Marketing inmobiliario o el supuesto de información incompleta

A estas alturas casi todos estamos de acuerdo en cuáles son las causas económicas, sociales y jurídicas del precio de la vivienda: financiación fácil y barata hasta hace dos días, crecimiento del empleo, ayudas intergeneracionales, generalización del segundo sueldo (el de la pareja), desincentivación fiscal y legal del alquiler... Sin embargo creo que no se valora lo suficiente el poder de variables como el marketing y la información. Y me explico.

El marketing no es, como mucha gente cree, publicidad. Más bien consiste en todo un entramado de recursos y herramientas que nos permiten vender aquello que no se vende sólo (porque hay exceso de oferta) y además, al máximo precio que está dispuesto a pagar el incauto consumidor. Si alguien maneja muy bien el marketing ese es el sector inmobiliario. A pesar de que se podría empapelar una ciudad entera con páginas de anuncios clasificados, el comprador siempre tiene la sensación de que se lo quitan de las manos y de que mañana valdrá mucho más. De forma que, preso del timo de la pirámide, lo compra. Podía haber comprado otro igual, pero le han vendido ese. Y seguro que buscando podría haber conseguido un ahorro interesante, pero le han sacado el máximo que estaba dispuesto a pagar o incluso más. Todo ello gracias a una impresora para sacar los carteles y a un ejército de comerciales mal pagados, pero con un argumento creíble y potente: ME LO QUITAN DE LAS MANOS y MAÑANA VALDRÁ MÁS. Claro que también podemos encontrar gente en el sector que se lo curre un poco más. Sacan una tirada a todo color en prensa de la última promoción y al día siguiente llamas y te dicen: SOLO ME QUEDA EL BAJO B. Es una variante de lo mismo.

La otra variable que influye de forma poderosa es la información o mejor dicho, la falta de información. Uno de los caballos de batalla de la malograda ministra Trujillo. Porque cuántas veces los medios nos sacan hasta la misma estadística repetida decenas de veces (en versión trimestral, anual, interanual, intermensual...). Creando la sensación de que los precios suben varias veces de un día para otro. Lo mismo con los tipos de interés pero a la inversa. Un día anuncian la subida del euribor y otro día el trichetazo en el Banco Central Europeo. La gente interpreta que ha subido dos veces en dos semanas. En cualquier caso, los medios siguen aprovechándose de la ignorancia en materia económica. Me parece bien que se quieran unificar criterios desde el Ministerio, pues aunque pueda parecer una medida intervencionista y manipuladora, creo que puede ayudar a que todos tengamos la misma referencia para poder tomar decisiones sensatas.

Ah, si no lo digo reviento: Trujillo no lo hizo tan mal. Simplemente era un problema de marketing y de información.
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