Los pactos post-electorales y otros juegos

3

La semana pasada nos conmocionó la pérdida del matemático John Nash, bien conocido por el gran público gracias a la película Una Mente Maravillosa, protagonizada por Russell Crowe. Los que hemos salido de alguna Facultad de Economía no seríamos capaces de explicar numerosas situaciones reales sin recurrir al concepto de interdependencia y a la Teoría de Juegos, campo en el que este hombre realizó brillantes aportaciones. Por este motivo obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1994.

Precisamente acabamos de entrar en un período en el que los pactos post-electorales van a dominar la crónica política cotidiana de nuestros municipios y comunidades autónomas. Los pactos no son otra cosa que juegos de interdependencia, en los que cada jugador trata de obtener la mayor ganancia individual posible. John Nash descubrió que, en ciertas situaciones y bajo determinadas condiciones, existe una solución estable en la que cada participante no tiene incentivos para modificar su estrategia. A esta solución se le llama Equilibrio de Nash y no tiene por qué coincidir con otros posibles resultados óptimos (como la Eficiencia de Pareto) ni con el máximo beneficio conjunto. Claro que para llegar a ese Equilibrio de Nash es necesario que las partes sean conscientes de su propia estrategia y tengan información cierta sobre la estrategia de la contraparte.

Un ejemplo. Por mis tierras montañesas ya se da por hecho el pacto PRC (regionalistas liderados por Revilla) - PSOE casi sin que los protagonistas se hayan sentado a hablar. Este acuerdo funcionó en las legislaturas 2003-2007 y 2007-2011 y, teniendo en cuenta que entonces no hubo traiciones (la reputación es fundamental cuando los juegos se suceden en el tiempo), ambos jugadores van a negociar sobre estrategias conocidas y resultados más que previsibles. En efecto, el PSOE cántabro sabe que en la próxima contienda electoral el PRC puede volver a comerse a sus votantes, pero sólo tiene dos alternativas de mejora: empeorar la situación del PRC (dejándole gobernar en minoría) o modificando el Equilibrio de Nash mediante la cooperación (listas conjuntas en las próximas elecciones).

Más complicadas se me antojan las negociaciones entre desconocidos. Por mucho que hablen los analistas políticos, nadie puede conocer la estrategia post-electoral de Podemos (posiblemente estos tampoco), de modo que la Teoría de Juegos no prevé una solución estable al problema y sí fuertes incentivos a romper el pacto para llegar a mejoras individuales. Aniquilada la reputación del que se atreva a romper primero, no va a ser fácil volver a sentarse para negociar.

Pero este tipo de juegos de interdependencia no se producen sólo en la política. Esta misma semana hemos conocido que el padre de Marta del Castillo ha ofrecido dinero a Miguel Carcaño por revelar el lugar en el que fue enterrada su hija (me perdonáis que ponga un ejemplo tan sórdido, pero el caso es público y el ejemplo es de libro). Tampoco aquí podemos prever una solución estable para ambas partes por dos razones: al menos una de las partes desconoce la estrategia del contrario (además de sus derivadas legales) y el juego sólo se va a producir una vez. No pretendo juzgar la oferta del padre, simplemente constato lo que dice la Teoría de Juegos.

He mencionado antes una palabra mágica, una de mis favoritas: la cooperación. La Teoría de Juegos asusta un poco a los economistas clásicos (y a los amigos de la simplificación, que abundan a izquierda y derecha) porque va asociada a la competencia imperfecta (por ejemplo, oligopolios y otros pactos entre caballeros). Ya he comentado alguna vez que la cooperación no es necesariamente mala ni se da sólo entre empresas capitalistas de gran tonelaje. Según la Teoría de Juegos la cooperación permite obtener mejoras individuales a las partes implicadas en una situación de interdependencia y además contribuye a alcanzar un segundo resultado: el beneficio común, ese gran desconocido en el estilo negociador español.

Nuestros líderes harían muy bien en aprender algo de John Nash y, de paso, admitir en su juego a un tercer participante: la sociedad.

Buen fin de semana, s2.

  1. #3
    01/06/15 18:05

    Luis Garicano escribe sobre este mismo tema, y con más detalle, en El País del domingo 31 de mayo:

    http://economia.elpais.com/economia/2015/05/29/actualidad/1432896992_724477.html

  2. en respuesta a W. Petersen
    #2
    29/05/15 10:25

    Ja, ja... pues no en realidad la frase no iba con sarcasmo. Es que en los pactos PSOE-Podemos no se cumplen los supuestos necesarios para llegar a la solución de Nash: al menos un jugador no es consciente de su estrategia (aunque sí tengan objetivos claros pero no tienen una hoja de ruta) y, en consecuencia, la contraparte no puede saber a qué atenerse.

    Es evidente que Podemos ha asumido el rol dominante en esta negociación y al PSOE le quedan muy pocas opciones. Aceptarán lo que les dejen (en el caso de Cantabria no van a quedar nada mal, por cierto) y ya veremos qué pasa después de las generales, con todas las cartas encima de la mesa.

    Estamos viviendo unos momentazos impagables. Algún día todo esto será caso de estudio. Si un día me da por doctorarme ya tengo claro el tema de mi tesis...

    S2

  3. #1
    28/05/15 23:15

    Esta me gusta ....

    nadie puede conocer la estrategia post-electoral de Podemos (posiblemente estos tampoco)

    El "coletas" ha pasado de ser anti-todo a plantearse a pactar con PSOE para "largar" al PP ¿no decía que eran también casta, y con estos ni agua?

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar