Aprendiendo a sobrevivir en la jungla financiera

Los mercados son una especie de jungla y hay que aprender a sobrevivir en ella. Lo que sigue son una serie de consejos prácticos de supervivencia, una especie de guía dictada por la experiencia de muchos años. Cada persona tendrá sus fortalezas y debilidades específicas pero algunas no dependerán de su psicología individual sino de su posición en el mercado. Toma conciencia de tu situación como pequeño inversor con sus limitaciones y sus ventajas.

Nota de octubre 2007:
Este artículo fue publicado originalmente en mayo de 2002. Lo considero de especial calidad e importancia, de ahí el abrir el blog con él.

La mayor parte de su contenido es intemporal, aunque algunas alusiones lo son a la de crisis de confianza en el análisis creada por la quiebra de Enron y, como consecuencia, los intentos de regulación más severa que luego se han ido quedando en lo previsto en el artículo.

Obviamente, la alusión a los pequeños valores, aunque en parte es intemporal y genérica hay que situarla en su contexto temporal. En 2002, los pequeños y medianos valores eran una gran oportunidad. A la altura de 2007, el desfase se ha corregido, con frecuencia cayendo en el extremo opuesto, y hoy puede afirmarse lo contrario, que la mayoría de las mejores oportunidades están en los valores de gran capitalización.

Eso sí, como verdad estadística, podemos afirmar que generalmente va a haber mejores oportunidades en el ámbito de los valores poco conocidos, simplemente porque están menos analizados y, en consecuencia, menos integrados en las carteras convencionales y más sujetos a grandes fluctuaciones cíclicas en el aprecio de los gestores. Pero hay que estar atentos a las excepciones, como es la actual situación.


Aprendiendo a sobrevivir en la jungla financiera

Un muy lúcido análisis de Ignacio Gómez Montejo viene a concluir diciendo algo muy duro pero bastante lógico, el análisis es útil en la medida que no es conocido masivamente.

Lo dice entre líneas: 'El ideal de un análisis profundo, de calidad, revisado oportunamente (pero sólo cuando hay verdaderas razones para ello), y difundido de forma casi instantánea a una comunidad de inversores racionales y bien informados, seguirá siendo eso, un ideal. Lo más paradójico del asunto es que si un día el mercado llegase a ser verdaderamente eficiente el análisis perdería todo su valor al descontarse toda la información en los precios'

Y a las claras: 'los comentarios hechos por los analistas a los medios de comunicación nunca incluyen ideas originales, sino que antes de ser difundidos gratuitamente al público han sido transmitidos -de forma más matizada y por canales más exclusivos y directos- a las instituciones que pagan por ellos, por lo que el valor que tuvieran inicialmente probablemente se ha diluido casi por completo'

Un panorama desolador para el pequeño inversor que en apariencia invita a suscribir lo que decía uno de los contertulios de un foro sobre este asunto: 'aunque parezca inverosímil yo creo que la bolsa morirá algún día, la corrupción, especulación y la poca ética lo hará posible'. Sin embargo, las cosas no son tan apocalípticas, hay motivos para la esperanza.

Es de esperar que el malestar existente en la actualidad provoque la aparición de normas y la toma de medidas encaminadas a evitar la situación de indefensión y manipulación del pequeño inversor. Al menos durante algún tiempo, las prácticas más escandalosas se van a evitar. Pero, como señala Montejo, resulta utópico pensar que se va a llegar a la raíz del problema. Además, aunque algo siempre va quedando (la propia creación de la SEC es consecuencia de la reacción ante los abusos cometidos durante la euforia de finales de los veinte), la siguiente etapa de euforia provocará la aparición de una nueva generación de inversores inexpertos que, cegados por la codicia, volverán a ser víctimas de los manejos de siempre.

El pequeño inversor no puede esperar que la solución a sus problemas venga exclusivamente de las regulaciones de las autoridades y de las autorregulaciones de los analistas y de sus empresas, sino que debe ajustar su conducta al entorno difícil y hostil en el que se ha de desenvolver. Los conflictos de intereses son consustanciales al mercado porque el mismo mercado está montado sobre un conflicto de intereses básico del que se derivan todos los demás, el que hay entre el comprador y el vendedor. Es sorprendente como esto, que suena casi a perogrullada, suele obviarse en la práctica.

Los mercados son una especie de jungla y hay que aprender a sobrevivir en ella. Lo que sigue son una serie de consejos prácticos de supervivencia, una especie de guía dictada por la experiencia de muchos años.

Guía de supervivencia en la jungla bursátil

· Toma conciencia de tu situación como pequeño inversor con sus limitaciones y sus ventajas
· Ajusta tus expectativas a unos niveles realistas
· Aprende a manejar la información y a distinguir el buen asesoramiento del malo
· Aprende a pensar en términos de probabilidad
· No olvides que la mayoría de la sabiduría bursátil tiene fecha de caducidad
· Determina con claridad a qué estás jugando en cada momento y juega a ello hasta el final
· Aprende a utilizar los planes sistemáticos de inversión
· Aprende a sacar provecho de las situaciones extremas
· Evita lo que no seas capaz de entender
· Evita los castillos en el aire
· El dividendo es muy importante
· No especules, pero si especulas hazlo bien
· Controla el riesgo
· Considera todos los factores en juego, rentabilidad pero también riesgo, fiscalidad, costes de transacción y costes de oportunidad.

Nota de octubre de 2007:
Por razones de extensión, el texto original se ha separado en dos partes claramente diferenciadas por su temática. Una, más genérica sobre la supervivencia en la "jungla" financiera y otra más concreta sobre los inconvenientes y ventajas de ser un pequeño inversor.


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