A Javier Marías sobre los exterminadores de toros

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Carta abierta a Javier Marías, en réplica a su artículo publicado en El País Semanal del domingo 3 de enero de 2009 titulado "Los exterminadores de toros".


Estimado Javier Marías:
Le escribo la presente porque la lectura de su artículo del domingo sobre "los exterminadores de toros" me ha causado tan gran desazón que necesito contestarle para recuperar la tranquilidad.

La primera causa de tal desazón se encuentra en la contradicción entre sus críticas a la intransigencia de los demás y su aparente liberalismo, que en el fondo reproduce la misma intransigencia que critica. Fíjese que critica Vd. el espíritu dictatorial, franquista, de quienes quieren prohibir el consumo de tabaco en lugares públicos (prohibición ya vigente desde hace años en otros países de nuestro entorno, sin que se hayan producido altercados ni nadie se rasgase las vestiduras, y que tiene como fundamento sólidas razones de salud pública -el tabaco mata-, de libertad individual -protección de quienes no somos fumadores y tenemos que padecer el humo ajeno- y de administración de recursos escasos -el tratamiento médico de las enfermedades causadas por el tabaco suponen una carga multimillonaria para los presupuestos del sistema público de salud, dinero que podría destinarse a reducir las listas de espera, p.ej.) y de quienes ahora proponen un debate parlamentario sobre la prohibición de las corridas de toros. Y es que comienza Vd. su ejercicio de liberalismo ejemplar tachando de autoritarios y franquistas a quienes defienden posturas que Vd. no comparte. La verdad es que no me parece coherente empezar un debate sobre la pertinencia, conveniencia o razonabilidad de una propuesta por la descalificación del contrario. Lo correcto creo que sería resumir las razones que se han presentado por los partidarios de la iniciativa en discusión, analizar su fundamento con ecuanimidad, sopesar sus pros y contras, la racionalidad de tales razones, y luego proponer unas conclusiones propias fundamentadas, sin descalificaciones genéricas.

Ciertamente, en su artículo resume Vd. lo que supuestamente son los argumentos de los detractores de las corridas de toros, y pretende demostrar que carecen de toda razón, incluso en algunos casos que la aprobación de su propuesta llevaría a resultados contrarios a los postulados de esos grupos. Lo que me causa desazón, llegados a este punto, es que en su análisis tergiversa las razones de los promotores de la iniciativa discutida, sus fines, el estado del debate y, finalmente, utiliza argumentos falaces para desacreditarles.

La iniciativa ciudadana por Vd. criticada no se fundamenta en argumentos patrióticos o independentistas catalanes-antiespañoles. Se trata de una iniciativa que compartimos muchos españoles no catalanes al margen de todo sentimiento patriótico, nacionalista, localista o independentista. Cierto que también los nacionalistas catalanes defienden esa iniciativa, pero el nacionalismo no es el centro del debate (aunque algunos nacionalistas pretendan aprovecharlo para sus fines propios, no compartidos por otros muchos).

En cuanto a su crítica a los animalistas y ecologistas, acude a los argumentos de autoridad ya defendidos por Gómez Pin en el mismo diario El País, y que fueron adecuadamente contestados en su momento; contestación que Vd., en su condición de intelectual-comunicador de prestigio merecido, con tribuna tan privilegiada como la que representa su página semanal en la revista semanal de El País, debería conocer y reconocer. Lo contrario supondría bien una negligencia temeraria, al entrar en un debate sin conocer el estado de la cuestión, bien una falta de honestidad intelectual al no reconocer y ocultar a sus lectores la respuesta fundamentada a quien sostiene la misma postura que Vd., y aprovecharse de la visibilidad y audiencia de su página para desacreditar la postura de ésos a quienes tacha de franquistas, sin que éstos tengan la oportunidad de acceder al mismo o semejante foro para rebatir su descalificación.

Ésos a quienes Vd. acusa de autoritarios lo que en realidad han promovido es una iniciativa legislativa popular (una de las mínimas puertas a un simulacro de democracia participativa que existen en nuestro sistema político) para que el Parlamento catalán debata sobre la pertinencia de prohibir o no las corridas dentro del ámbito territorial de competencia de dicha institución. No han impuesto nada, más allá de obligar al Parlamento catalán a tomar en consideración su petición, que podrá ser admitida o rechazada a trámite; y en el primer caso, podrá ser o no aprobada, tras al pertinente debate parlamentario. Disculpe, pero no veo ningún "espíritu dictatorial" en tal modo de proceder.

