La escasez, el bolsillo y la caradura

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No ha sido fácil pero creo que lo conseguirán. La culpa de todo la tienen el euro, los tipos de interés y, de paso, el gobierno. Me refiero, claro está, al balance que los hosteleros hacen del verano: mucho bocadillo y poca paellita en la terraza.

Por supuesto, los que más se quejan son los hosteleros de gama media-baja, porque los establecimientos más cool siguen manteniendo el tipo, a diferencia de lo que hará Trichet este mes con el suyo. El problema hay que buscarlo en que la gente va más apurada por las subidas hipotecarias, que se comen el ahorro para las vacaciones de los que se las pueden permitir, y en los precios ya de por sí inflados tras la entrada en el euro, con esa estupenda tabla de conversión aplicada por el gremio: 1 € = 100 pesetas, 50 € = 5000 pesetas.

Algo de lo mismo hay en las subidas de los alimentos básicos, como ya se ha encargado de reseñar la comisaria del ramo. Ciertamente hay restricciones a la producción y muy cierta es la realidad del bolsillo europeo, pero algo de culpita tienen los distribuidores más poderosos, que dentro de poco nos venderán la carne y los huevos en tubos de marca blanca porque el sector primario ya no tiene gente ni medios para dedicarse al oficio de dar de comer. Productores marginados gracias al margen comercial.

Así que, a partir de ahora, admitamos caradura como concepto de economía moderna.
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