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Cuando invertimos en activos financieros, pretendemos obtener una rentabilidad que, en principio, puede ser incierta y de ahí el temor de muchas personas de invertir en esta clase de activos.

Empresarios, que arriesgan su capital en su negocio, tienen a gala no invertir en las principales empresas del país. Y ello se debe sobretodo al desconocimiento.

Vamos a ver qué podemos esperar razonablemente de nuestra inversión en los diferentes mercados y, cómo no tenemos la bola mágica, acudiremos a la historia para que nos diga qué es lo que ha pasado y lo que puede pasar con una determinada probabilidad. Para ello necesitamos que la serie de datos sea suficientemente larga y estudie todas las fases posibles.

Para ello tenemos que hacer dos puntualizaciones:

a) Los datos están referidos a Indices de bolsa, renta fija y activos monetarios o a corto plazo y no a acciones, y bonos concretos.

b) Hay que distinguir entre el rendimiento de los índices y el rendimiento que se genera para el inversor, pues depende tanto del momento de compra-venta, como de los gastos.

Tanto en la revista mensual de bolsa y mercados españoles (la Bolsa) editada por BME y que se puede consultar por internet (bolsasymercados.es) como en los libros de la London Bussines School patrocinados por ABN Amro (Global Investment Returns Yearbook) puede encontrar actualizaciones de los datos.

Si iniciamos la serie de datos en 1900 podemos observar que mientras la rentabilidad media mundial real (una vez deducida la inflación) de las acciones está próxima a 5.8, la de los bonos 1.7 y las letras nos dan una rentabilidad de 1 punto por encima de la inflación.

En España tenemos una rentabilidad real de 4% para las acciones y de 1.3% para los bonos, mientras que las letras apenas rebasan en un 0.3% la inflación, por lo que una peseta o unidad monetaria invertida en 1900 se convirtió a principios del 2007 en 67 en términos reales (33.017 en nominales) en el caso de decidirse por las acciones. Si hubiéramos preferido bonos tendríamos 4,2 y en letras 1,4.
Vemos en las siguientes estadísticas que en la bolsa española hay más calor que frio, asi:

Los mejores
Los peores
Mejor mes Marzo 1986
23,80%
Peor mes Octubre 1987
-28,35%
Mejor periodo interanual Agosto 1985-1986
142,64%
Peor periodo interanual Septiembre 1986-1987
-42,18%
Mejor bienio Agosto 1985-1987
288,97%
Peor bienio Noviembre 1995-1997
-55,07%
Mejor trienio Agosto 1984-1987
337,57%
Peor trienio Febrero 1975-1978
-55,07%
Mejor lustro Septiembre 1982-1987
644,22%
Peor lustro Abril 1975-1980
-66,90%
Mejor decenio Noviembre 1979-1989
689,90%
Peor decenio Abril 1973-1983
-62,94%

Como vemos cualquiera que sea el periodo a partir del año la balanza se decanta por el lado positivo, multiplicando por cinco, diez a partir del bieno, la rentabilidad obtenida mostrando claramente una buena relación rentabilidad riesgo.

Sin embargo, observamos que desde principios de los ochenta la rentabilidad de la bolsa española es claramente superior a la media mundial situándose en uno de los mercados desarrollados con mayor rentabilidad y eso se produjo tanto por la incorporación a la Union Europea que trajo consigo la apertura de la competencia, la bajada de tipos de interés como la expansión hacia Latinoamerica del que dependen el 35% de nuestros beneficios y que se ha convertido en nuevo foco de crecimiento mundial. La rentabilidad real del periodo 1980-2007 es del 13 %.

A este respecto es curioso observar como, a largo plazo, Australia, por sus recursos naturales y el potencial de desarrollo hasta convertirse en una potencial mundial, y Suecia, por la productividad de su economía, son los mercados con mas rentabilidad del mundo desde 1900 con tasas cercanas al 8% de rentabilidad real.

La volatilidad

Al calcular la rentabilidad media nos olvidamos de las oscilaciones o vaivenes por el camino. El concepto de volatilidad que nos mide el riesgo y que nos da con una probabilidad determinada los valores entre los que se va a mover nuestra rentabilidad. Nos mide cuanto se puede apartar un nuevo dato con relación a la media de la serie de datos históricos. Nos indica la variabilidad en la rentabilidad.

Voy a poner un ejemplo:

Si un coche, A, va de Madrid a Valencia (360 Km) a 90 km por hora, tardará 4 horas. Si otro ,B, realiza el mismo trayecto y durante dos horas va a 120 km/h y durante las otras 2 a 60 km/h, tardará igualmente 4 horas.

Supongamos que una vez en Madrid tienen que continuar otros 90 km, podemos afirmar con mayor fiabilidad que el coche A tardará una hora, pero el coche B al ir a 120 o 60 km igual puede tardar 45 minutos o hora y media. La incertidumbre es mayor.

Los matemáticos utilizan la desviación estándar como medida de volatilidad. En fichero adjunto veremos con hojas de Excel el concepto de volatilidad asociado con la rentabilidad esperada en bolsa española a tenor de los resultados de los últimos años.

En un serie de datos (alturas de las personas, temperaturas, días de lluvia, notas académicas,…) que se comportan en principio de una forma normal, una vez obtenida la media y la desviación estándar podemos decir que existen el 68% de probabilidades que el nuevo dato esté entre la media y una desviación estándar positiva y otra negativa y un 95% entre la media y dos desviaciones típicas.

Así, si la bolsa tuviera una rentabilidad del 7% y una volatilidad de 19%, existe un 95% de posibilidades que la bolsa se mueva el año próximo entre 45% y -31%.

Si estudiamos los datos americanos desde 1926 hasta 2004 observamos la rentabilidad y volatilidad de las diferentes clases de activos:

Rentabilidad
Riesgo
Media anual
Desviación t¡pica
Acciones compañías pequeñas
12,7
33,1
Acciones compañías grandes
10,4
20,3
Bonos del Estado largo plazo
5,4
9,3
Bonos del Estado medio plazo
5,4
5,7
Letras del Tesoro
3,7
3,7
Inflación
3
4,3

Como vemos a mayor rentabilidad mayor riesgo. No hay duros a cuatro pesetas.

Sin embargo y si nos ponemos en lo peor veremos que ha habido épocas en que por determinados fenómenos tanto políticos como económicos, la bolsa a corto plazo ha tenido rentabilidades fuertemente negativas de las que siempre se ha recuperado, superando al cabo de siete años los máximos anteriores, lo que nos demuestra las ventajas de invertir a largo plazo.

Las mayores caídas en términos reales fueron el Crash del 29 (la bolsa americano cayó un 60 % y la mundial un 54%), el shock petrolífero (la bolsa del Reino Unido bajo un 71% y la mundial un 47%), la segunda guerra mundial (la bolsa japonesa bajo un 96 % y la mundial un 12%) y de todos ellos nos hemos recuperado.

A nivel mundial los periodos quinquenales con mayor rentabilidad real ha sido el comprendido entre 1985-89 con una rentabilidad del 174%, mientras que el peor ha sido el de 1916-1920 con una rentabilidad del -45%, mientras que en USA el periodo 1924-1928 rentó un 233% y el 1916-1920 un -45%. Está claro donde se inclina la balanza.

En Usa el periodo mas largo sobre retornos negativos ha sido el de 1905-1920 con un-5% y a nivel mundial el 1901-1920 con un -5%.

Primer aliado: El tiempo

La volatilidad en periodo de un año es del 18%, en periodos de dos del 12%, en periodos de diez años 4%, y en periodos de 30 años únicamente del 2%. Por tanto en plazos largos aumentan las probabilidades de que la rentabilidad real de la bolsa española tienda a ese 4 % .

En el fichero adjunto Estudio de la rentabilidad y volatilidad del Ibex con dividendos y sin dividendos se ve como en periodos de un año podemos esperar con el 68% de probabilidades una rentabilidad anual entre +41,45% y -10,70%, siendo la rentabilidad media anual del periodo 15%, mientras que en periodos de cinco años acotamos la rentabilidad media entre 26,87% y -0,37%,con casi la misma rentabilidad media medida por quinquenios. Por tanto disminuimos el riesgo. En periodo de diez años la rentabilidad media es la misma que en quinquenios, pero prácticamente tenemos la certeza de obtener la misma rentabilidad del 13% anual que la obtenida en periodos de cinco años.
En el mismo fichero se explica como se obtiene la volatilidad.

Segundo aliado: La reinversión de dividendos

Un dólar invertido en el mercado americano en 1990 se convierte en 21.536 en 2007 si los dividendos son reinvertidos, pero únicamente en 231 por las plusvalías. De ahí que los valores con mayor rentabilidad por dividendo batan al mercado.

Cuando le hagan comparaciones con índices de referencia tenga en cuenta que las acciones pagan dividendo, pues si no le están sisando un promedio del 3,5% cada año en la rentabilidad de la bolsa española durante los últimos años.

Desde su inicio el IBEX hasta finales de agosto ha alcanzado un valor de 14.479,80 sin dividendo y de 23.044 con dividendos.

Tercer aliado: La diversificación y la correlación

Si la volatilidad mide la variabilidad de la rentabilidad de una inversión, la correlación mide el grado en que la rentabilidad de dos activos se mueve en el mismo sentido, es decir juntos. Si dos activos se mueven siempre en la misma dirección su correlación es 100% o uno y por tanto no diversificamos. Para diversificar hay que buscar activos poco correlacionados, es decir próximos a cero o activos correlacionados negativamente.