Por otro lado, es falso que la subsistencia de las dehesas dependa de la cría de toros de lidia. Lo cierto es que el porcentaje de dehesas en que se crían tales animales es bastante reducido, y está ampliamente superado por el de espacios dedicados a la cría de cerdo ibérico. Es más, la prohibición de las corridas no tendría por qué suponer la extinción de la raza de toros empleada en las mismas, ya que podría seguir criándose para carne. Piense que la sustitución de los caballos y burros como animales de carga y tiro no dio lugar a su extinción. No es cierto tampoco que esta raza de toros ponga en peligro por sí misma a la población humana: la agresividad que muestra en el ruedo no es manifestación espontánea de un carácter violento, sino consecuencia de los malos tratos a que los toros son sometidos en sus últimas horas de vida. Desde que se les extrae de su medio natural hasta que se les da pública muerte padecen una larga serie de vejaciones que les aterroriza, de modo que la violencia con que se manifiestan en la plaza no es más que una explosión de terror (y la mansedumbre que se critica a algunos de ellos es otra forma de expresar ese mismo terror, de la misma forma que los humanos no reaccionamos uniformemente ante la presión extrema: igual que los toros, unos saltamos en estallidos de violencia mientras otros quedamos paralizados). En fin, sostener que sean los toros de lidia el baluarte frente a la especulación urbanística tampoco parece un argumento muy sólido: las promociones urbanísticas especulativas encuentran su nicho donde el suelo es más barato (normalmente en espacios protegidos, no aptos para cualquier otra actividad económica privada), donde los tiburones del ladrillo pueden comprar fincas a precio de liquidación para luego plantear al alcalde de turno su convenio urbanístico a la medida; pero es necesario también que los pisos a construir tengan salida, para lo cual deben estar a razonable distancia de una gran urbe para convertirse en ciudad-dormitorio o emplazarse en lugar apto para destino vacacional; la mayor parte de las fincas adehesadas no cumplen estos requisitos, máxime si están ocupadas por cerdos ibéricos.

El estado del debate se centra en una cuestión ética, a la que Vd. no se refiere en absoluto en su artículo, pese a que Gómez Pin sí lo hace en el suyo. Es cierto que la ética es disciplina en olvido en el marco del liberalismo al uso, al contrario de lo que ocurría con el decimonónico. Pero aún así creo que debería haberla presentado y discutido porque su elusión lleva a que su artículo resulte intranscendente en cuanto al fondo de la materia. Se queda en un alegato partidista con apariencia de solvencia intelectual para quienes no conozcan a fondo el problema, pero no aporta nada a un debate serio en que se analicen en profundidad todas las aristas que presenta.

Y es que lo que motiva la iniciativa ciudadana que Vd. tacha de franquista (lo que son las cosas, una iniciativa franquista antitaurina...) es el rechazo ético (¡una iniciativa franquista ética!) a la tortura de cualquier animal. Los animales sienten dolor, miedo, terror, estrés, y otros sentimientos en una forma parecida a como lo hacemos los humanos. Y es que, de hecho, los humanos somos animales, y nuestro sistema nervioso no es tan diferente del que tienen las especies más evolucionadas. Y es más, somos muchos los que creemos que los humanos no tenemos derecho a infligir sufrimientos a otros seres vivos sólo para nuestro disfrute; los que nos oponemos a toda forma de violencia; los que quisiéramos acabar con el dolor inevitable de todos los animales, humanos o no.

Reciba un atento saludo,
Consumerista
Equo Va
  1. #11
    17/08/10 15:03

    Estimado consumerista,

    Te has expresado con claridad y ha sido todo un deleite intelectual el leerte mas no comparto todo aquello que comentas, ni lo que comentan otras lectores.

    Todos han apuntado cosas interesantes respecto de este tema tan candente:

    ¿ De qué se está hablando aquí ? ¿ De la errónea justificación de la fiesta por parte de Javier Marías ? ¿ Del sufrimiento de los animales ? ¿ De la fiesta de los toros ?
    ¿ De los políticos que utilizan este tema para hacer SU política ?

    A mi modo de ver, lo importante aquí es que los animales sufren...ya que si no sufrieran, no habría razón de ser de este debate.

    Imaginemos que la fiesta fuera la misma sin herir, ni picar, ni matar al toro... Si fuera así no habría debate posible...

