Pues sí, en efecto, soy una persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien, de acuerdo con la RAE. Supongo que los miembros del gobierno y de la oposición también. Y por eso mismo me cuento entre las moscas cojoneras que suelen hablar de la irreversible crisis económica que nos estamos comiendo ya, aunque sólo sea por el olor que se respira. Crisis que, por cierto, necesitamos con urgencia, para rebajar ese aire de nuevos ricos que llevamos puesto desde hace unos cuantos años. Que para sobrados los españoles.

Y a pesar de ser consciente de la situación, debo desmarcarme de la oposición y sus medios afines, porque creo que el bueno de ZP tiene cierta parte de razón. Lo primero, porque supongo que querrá que le vaya bonito el 9 de marzo. Lo segundo, porque el optimismo también crea riqueza, al contrario que el pesimismo -que altera las expectativas de los agentes económicos, y es peor que un mal dato, por real que sea-. Y, sobre todo, porque es de ley distinguir entre responsabilidad y culpabilidad. Y Solbes es responsable, pero no el principal culpable, de que la economía española dependa del ladrillo y de la hostelería.

El próximo ministro de la cuestión se va a encontrar con un país donde la productividad está por los suelos porque la mayor parte del negocio está en servicios sin valor añadido. Y porque no somos capaces de apretar una tecla salvo que esté en el mando a distancia (por mucho ordenador que haya por cabeza). Y porque nuestros empresarios no se mojan en buscar algo para vender fuera, ya que cuando se van de misión comercial sólo les interesa cuánto vale el metro cuadrado de suelo en Budapest. Y porque los jóvenes nacionales nos conformaríamos con ser funcionarios para toda la vida, ganar una pasta sin hacer nada, y pagar la hipoteca. Lo demás es tirar el dinero. Eso sí, cuando un chino o un colombiano abre un establecimiento, nos quejamos de que el ayuntamiento les ayude a pagar el alquiler del local. Y lo hacemos cuando les visitamos el domingo por la tarde, porque nos viene muy bien que estén abiertos a esas horas.

Esto es España. El país del coche propio y de la barra libre, que paga la Visa. Donde los bancos te reciben con los brazos abiertos para que te entrampes de por vida, pero te niega los cuatro duros que pides para un máster o para abrir una empresa. Donde el emprendedor es un fracasado en potencia y el inquilino un malvado y un gilipollas. Y donde estar endeudado es signo de éxito y poder adquisitivo, además de ser fiscalmente deducible. A costa del dinero de MIS impuestos indirectos.

Espero encontrarme pronto con un montón de comentarios y desmentidos. Me alegraría saber que estoy equivocado. Pero me da que no voy mal encaminado y voy a tener que seguir haciendo amigos de este modo. Como Trichet. Que a él no le pueden llamar antipatriota y le llaman cabronazo.

Buen fin de semana. Sean patriotas y aprovechen para aprender la letra del himno.
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