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Muchas voces argumentan que Alemania jamás saldrá del Euro para volver a su querido Deutsche Mark (DM), entre otras razones porque su divisa se apreciaría fatalmente contra la moneda única y las economías con dificultades de la Eurozona. Es decir, que los germanos "necesitan" mantenerse dentro del Euro para poder seguir siendo competitivos y exportando sus productos.
Argumentan, poco menos, que están tan agustito dejándose lastrar por economías quebradas como la griega o el resto de PIIGS, que prefieren empobrecerse para salvar los defaults de sus vecinos improductivos antes que soportar una apreciación relativa de la nueva (o vieja) divisa alemana, que les impediría exportar hacia la periferia europea y supuestamente les hundiría en la miseria. Vamos que según algunos están encantados de pagar la fiesta a cambio de no tener una divisa propia y fuerte.
Para daros argumentos contrarios y poder así objetivizar una situación, que no olvidemos que estamos analizando "desde dentro" es decir desde una economía PIIGS, os recomiendo leer
este artículo de nuestro Amigo alicantino que nos explica como nadie lo que es y lo que sucede en Japón a través de su web
Kirai.
Y es que la fortaleza de una divisa está esencialmente ligada a la fortaleza de la economía de su país. Del mismo modo, una divisa muy apreciada se convierte en una divisa cara y una verdadera soga al cuello de la economía, si ésta no está debidamente saneada y fortalecida. El ejemplo claro lo tenemos en Japón, economía capaz de soportar un Yen alto y seguir exportando. Con unos precios prácticamente planos desde hace 20 años!!!, y en un entorno prácticamente deflacionario, la economía nipona se mantiene como la segunda mayor del mundo (aunque prácticamente ya superada por China). Por tanto, estamos ante un Yen fuerte, que no caro.
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Sin embargo, el € ha debido soportar que otros países con dificultades económicas devalúen hábilmente sus divasas contra éste. Léase el Reino Unido, Suiza o los mismísimos EE.UU., todo aquel que se ha visto en serias dificultades y ha tenido oportunidad ha depreciado su moneda. ¿Pero contra cuál? Porque para depreciar una divisa necesitamos contrapartes que aguanten el chaparrón. Pues esas contrapartes son, o deberían haber sido, precisamente las economías fuertes, con monedas fuertes. Y ese rol de moneda fuerte lo ha venido ejerciendo el Euro con sus pies (o deberíamos decir pigs) de barro.
El Euro jamás ha sido fuerte, sino caro, aunque el tambaleo de sus fundamentos lo han llevado en los últimos meses a zonas menos aberrantes. Sin embargo, comparativamente, el Yen está hoy fortaleciéndose, con una base económica muchísimo más fuerte que las economías de la periferia europea. Es aquí cuando debemos distinguir entre divisa fuerte y divisa cara. Por todo ello, una hipotética vuelta del marco alemán y su inmediata apreciación respecto a lo que quedara del euro, ciertamente impediría las exportaciones alemanas a la zona euro, pero estaríamos claramente ante una moneda fuerte y no cara. Y no olvidemos que las exportaciones alemanas han seguido creciendo aún con el € a 1.50$.
Lo que ocurre es que habiendo sufrido un Euro caro durante los últimos años desde una economía débil como la española, creemos que los alemanes deberían huír de una apreciación de su hipotético DM como gato escaldado del agua tibia. Y nos olvidamos de que su marco alemán, al igual que el actual Yen, sería fuerte como sus economías, y no caro.
Curiosos los sentidos que toman los adjetivos según a lo que nos referimos: No es lo mismo que sea fuerte o cara una divisa, la cotización de las acciones de un banco, la plantilla de un equipo de fútbol, una relación amorosa, etc...
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