    Pues bien, entendemos todos que lo importante es el sufrimiento de los animales...

    Si damos una mirada a nuestro alrededor podemos ver que se maltratan, matan y descuartizan los animales a diario. Los pescados atrapados en las redes del pescador que agonizan hasta morir al no poder respirar fuera del agua. Los pollos, conejos, corderos, lechales, terneras y cerdos que son engordados en condiciones antinaturales, a los que se les quita la leche, huevos etc, hasta que llega el día de su muerte sea cual fuere su edad. Los animales enjaulados en ZOO's, acuarios, peceras, jaulas para pájaros etc.. cuya finalidad es vivir en cautividad (si es que esto es vivir).

    Si consideramos que esto es injusto, tanto como la fiesta de los toros, debríamos dejarnos de hipocresía y hacernos vegetarianos.

    El toro, en concreto, vive para las corridas, (ya que la carne de toro no es muy apreciada comparada con las de sus amigos que nacen, viven y mueren en cautividad), vive varios años hasta alcanzar su edad adulta y muere en una plaza armado hasta los dientes. No veo que sea tan desigual la lucha de un toro de 400 kilos con 2 cuernos bien afilados contra un torero de 80 kilos con espada de metal. Al menos no es tan desigual comparado con ootros animales que mueren a temprana edad y en total indefensión.

    Suponiendo que por la razón que sea, se suspenden las corridas de toros, como bien apuntaba otro lector, los toros tenderán a desaparecer, porque la verdad, como animal de compañía nadie los querrá, verdad ?

    A nadie le preocupan, ya que no venden votos, y nos gusta mirar siempre para otro lado, a los miles de perros abandonados cada año, y que ni siquiera tienen cabidad en las poquísimas perreras municipales de los pueblos o grandes ciudades. No he visto a nadie derramar una sola gotoa de tinta, para defender a los animales que se sacrifican y desaparecen de nuestras calles.

    Tomemos una vista de pájaro de este tema. Pensemos quién se beneficia de ello...

    ¿ Tú, lector ? ¿ dormirás mejor, siendo supuestamente más ecologista y solidario ?
    ¿ Los catalanes ?
    ¿ Los políticos catalanes, que hacen un uso partidista de esto ?
    ¿ Los especuladores inmobiliarios que quieren los terrenos que ocupan las plazas de toros ?

    Saludos...

  2. en respuesta a Anonimo
    -
    #10
    16/02/10 04:22

    A mí también me desconcertó poderosamente el artículo de Marías, y por los mismos motivos exactamente que expone Consumerista en su respuesta, la cual encuentro excelente, al combinar sensibilidad con claridad de ideas y apoyo de lo expuesto. Los comentarios de los lectores también me parecen muy acertados; me identifico en particular con el nº 7; pienso que has puesto en dedo en la llaga al enfocar el debate en la cuestión del sufrimiento. En el fondo, se trata de eso. Todos los argumentos pro-taurinos que he escuchado en mi vida se basan en una banalización del sufrimiento de los seres vivos. La mayor parte de ellos ni siquiera los consideraría argumentos, antes son simples maniobras disuasorias para evitar afrontar el tema que realmente nos ocupa: ¿nos importa que un ser vivo sufra, o nos da igual? Creo que, cuando se habla del tema de las corridas de toros (exceptuando cuando se utiliza el tema con algún otro fin, pero eso pasa con todos los temas del mundo, no con éste en particular), en realidad lo que se está planteando es algo mucho más amplio, algo que tiene que ver con nuestra madurez como especie racional, sensible y espiritual, y la expresión de ésta en la inquietud por el bienestar de otros seres vivos aunque éstos no sean exactamente iguales a nosotros. Pensadores como Edison, Darwin y Leonardo Da Vinci, más conocidos por otros motivos, se adelantaron a su tiempo con su preocupación por el sufrimiento de los animales.
    A mí, personalmente, me han transmitido mucho optimismo varias de las cosas que acabo de leer en el texto de Consumerista y en los comentarios, porque, igual que me desanima comprobar que mucha gente sigue defendiendo el maltrato a los animales, me anima mucho saber que cada vez hay más personas que han podido o sabido llevar a cabo ese pequeño ejercicio de sensibilidad y coherencia que necesariamente te lleva a sentir solidaridad con otros seres vivos por el mero hecho de serlo.
    Creo que ni el Sr. Marías ni en general las personas que exponen argumentos pro-taurinos, sienten excesiva preocupación por la conservación de las especies, pero en ese sentido yo sólo subrayaría lo que dice un lector en su comentario: como ocurre con el bisonte en EEUU, cuando hay interés las especies se conservan sin necesidad de preservar para ello prácticas abusivas o, como en el caso de los toros,acciones crueles y aberrantes. Probablemente bastaría para la conservación una pequeña parte del dinero que se dedica actualmente a subvencionar las mismas. De todas formas -y por llevar el razonamiento a un extremo- , si a mí me preguntaran si prefiero que mi especie se extinga o que mis descendientes estén condenados a morir de forma tan cruel durante generaciones, creo que la extinción sería, cuanto menos, una opción a tener en cuenta.
    El movimiento por el respeto a los animales va ganando cada vez más fuerza y no es algo aislado, sino que casi siempre va ligado a la lucha por otras causas que también nos preocupan.

