A primera vista, un Unit Linked y un PIAS se parecen mucho porque los dos “visten” como un seguro de vida que, por dentro, puede invertir en mercados. Pero en realidad juegan a cosas distintas: el Unit Linked es una forma de invertir dentro de un seguro, mientras que el PIAS es una etiqueta fiscal y jurídica (con reglas) pensada para convertir ahorro en renta vitalicia.
Dicho de forma muy sencilla: un Unit Linked te pregunta “¿en qué quieres invertir?” y un PIAS te pregunta “¿quieres cobrarlo como renta vitalicia y aprovechar la fiscalidad?”.
Qué es un Unit Linked (explicado sin tecnicismos)
Un Unit Linked es un seguro de vida de ahorro/inversión en el que el dinero se coloca en una o varias “cestas” (normalmente fondos) y tu rentabilidad depende de cómo vayan esas inversiones. No suele haber “rentabilidad garantizada”: si los mercados suben, tu ahorro puede crecer; si caen, tu valor puede bajar.
La parte importante, y la que mucha gente no entiende al contratarlo, es la fiscalidad: Hacienda distingue entre Unit Linked que cumplen ciertas condiciones y los que no. Si no se cumplen, puede tocar tributar cada año por la variación de valor (aunque no hayas rescatado). Si sí se cumplen, normalmente se aplica el régimen general de seguros de vida y no tributas “por dentro” por los cambios de inversión. Esto viene explicado en el manual de la Agencia Tributaria sobre el “supuesto especial” de Unit Linked.
En la práctica, un Unit Linked suele usarse para tener una cartera gestionada (más o menos flexible) dentro de un seguro, con sus ventajas operativas (beneficiarios, planificación, etc.) y sus costes propios del “envoltorio”.
Qué es un PIAS (y por qué no es “solo un seguro”)
Un PIAS (Plan Individual de Ahorro Sistemático) es también un seguro de vida, pero con reglas muy concretas porque el Estado lo premia fiscalmente si se usa para lo que pretende: generar una renta vitalicia.
Las reglas clave, contadas en llano, son estas:
- Para aprovechar su ventaja fiscal principal, la primera aportación tiene que tener más de 5 años cuando constituyes la renta vitalicia.
- Hay límites: máximo 8.000 € al año de primas y máximo 240.000 € acumulados por contribuyente.
- Si al final lo conviertes en renta vitalicia cumpliendo requisitos, la ganancia que aparece al constituir esa renta puede quedar exenta en IRPF, y luego la renta que cobras tributa solo por un porcentaje según tu edad (por ejemplo, a partir de 70 años, solo tributa el 8% de cada cobro como rendimiento).
Y otro detalle práctico: si rescatas el PIAS antes de convertirlo en renta vitalicia, tributas como en un seguro de vida por la parte de ganancia que corresponda; es decir, el “premio” fiscal grande está en cobrar como renta vitalicia cumpliendo el plazo.
Además, la norma contempla la posibilidad de movilizar (traspasar/mover) la provisión matemática de un PIAS a otro PIAS, siguiendo procedimiento, sin tener que “romper” el plan de golpe.
La diferencia real: objetivo y fiscalidad
Aquí está el corazón del asunto:
- Unit Linked: el centro es la inversión (arquitectura, flexibilidad, gestión, perfil de riesgo). La fiscalidad depende mucho de cómo esté diseñado el contrato y si cumple las condiciones para no imputar cada año.
- PIAS: el centro es el cobro como renta vitalicia para optar a una fiscalidad especialmente interesante, pero a cambio aceptas límites y un enfoque más “plan de largo plazo”.
Una forma fácil de recordarlo:
- Si lo que quieres es construir patrimonio con libertad y cambiar de estrategia según el mercado, sueles mirar más Unit Linked (siempre revisando bien su estructura, costes y fiscalidad).
- Si lo que quieres es convertir ahorro en una renta para el futuro y te encaja el compromiso de tiempo y los límites, miras PIAS.
¿Para qué tipo de inversor encaja cada uno?
Unit Linked: para quién suele tener sentido
Suele encajar mejor con inversores que:
- Quieren una cartera de inversión y aceptan volatilidad.
- Valoran delegar la gestión o usar una arquitectura concreta (perfiles, cestas, gestión discrecional).
- Tienen horizonte medio/largo y quieren poder ajustar la inversión sin vender “producto” (ojo: ajustar dentro del contrato no siempre significa que fiscalmente sea neutro; depende del diseño).
- Entienden que es un seguro con costes (y que hay que compararlos con fondos/ETFs/planes, según el objetivo).
Perfil típico: inversor medio o cualificado que prioriza estrategia y gestión, y que revisa con lupa condiciones, comisiones, liquidez y fiscalidad.
PIAS: para quién suele tener sentido
Suele encajar mejor con inversores que:
- Quieren construir una renta complementaria (tipo “mini pensión privada”).
- Pueden comprometerse a largo plazo y respetar el mínimo de 5 años desde la primera aportación.
- No necesitan aportar más de 8.000 €/año ni superar 240.000 € en total (si su plan es mayor, el PIAS puede ser una pieza, no “toda la solución”).
- Valoran especialmente el tratamiento fiscal al convertirlo en renta vitalicia y cobrarla de forma estable.
Perfil típico: ahorrador/inversor que busca orden, disciplina y una salida en forma de renta (muy útil, por ejemplo, al acercarse a jubilación o para “asegurar” un flujo mensual).
Tres preguntas sencillas para elegir bien
- ¿Mi objetivo es capital o renta?
Si lo que te ilusiona es “tener X euros”, piensas más en inversión pura (Unit Linked puede ser una opción). Si lo que quieres es “cobrar X al mes”, el PIAS cobra mucho sentido. - ¿Voy a aguantar el plazo sin tocarlo?
Si crees que vas a necesitar el dinero antes, el PIAS pierde parte de su gracia. - ¿He entendido costes y fiscalidad exacta del contrato?
Aquí no vale la etiqueta comercial. Hay Unit Linked muy distintos entre sí, y PIAS con distintas formas de inversión. Lo que manda es el condicionado y cómo encaja en tu plan.