A simple vista se puede decir que la temperatura no tiene nada que ver con las notas de un examen, sin embargo las horas de estudio en principio sí.

Los abuelos ya nos decían aquello de no poner todos los huevos en la misma cesta. Por tanto aunque las acciones nos den mayor rentabilidad a largo plazo es conveniente estar preparados para épocas de rentabilidad menor e incluso negativa.

Para ello nada mejor que tener varias clases de activos (inmuebles, acciones, bonos,…) e incluso liquidez para los imprevistos, de forma que dado que su rentabilidad real es positiva y que no tienen un comportamiento al unísono mitiguen las oscilaciones bursátiles sin mermar apenas la rentabilidad a medio plazo.

Imagínese que Vd. compra dos activos (piso, letras bonos, acciones…) uno sube los años pares un 5% y los impares su rentabilidad es nula, mientras que el otro se comporta a la inversa. Está claro que cuando necesite liquidar los activos al finalizar cada año obtendrá una rentabilidad de 5, 10, 15, 20 es decir 5 por años.

Si tuviera un activo que sacara una rentabilidad de 10 los años pares y 0 los impares, es decir una rentabilidad también del 5% ¿Qué pasará si saca el dinero el primer año? Pues que depende de si es par o impar sacará 10 o 0. Por tanto el riesgo es mayor.

Esta es la mejor forma de proteger nuestra cartera. Olvídese de coberturas (compra de opciones, fondos garantizados), ordenes stop-loss (vender cuando baja de un determinado nivel o proporción) o similares. Son gastos inútiles que únicamente engordan las cuentas de los bancos. Estadísticamente se ha demostrado que la mejor protección es una buena diversificación y más si tenemos en cuenta que la correlación entre bonos y acciones ha caído recientemente a los niveles más bajos en los últimos años.
En el fichero anexo denominado sobre correlaciones verá, entre otros datos, la rentabilidad desde 1990 hasta 2004 de las diferentes clases de activos y su rentabilidad, así como las correlaciones en Usa desde el año 1926.

La rentabilidad en España de las acciones en los últimos 15 años, desde 1991-2006 es similar a la de los inmuebles, sin embargo debido al diferente ciclo económico una cartera compuesta a partes iguales con ambos activos nos hubiera reducido sensiblemente la volatilidad, ya que su comportamiento no marcha a la par ya que en los últimos años los inmuebles empezaron a subir debido a la bajada de tipos de interés y a la emigración, mientras la bolsa bajó.

¿Interesa siempre diversificar? Sí siempre, pues los imprevistos saltan por el camino y siempre podemos atravesar una racha mala en cualquier mercado y vernos obligados a mal vender.

No obstante hay que tener en consideración los siguientes principios:

a) Si Vd. va a largo plazo debe ponderar más en su cartera los activos que a largo plazo dan mayor rentabilidad. El índice de bolsa de países emergentes es el más rentable a largo plazo, sin embargo su gran volatilidad no compensa tener una cartera solo de estos países.

b) Debe comprobar cómo se reduce la volatilidad con el tiempo. Así el SP500 tiene una volatilidad del 18% a un año y del 4,5% a diez años.

c) Debe reequilibrar su cartera y rebalancearla periódicamente, pues después de un movimiento alcista de un activo su ponderación sobre el total de la cartera es mayor, por lo que debe vender si quiere mantener el mismo nivel de riesgo.

d) El rendimiento de la cartera a largo plazo depende más de su composición por clases de activos, un 90%, que del momento de la compra, un 5%. El otro 5% depende de la elección de valor dentro de la clase de activo, es decir bolsa española o extranjera, empresas grandes o pequeñas.

En este punto es lo que dice la teoría académica en la media de la cartera, pero yo le propongo que se diferencie un poco. La rentabilidad de una cartera es la rentabilidad media ponderada de sus activos. Sin embargo no sucede así con la volatilidad de una cartera ya que actúan las correlaciones.

e) Los activos con pagos intermedios, léase interés, dividendos, alquileres,... obtienen una rentabilidad mucho mayor que aquellos como el oro o petróleo que no dan rentas periódicas. Si examinamos el periodo 1926-2003 vemos que la rentabilidad media de las acciones USA es del 76% en periodos de cinco años, de los cuales a los dividendos les corresponde 33% y a las revalorizaciones 43%. En periodos de veinte años ya son más importantes los dividendos que el capital pues 100$ invertidos se convierten en 1027$ de promedio de los que 587 corresponden a pagos intermedios (dividendos) y 340 a plusvalía.