  3. #9
    Anonimo
    15/01/10 18:25

    Buenisima la contestación a Javier Marias, de 10. espero recapaciten,el Pais,y el, que se le va a hacer,un semanal menos

  4. #8
    Anonimo
    12/01/10 07:50

    Excelente artículo, me ha pedido gente que conteste a Javier Marias pero lo has hecho magnificamente.

    Tal vez deberias mandar un extracto como carta al director al País Semanal, aunque no sé si es darle más protagonismo al taurino escritor.

    Lo de la extinción del toro es absurdo, el bisonte se conserva en USA porque hay interés en hacerlo.

  5. #7
    Anonimo
    08/01/10 22:21

    Ya ni me molesto en intentar argumentar contra aficionados y defensores de la "fiesta" (tiene delito llamar fiesta a semejante espectáculo).

    Lo que me resulta más tristemente sorprendente del artículo de Marías es que haga una defensa solapada de la "fiesta" con semejante pobreza de argumentos,y haciendo evidente tanta ignorancia. Marías no tiene ni remota idea sobre conservación de dehesas o de "especies". Y sin embargo no le importa utilizarlo para urdir un burdo argumento que apoya el mantenimiento de la "fiesta".

    Es verdaderamente decepcionante.

    Yo leí con interés alguna de sus novelas (Corazón tan blanco, Mañana en la batalla...), y tenía comprada para leer la última (tres tomos que esperé a que publicasen en edición barata).
    Sinceramente, se me han quitado todas las ganas. Ya no me puede parecer interesante lo que tenga que decir un señor que escribe un artículo tan desinformado y pobre sobre un tema que es crucial para la vida que podemos vivir, que es el del sufrimiento.

    Porque, en el fondo, la cuestión es esa: el sufrimiento. O su banalización.
    Yo no me atrevo a hablar de la banalización del mal, que decía Arendt. Soy mucho más pedestre. Me remito a algo más básico y elemental que es el sufrimiento.

    No pretendo siquiera una más o menos elevada construcción ética.
    Me refiero simplemente al sufrimiento, y en concreto al sufrimiento innecesario, y a evitarlo. Como evitar el sufrimiento de un animal en un lamentable espectáculo humano.

    Nada de eso aparece en la disquisición de Marías. Nada de ir al fondo de ese asunto. No se menciona que el toro sufre. O no importa.No importa.
    Si evitar el sufrimiento, el sufrimiento innecesario, no importa, no me interesa lo que Marías me pueda decir.
    Yo así no sé vivir.

  6. #6
    07/01/10 15:39

    Gracias a todos por vuestros comentarios.
    Efectivamente, en Galicia hay una propuesta para prohibir las corridas en algunos municipios, según la prensa.
    Francisco, efectivamente no está muy bien expresada la fase que copias, pero creo que se entiende.
    En cuanto a las condiciones de gallinas y otros animales que se crían en explotaciones intensivas para carne, en unas condiciones inhumanas (inhumano es el que cría animales en esas condiciones), ya hay iniciativas de ámbito europeo para mejorar sus condiciones de vida y transporte. En cualquier caso, habría que pensarse los beneficios de no comer carne -y confieso que yo sí la como, aunque cada vez menos.

