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Bitácora de crisis

La crisis económica en tiempo real

Apuntes de Economía: el efecto crowding-out

Esta semana me propongo recuperar mis apuntes de economía y convertirlos en una sección fija del blog, así que hoy me vais a tener que aguantar un tono pelín más académico. Pero tranquilos, que el apunte encaja perfectamente con la rabiosa actualidad y espero arrancaros algún que otro comentario.

 

 

Pues bien, allá por mi 1º de Económicas me explicaban en clase de Macro que cuando el sector público aplicaba una política fiscal expansiva (osea, aumentaba el gasto público) podía provocar un repliegue del sector privado, bien porque el Estado necesita financiarse con deuda o con impuestos que distorsian el funcionamiento de los mercados; o bien porque las Administraciones Públicas se ponen a chupar cámara y a desarrollar actividades que deberían ser emprendidas por los agentes económicos. A este repliegue del sector privado se le conoce como efecto desplazamiento, expulsión o crowding-out, que queda más cool. En el caso más extremo, este efecto podría hacer inútil la política emprendida por el Gobierno al no conseguir el crecimiento económico deseado, después de haber desangrado las cuentas públicas y alterado el nivel de precios y tipos de interés. Por supuesto, todo esto contradice a los que apuestan por el gasto o por la inversión pública para salir de una crisis.

 

El problema del gasto público no es “sólo” que haya que financiarlo, el problema es que nos hace olvidar que quien hace crecer la economía y quien crea puestos de trabajo es el sector privado. Una cosa es recurrir al gasto para estimular la demanda en momentos puntuales (como si fuera una descarga eléctrica controlada) y otra muy distinta es tener a la economía enganchada a la máquina pública de forma permanente. Pues bien, os pongo algunos ejemplos de efecto expulsión para que no penséis que todo esto es propaganda neoliberal.

 

  1. El ejemplo más familiar para los rankianos puede ser el de la deuda pública como alternativa de inversión. Son malos tiempos para las emociones fuertes y muchos inversores (grandes y pequeños) prefieren poner los huevos en la cesta del Estado. Más interesante cuanto más caldeado esté el ambiente. No es difícil entender que el dinero que va a deuda no va a depósitos ni a Bolsa, y a los bancos y a las empresas les resulta más difícil competir por la financiación.

  2. Por si fuera poco, cuando una economía necesita ser rescatada por temor al impago de la deuda, se ve obligada a efectuar ajustes adicionales que perjudican todavía más al sector privado. El Rescate implica no sólo la reducción del gasto público sino también el aumento de los impuestos.

  3. Otro ejemplo de efecto expulsión es el provocado por las empresas públicas, no sólo porque estas pueden endeudarse por su cuenta sino porque acaparan la iniciativa en actividades que deberían salir de empresas privadas. Una cosa es que las Administraciones apoyen la investigación por no generar retorno a medio plazo y otra muy distinta es despilfarrar dinero en explicarles a las empresas que tienen que adoptar las nuevas tecnologías y abrirse una página web (por supuesto gratis total). En este caso, el crowding out no es culpa sólo del paternalismo de Papá Estado y Mamá Autonomía, sino de la panoja del empresario medio, que no se mueve ni con agua caliente hasta que no vienen a ofrecerle una subvención.

  4. Y hay otro caso de desplazamiento, también con algo de responsabilidad compartida a medias por Gobiernos y empresas. ¿Soy el único que piensa que la reforma laboral bis (la que va sobre la negociación colectiva) está generando demasiadas expectativas en la patronal? Tengo la impresión de que los Gobiernos -no sólo el actual- han acostumbrado a los empresarios a salir en su ayuda con medidas de todo tipo: modelos de contratos a la carta, bonificaciones inútiles, trampeos en las causas de despido... Y los empresarios, aunque no les falte algo de razón, están muy cómodos en su papel de víctimas del coste laboral alto y la productividad baja. Y ahí les tenemos, ganando tiempo a ver si viene Mariano con alguna receta mágica. Que uno crea en la mínima regulación no quiere decir que así se vaya a acabar con el paro. Por desgracia, en nuestro país hay demasiados negocios que no serían rentables si no fuera por la precariedad laboral y la creatividad fiscal. Pero claro, en vez de generar ideas de negocio viables, nuestra clase empresarial se conforma con ir tirando a base de mano de obra baratita. Así no tienen que pensar más.

Pues lo dicho, espero que esto del efecto expulsión no os haya parecido una más de esas teorías fetiche inventadas por los neoliberales esos. Las Administraciones Públicas han acaparado demasiado protagonismo en los últimos 30 años y han sacado de la foto al sector privado. Y el sector privado se ha acostumbrado a que aquellas acaben sacando las castañas del fuego y se ha perdido iniciativa. Creo que ya va siendo hora de revertir el proceso.

 

Próxima semana: Propuestas a incluir en un programa electoral (para el que las quiera). 

  1. #1

    Arconadag1974

    Estoy de acuerdo contigo en que este efecto ha sido "exagerado" en los ultimos años. Pero recalcaría que el papel del Estado debe circunscribirse a la solución de los "Fallos del mercado", como Externalidades, Informacion Asimétrica, Riesgo Moral, etc....
    Por lo tanto no estoy de acuerdo con los neoliberales, los cuales suponen que el "mercado" por sí solo soluciona y potencia la economía.
    Aún así, y asumiendo que la única intervención estatal fuera la comentada, los "gestores" públicos deberían concentrar sus esfuerzos en priorizar ese gasto público de la manera mas "eficiente".

    En definitiva, todavía queda un poco por recorrer.

  2. #2

    Miguel Marqués

    Desde que Keynes dijo aquello de aumentar el gasto público para favorecer el crecimiento del sector privado, todo aquel que se atreva a insinuar que un elevado gasto publico es perjudicial para el sector privado es tachado de neocon o neoliberal o capitalista o ... Ya es hora de ir desmitificando algunos dogmas de fe de la economía. Enhorabuena por tu clara y brillante exposición.

  3. #3

    Macroymicroblogger

    Arconadag1974, no hace falta ser muy "estatalista" para reconocer que el mercado tiene fallos, lo que ocurre es que el Estado -y las comunidades áutónomas más todavía- está más preocupado por llevar el AVE a Guadalajara que por cuidar el transporte de cercanías, un ejemplo de servicio de primera necesidad que nunca va ser rentable para el mercado y, sin embargo, genera externalidades positivas para la economía. En mi opinión, el sector público ha abandonado su rol tradicional de moderador y se ha convertido en protagonista de la economía.

    Miguel, si Keynes levantara la cabeza... En fin, a ver si los nuevos dirigentes que acaban de entrar aciertan con las prioridades y, sobre todo, espero que en el sector privado empiecen a independizarse un poco del Estado.

    Muchas gracias por vuestros comentarios, un saludo.

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