En los inmuebles pasa lo mismo, pero ahí con más importantes todavía los flujos intermedios. Así, en el mismo supuesto que las acciones, 100$ invertidos se convierten en 155$ de los que 43$ corresponden a alquileres y 12$ a capital, en periodos de 5 años. En periodos de 20 años 100$ se convierten en 588$ de los que 422$ corresponden a alquileres y 66$ a plusvalía.

Como es fácil deducir en la renta fija todo corresponde a intereses 100$ se convierten en 133$ a los cinco años y en 328$ al cabo de veinte.

El oro no tiene flujos intermedios, pero vale la pena saber que 100$ se convirtieron en en 135$ de media al cabo de 5 años.

f) La volatilidad y la correlación varían con el tiempo. Antes de hacer una cartera cerciórese de que trabaja con datos actualizados.

g) Desde que Vd. abre una cuenta corriente, ya esta diversificando su cartera y puede que perdiendo oportunidades.

h) Como en bolsa cotizan empresas de todos los sectores Vd. puede diversificar comprando empresas de sectores como el inmobiliario, petrolíferas o de materias primas sin tener que invertir en dichos mercados y desde cantidades pequeñas, en lugar de invertir directamente en inmuebles o futuros de estos índices.

Correlación entre diversas clases de activos entre el 16/12/1995 y el 2/11/2007 en hoja anexa.

Cuarto aliado: A corto plazo las acciones pequeñas baten a las grandes y las acciones de valor a las de crecimiento

Este apartado lo hemos analizado en otro artículo pero he aquí unos datos sobre la rentabilidad desde 1927 hasta 2004 de diferentes clases de activos.

Acciones pequeñas de valor…………………………14,9%
Acciones grandes de valor ………………………….11,9%

Acciones pequeñas de crecimiento……………..9,6%
Acciones grandes de crecimiento………………..9,2%

Quinto aliado: Cuando lo más rentable es estarse quieto

Muchos inversores opinan que rotando los valores que componen su cartera o cambiando los sectores o incrementado o disminuyendo a proporción del patrimonio invertida en bolsa su rentabilidad superará la media del mercado. Salvo que Vd. sea un superespecialista nada más lejos de la realidad.

La rentabilidad promedio entre 1990-2006 del Sp500 es del 11,5%, pero si Vd. se hubiera perdido los mejores 10 dieses decir un día al año, su rendimiento hubiera bajado al 8,1%, mientras que si Vd. hubiera estado fuera del mercado 30 días habría tenido que conformarse con el 3,1%. No piense que es fácil vender para comprar más bajo.

Sin embargo si Vd. hubiera acertado el momento optimo de invertir en bolsa, cuando las cotizaciones son más bajas en el año su rentabilidad apenas habría mejorado en un punto, mientras que si hubiera invertido en el punto máximo su rentabilidad apenas hubiera empeorado, según un estudio de Fidelity para la bolsa americana que incluye 35 años.

Fidelity (una de las mayores gestoras de fondos mundial) ha realizado un estudio de los últimos veinticinco años en la bolsa de Londres y en los mercados internacionales, llegando a la conclusión de que el porcentaje de periodos de 1 año en que los inversores del mercado británico perdieron dinero es de 15,6%, el porcentaje de periodos de 5 años en que los inversores del mercado británico perdieron dinero es del 6,6% y a diez años todos ganaron dinero, siendo la rentabilidad media en los tres casos del 14%.

Un dólar invertido en SP500 en 1984 se habría convertido en 12 a finales del 2004. Sin embargo si nos hubiéramos perdido los mejores 19 meses se hubieran convertido en 2,39 menos que la letra del tesoro.
Es difícil predecir cuál va a ser el mercado o activo con mejores rendimientos un año concreto, pues no suelen repetir los ganadores. Sin embargo es posible sacar algunas conclusiones:

La economía se mueve por ciclos y cuando se produce un evento de suma importancia (integración en un bloque económico, aparición de nuevas necesidades o tecnologías, eclosión de zonas económicas nuevas, subidas o bajadas de tipos de interés) su efecto en los activos financieros suele durar bastante tiempo.

En principio nuestra filosofía se podría resumir:

- Lograr una rentabilidad que haga crecer sustancialmente nuestro patrimonio mediante el ahorro sistemático y disciplinado,
- adoptando un riesgo medio o moderado acorde con nuestra personalidad,
- invirtiendo a largo plazo con una adecuada diversificación,
- evitando lo que no entendemos,
- ajustando nuestras expectativas a unos niveles realistas y
- con alta probabilidad de ser alcanzado.

¿Te apuntas? Dormirás tranquilo y verás crecer tus ahorros, pero vigílalos e intenta saber los niveles y márgenes de error en que se pueden desenvolver tus inversiones, controlando el riesgo y teniendo en cuenta además la fiscalidad y los costes operacionales.

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