  7. #5
    Anonimo
    06/01/10 18:38

    Una precisión al Anónimo que entró precisando. Los burros se estuvieron extinguiendo porque su uso ha sido reemplazado por el de la maquinaria agrícola, una evolución. Pero para ello se han creado campañas de subvención para continuar con su cría y evitar así su extinción.
    Los caballos ni se resisten a ser montados, ni su monta ha de ser un maltrato, al menos que se haga mal. No es un castigo físico ni una esclavización, es un proceso de aprendizaje basado en premiar, y que en la mayoría de ocasiones transcurre de una manera fácil, casi inherente en los propios caballos domésticos(hablando de caballos acostumbrados al trato con personas, no animales salvajes). Al igual que las gallinas, el resto de animales de granja tienen una vida penosa y miserable, tratados como meros objetos para producir beneficios económicos. Por ello hay gente que decidimos hacer algo por cambiar, y pasamos al veganismo. Siempre la estrategia de cambiar de tema para que parezca que los toros son "menos malos"porque hay animales que también viven mal. Los toros "bravos", al igual que los caballos asturcones y los burros, pueden seguir existiendo, sólo con una pequeña ayuda, mucho menor que el presupuesto que actualmente da el gobierno para las torturas públicas que se producen en las plazas de toros.
    Si a alguien le apetece flagelarse la espalda, que lo haga, me es indiferente. Pero si alguien decide flagelar a otro ser sintiente en contra de su voluntad, me opongo sea de la especie que sea, y sea financiado por quien sea.
    Gracias Consumerista por dar la cara y ser la voz de los que no la tienen

  8. #4
    05/01/10 22:08

    &Quot;Y es que, de hecho, los humanos somos animales, y nuestro sistema nervioso no es tan diferente del que tienen las especies más evolucionadas."

    No se si has cometido una errata en este párrafo o lo has escrito deliberadamente así. Yo lo hubiera escrito de la misma forma, porque pienso que los seres humanos llevamos muchos años involucionando. En cambio, los animales se han mantenido en la perfección que les caracteriza.

    Brillante artículo, felicidades.

    En Kaos en la red he visto otra réplica a Javier Marias, pero la tuya me ha gustado más.

  9. #3
    Anonimo
    05/01/10 15:12

    Excelente escrito. Claro, conciso, y con una argumentación sólida que deja poco, o ningún, margen para ser rebatida. Le felicito muy sinceramente, y me alegro que una persona con esta claridad mental y facilidad de verbo esté posicionada del lado del toro, que no de la tauromaquia. Muchas gracias por este excelente escrito.

    Al Anónimo, solo decirle que el hecho de que existan otras injusticias con el trato dispensado a los animales, no justifica lo que se hace con los toros en el ruedo, al contrario, reafirma a cuantos abogamos por un trato digno a todos los seres vivos en nuestra labor diaria. Tanto es así que seguiremos trabajando para que en los circos y zoológicos no se esclavice animales de por vida, a que en temas como la vivisección se opte por métodos alternativos, por otro lado más fiables y que requieren de mano de obra con alta cualificación, y que las normativas para el trato y muerte de aquellos animales destinados al consumo humano se vayan endureciendo para reducir el sufrimiento del animal al máximo.

  10. #2
    Anonimo
    05/01/10 14:44

    Una precisión. Los burros se están extinguiendo en España, los que aún quedan son de ancianos que los siguen utilizando como bestias de carga. En algunos sitios hay negocios de paseos en burros, pero no funcionan bien, porque la gente prefiere pasear por el mismo precio a caballo. Los caballos si encontraron un hueco en el capricho, en el ocio, para lo que siempre fueron usados, los caballos de tiro se extinguirán cuando acabe su función, lo mismo que los toros bravos. Quedarán para los zoológicos.
    Yo no mantengo los toros, (ni siquiera veo corridas por televisión) no iría nunca a los sanfermines, ni me gusta el flamenco jondo, ni hablaré nunca euskera, ni me flagelaré en semana santa, estas cosas son patrimonio cultural, y me parece bien que si la gente quiere conservarlas y se lo pagan ellos, que se conserven.
    En cuanto a los animales: las gallinas que ponen huevos nunca ven la luz natural, y por ejemplo, los caballos se resisten a ser montados y sufren maltrato animal, la doma no es más que un proceso de esclavización, con castigos físicos.
    Pero si una sociedad decide prohibir algo debemos respetarla.

  11. #1
    Anonimo
    05/01/10 10:16

    Totalmente de acuerdo, aunque hay muchos sectores que tiran más hacia el tema político/independentista que a cualquier otro razonamiento. Es triste pero es así. Me parece haber visto una noticia hace poco que en Galicia hay otra plataforma que está moviendo el tema para que llegue al Parlamento Gallego.
    Saludos!

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