Imagina que decides comprar una franquicia de un restaurante conocido. El local está en una ubicación perfecta, tiene fila en la puerta cada fin de semana y los números son impecables. Vas a firmar el contrato y entonces te presentan a los socios. Uno tiene tres negocios quebrados a sus espaldas. El otro está en el ojo de una investigación por estafa.
¿Firmarías ese contrato?
Evidentemente no. Sin embargo, millones de inversores hacen exactamente eso cada día cuando compran acciones de empresas sin saber absolutamente nada de las personas que las dirigen.
Evidentemente no. Sin embargo, millones de inversores hacen exactamente eso cada día cuando compran acciones de empresas sin saber absolutamente nada de las personas que las dirigen.
Cuando alguien empieza a invertir, lo primero que mira es el gráfico. Si sube, bien. Si baja, a ver por qué. Luego quizás aprende a leer un balance, a calcular un PER, a entender qué es el free cash flow.
El negocio no se mueve solo
Cuando compras acciones de una empresa, no estás comprando un activo estático. Estás confiando tu dinero a un equipo de personas que toman decisiones cada día: dónde invertir la caja, si endeudarse o no, qué negocios comprar, cómo tratar a los empleados, cómo comunicarse con los inversores.
Esas decisiones, acumuladas durante años, son las que construyen o destruyen el valor de tu inversión.
Warren Buffett, que algo sabe del tema, lo resumió sin rodeos: los directivos necesitan inteligencia, energía y honestidad. Pero advirtió que si les falta la tercera, las otras dos te van a hacer daño.
Lo que hace un buen directivo con tu dinero
Cada año, las empresas generan caja. Y cada año, el equipo directivo decide qué hacer con ella. Esa decisión — técnicamente llamada asignación de capital — es donde se separan los que crean valor de los que lo despilfarran.
Un directivo que reinvierte esa caja en el propio negocio obteniendo retornos altos es una máquina de crear riqueza para el accionista. Uno que la acumula sin criterio, la usa para comprarse otras empresas a precio de oro, o se sube el sueldo mientras los resultados caen, es exactamente lo contrario.
¿Cómo lo sabes? Mirando lo que han hecho en el pasado. Los informes anuales están ahí. Los hechos no mienten, aunque las palabras en las presentaciones de inversores lo intenten.
El caso Nikola: cuando el CEO era el mayor riesgo
En 2020, Nikola salió a bolsa prometiendo una revolución en el transporte pesado con camiones eléctricos e impulsados por hidrógeno. Su fundador, Trevor Milton, era carismático, aparecía en todos los medios y generaba expectativas enormes. La acción se disparó.
Ese mismo año, el fondo bajista Hindenburg publicó un informe que lo cambió todo. El famoso vídeo promocional donde el camión circulaba por carretera había sido grabado dejándolo rodar cuesta abajo. El vehículo no tenía motor funcionando. Era todo imagen.
En 2023, Nikola vendió 42 camiones. Su previsión inicial era superar los 5.500. La pérdida operativa ese año fue de 621 millones de dólares — es decir, cada camión vendido costó a la empresa unos 15 millones de dólares en pérdidas. Milton fue condenado a cuatro años de prisión por fraude. En febrero de 2025, la empresa se declaró en quiebra.
Quien invirtió en Nikola en el pico perdió prácticamente todo.
Qué mirar antes de invertir: cinco preguntas clave
1 ¿Quiénes son? Busca su historial en otras empresas.
2 ¿Cómo han gestionado el capital hasta ahora? Revisa los informes anuales de los últimos cinco años. ¿Han cumplido sus objetivos? ¿Han reinvertido bien o han dilapidado la caja?
3 ¿Cuánto cobran y cómo están incentivados? Los mejores directivos tienen sus intereses alineados con los del accionista.
4 ¿Compran o venden acciones propias? Cuando los directivos de pequeñas y medianas empresas compran acciones de su propia compañía con su propio dinero, es una señal de confianza difícil de falsificar.
5 ¿Hablan del negocio o del precio de la acción? Un directivo que dedica sus entrevistas a hablar de cuánto puede subir la cotización y no de sus métricas operativas es, como mínimo, una bandera amarilla.