenibilidad de la economía. Como sabéis, está formado por 3 pilares fundamentales: las pensiones, la sanidad y la educación. Y en España, el presidente Zapatero ha querido dejarnos en herencia un cuarto bloque, la dependencia, cuya oportunidad no voy a poner en duda. La financiación de este gran monstruo social procede de los Presupuestos Generales y del sistema de la Seguridad Social, de forma que los impuestos sobre el trabajo (IRPF y cotizaciones sociales) sostienen el grueso del tinglado.

 

A estas alturas nadie discute la necesidad de contar con una educación y una sanidad universales. Desde mi punto de vista liberal yo voy más lejos: para ejercer responsablemente la libertad es imprescindible acceder a una educación y a unas prestaciones sanitarias adecuadas. Por supuesto, hay que decir que el concepto “adecuadas” trasciende el ámbito económico, ya que todos relacionamos educación con colegios/profesores y sanidad con hospitales/médicos, pero hay mucha gente que puede discutir este ordenamiento desde ideologías y experiencias diversas. Desde mi punto de vista, el debate sobre el Estado del Bienestar necesita salirse del eje dialéctico “público vs privado” para encontrar soluciones integrales y creativas. Y, desde luego, no podemos limitarnos a hacer unos recortes aquí y allá para salvar algunos muebles: nos jugamos mucho más que el déficit del año 2020.

 

Pues bien, ahí van algunas ideas para trabajar entre todos.

 

1.- Cotizaciones sociales. No soy ni el primero ni el último en discutir que el empleador sea quien asuma la carga principal del sistema. Nuestro tejido empresarial va bastante justito y no es cuestión de resignarse ante el problema de la brecha salarial. En mi opinión, es justo que el empleador cotice por aquellos conceptos que se derivan de su propia responsabilidad: el Fondo de Garantía Salarial y las contingencias profesionales. Pero entiendo que las contingencias comunes deberían cubrirse con aportaciones de los propios trabajadores, con una cuantía mínima ligada a la remuneración y libertad para realizar aportaciones extraordinarias que permitan acceder a mayores prestaciones y a mejorar la pensión. Ni que decir que este dinero pasaría a un fondo de gestión totalmente pública. En los primeros post de esta serie ya expliqué lo que haría con la prestación por desempleo y con la formación profesional.

2.- Sanidad. De entrada, apuesto por un sistema sanitario universal, público (osea, de prepago con cargo a Presupuestos) y descentralizado. Público porque el tamaño de la Administración debería ayudar a optimizar costes (claro, con una gestión de compras eficaz). Y descentralizado porque ese mantra de que todos los españoles queremos las mismas prestaciones no me acaba de convencer. Una vez que el Estado haya garantizado un mínimo de calidad para todos los ciudadanos, es posible que haya regiones más especialitas que otras. Si una comunidad quiere una sanidad puntera en especialidades, es lógico que pague más impuestos que otra comunidad donde los ciudadanos cuentan con una oferta privada más diversificada.

3.- Educación. Ya adelanté en su momento que creo en un sistema educativo universal y público hasta el Bachillerato. Y que la Formación Profesional y la Universidad deberían ser pagadas y gestionadas por sus principales beneficiarias: las empresas. Es la única manera de acabar con los enchufes, los desajustes oferta-demanda y la precariedad. Quiero añadir aquí que los centros educativos deben tener autonomía pedagógica plena, pero no autonomía financiera. Como en la sanidad, es necesario aplicar una política de compras centralizada. Y, por cierto, en la era de Internet y de las TICs, me parece impensable el gasto familiar en mochilas y libros de texto. Lo siento por el lobby editorial.

4.- Pensiones. No me gusta nada el sistema de reparto pero tampoco veo que el sistema de capitalización sea la salida. El principal problema que le veo al sistema actual es la falta de transparencia, ya que no nos permite conocer el estado de nuestra futura pensión ni hacer aportaciones voluntarias. Desde mi punto de vista, no hace falta que el sistema deje de ser público, basta con dejar más libertad al trabajador para que sea él quien se haga responsable de su propio dinero e incentivar el ahorro.

 

Ni que decir que las propuestas anteriores no nos permitirían un Estado del Bienestar más grande que el actual, pero tampoco es normal que las partidas sociales crezcan a porcentajes de dos dígitos cada año. No podemos permitir que nadie se quede tirado, pero el que quiera prestaciones extraordinarias no debe pretender que vengan los demás a financiarlas. Podemos discutirlo en los comentarios.

 

Tengo previstas dos entradas más de esta serie de propuestas, una sobre energía y medio ambiente y un bonus track sobre cuestiones institucionales. Pero antes de llegar ahí, debo hacer un paréntesis por requerimientos de la actualidad, así que la semana próxima os traeré un post de esos que sirven para fidelizar a los amigos: Despido libre sí, pero no así.

 

Que paséis una buena semana.

S2 

  1. #6
    18/09/11 10:36

    A propósito de las compras centralizadas en la Sanidad:

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Sanidad/plantea/consejerias/ampliar/compras/centralizadas/elpepisoc/20110914elpepisoc_8/Tes

    ¿Interesa o no interesa ahorrar en compras?

  2. en respuesta a Arkaitxu
    -
    #5
    11/09/11 18:08

    Me parece que sería un buen comienzo. Pero recuerda que el dinero público (llámese subvención o contrato-programa o como quieras) es la mejor manera de vampirizar a las instituciones más honorables.

    Saludos

  3. #4
    09/09/11 08:55

    Estamos de acuerdo.
    En el ámbito de FP y escuela, universidad politécnicas, que la empresa aporte y trabaje codo con codo para sacar esos profesionales.
    En el ámbito universitario: independencia, buena gestión académica, buena gestión administrativa y colaboración empresarial, pero el control de esta colaboración la debe llevar la universidad en todo momento. Y eso se hace con buenos profesionales y para tener buenos profesionales necesitas dinero (no podemos tener al mejor pagándole como al peor), una buena selección de esos profesionales y evaluación de su trabajo.

  4. #3
    07/09/11 22:20

    Hola, Arkaitxu, gracias por tu comentario.

    La verdad es que me considero más de letras que de ciencias y por eso entiendo tu idea sobre la Universidad; de hecho, yo nunca esperé que la Facultad me resolviera el problema del empleo (por eso hice Económicas y no Empresariales). Seguramente mi carrera no existiría en el sistema que me estoy construyendo.

    Sin embargo, las universidades con minúscula que campan por nuestra geografía no responden a esa vocación ni tienen un ápice de independencia. Es lo que tiene vivir del dinero público. Los resultados de la investigación no se transfieren a las empresas (como mucho dan para algún titular). Y las empresas están muy mal acostumbradas, reciben gente formada pero no perciben el coste que supone cada titulado.

    No te preocupes, que ningún programa electoral va a recoger esta propuesta. Pero no estaría mal que cada titulado lleváramos incorporada una "factura en la sombra" para enseñarla junto con el curriculum. Esto es lo que ha pagado el contribuyente por mí y este es el valor que tú me das.

    Lo de la Formación Profesional me parece todavía más necesario, la Administración no tiene por qué financiar nada que no vaya a repercutir en las empresas. Y nadie mejor que los empresarios para detectar las necesidades formativas, con el apoyo de los profesionales adecuados, si te parece, pero cuadrando bien los contenidos con lo que se va a utilizar en la realidad.

    S2

  5. #2
    06/09/11 10:45

    Hola,

    En el caso que comentas de la educación: "Formación Profesional y la Universidad deberían ser pagadas y gestionadas por sus principales beneficiarias: las empresas"
    No me convence y menos en el tema universitario. La empresa ha de formar a sus trabajadores o en el peor de los casos para eso están las universidades politécnicas, que no universidades. Lo mismo que una empresa tiene que dar una formación continua a sus trabajadores también tiene que formarlos específicamente para su trabajo en esa empresa. No podemos dejar en manos de las empresas el conocimiento general, la investigación universitaria, ya que la empresa solo mirara por lo que parece practico a corto medio plazo. La universidad a de ser independiente.

    Me quedo con la cita de un matemático:
    “La tarea de la universidad no es ofrecer lo que la sociedad demanda, sino lo que la sociedad necesita.
    Las cosas que la sociedad demanda son, en general, bien conocidas, y para ello no necesitas una
    universidad, la universidad tiene que ofrecer lo que nadie más puede proveer.”
    Edsger W. Dijkstra

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