Nordea 1 - Global Climate & Environment Fund: Invirtiendo en ESG

Nordea 1 - Global Climate & Environment Fund: Invirtiendo en ESG

A estas alturas hablar de inversión ESG no sorprende a nadie y poca gente puede pensar que se trata de una moda; ya casi es una forma natural de invertir.

La alineación de intereses de las tres figuras principales que afectan a la rentabilidad de una empresa están totalmente alineadas, sin marcha atrás:

  1. Los consumidores buscamos cada vez más productos sostenibles, que no dejen residuos, que no emitan carbono, que no maltraten animales y, por ejemplo, que no penalicen agricultores y granjeros locales.
  2. Los inversores, además de poder estar más o menos concienciados con todo lo anterior (que muchos lo estamos) buscamos rentabilidad: la inversión ESG no es filantropía, es búsqueda de rentabilidad. Si los consumidores utilizan más a estas empresas e, incluso pagan más por comprarles,  serán más rentables.
  3. Seguramente confiar en los políticos ya es un acto de fe demasiado alto, sin embargo, ¿qué buscan los políticos? Según mi punto de vista, ojalá me equivoque, solo quieren ganar elecciones. Si los votantes quieren un mundo más sostenible y más justo, impondrán normativas y restricciones para captar estos votos.

¿Es verdad que es más rentable la ESG?

Los más incrédulos pueden pensar tras leer el argumento del punto número 1 es “todavía son pocos” o “pocos pagan más dinero solo por eso” o “al final esto va muy lento”.

Estaremos de acuerdo que todo el proceso es incipiente y queda mucho trabajo por recorrer, pero hay que darse cuenta de un tema fundamental: si todavía queda mucha concienciación por parte de los más importantes, los consumidores, y ya funciona, imaginad cuando haya mucha más y cuando la regulación obligue a las empresas a ser sostenibles.

Es frecuente decir que la inversión sostenible es más rentable que la “tradicional” pero, es verdad?

MSCI World vs Nordea

Gráfico 1: MSCI World ACWI vs MSCI ACWI ESG Universal (Fuente: MSCI).

El gráfico muestra cómo desde noviembre de 2009 hasta abril de este año 100 dólares invertidos en el índice tradicional hubieran sido 309,56 en el índice ESG y “solo” 300,69 en el tradicional.

La diferencia no es muy grande, pero ya podemos sacar tres conclusiones:

  1. La evolución era prácticamente idéntica hasta mediados de 2019, con lo que el potencial de los últimos años ha tenido consecuencias positivas para la rentabilidad.
  2. Incluso cuando “no estaba de moda” no lo hacía peor la inversión ESG que la tradicional, por lo tanto, siempre será mejor invertir de forma sostenible si en el peor de los casos es igual de rentable.
  3. En periodos negativos la inversión ESG lo ha hecho mejor que la tradicional, incluso en la década pasada: el MSCI ACWI ESG Universal ha dado rentabilidad negativa en tres años., exactamente los mismos años que el MSCI ACWI. Sin embargo, las rentabilidades son “menos malas” en el ESG: -6,15 vs -7,35% en 2011; -1,76 vs -2,36% en 2015 y -9,34 vs -9,41% en 2018.

Índices contra cambio climático

El medio ambiente es solo una parte de la inversión ESG (la “E” de Environment) y posiblemente es la que, de momento, más concienciada está la sociedad.

MSCI ACWI Vs MSCI ESG

Gráfico 2: MSCI World ACWI vs MSCI ACWI ESG Climate Change (Fuente: MSCI).

Como se puede ver en el gráfico,  que empieza en noviembre de 2013, es decir con menos historial que el anterior, el MSCI ACWI Climate Change gana de forma más holgada al MSCI ACWI que el anterior. En este caso 1 dólar se convierte en 218,23 por los 202,33 del tradicional.

La verdad es que la diferencia entre MSCI ACWI tradicional, el ESG y el Climate Change son pequeñas, aunque siempre a favor del ESG y más concretamente del cambio climático. Aunque pueda sorprender, esta semejanza es muy lógica ya que los índices son muy parecidos.

A nivel sectorial, las tecnologías de la información pesan entre un 21,5% del MSCI ACWI y un 26,20% del dedicado al cambio climático. Además los siguientes coinciden: financiero, consumo discrecional y cuidados de la salud con ponderaciones similares.

Si buscamos los países en los que invierten no hay diferencia: el impacto de Wall Street es fundamental con pesos de acciones norteamericanas comprendidos entre un 58,41% y un 61,55%. Por si fuera poco Japón y China ocupan las dos siguientes posiciones (a excepción del MSCI ACWI ESG que Reino Unido es la tercera y China baja a la cuarta).

Viendo las diferentes tipologías, aunque por sectores y países se parecen mucho los índices tradicionales a los ESG, en empresas debería ser diferente, no? Siete empresas están entre las 10 mayores posiciones de los tres índices: Apple, Microsoft, Amazon, Facebook, Alphabet C , Alphabet A y Taiwan Semiconductor. Además, otras dos aparecen en el MSCI ACWI y en el Climate Change: Tesla y JP Morgan Chase.

Invertir vía fondo Nordea Climate Environment

Es posible que ver las características de los tres índices (se ha extraído la información a cierre de abril de los propios factsheets de MSCI) haya decepcionado algo y sirve para comprender las pequeñas diferencias en rentabilidad a largo plazo entre ellos.

Aunque la gestión pasiva está ganando fama entre los inversores, parece éste un claro caso en el que se hace necesario invertir vía gestión activa y nosotros, tanto en Sidiclear SICAV como en el concurso de carteras de Rankia utilizamos el fondo Nordea 1 Climate & Environment.

Se trata de un fondo lanzado en 2008 por la gestora finesa y mantienen al mismo equipo gestor desde entonces. Éste de por sí debería ser una motivación, siempre que los resultados hayan sido positivos y este expertise sea un valor añadido:

Gráfico 3: Nordea 1 - Global Climate and Environment Fund Clase BI-EUR vs MSCI World - Net Return Index (Fuente Nordea).

El gráfico sí muestra un historial a largo plazo muy por encima del índice mundial, con diferencias más significativas que en los índices ESG pasivos.

Se trata de un fondo que invierte en tres tipos de empresas (i) la mayor parte corresponde a las que optimizan recursos naturales; (ii) las que buscan proteger el medio ambiente y (iii) en menor medida invierten en tecnologías que buscan generar energías limpias.

Por supuesto, y hay que insistir que es la clave de la inversión ESG, busca empresas (con cierta concentración al utilizar entre 40 y 60 posiciones) infravaloradas y que aporten rentabilidad al fondo.

Diferencias con los índices

Hemos visto cómo los índices ESG, específicos de cambio climático y los tradicionales muestran pocas diferencias en cuanto a las posiciones. En el caso del Nordea Climante & Environment también se puede apreciar cómo coincide con los índices en cuanto al peso de Estados Unidos (64,68% de la cartera). 

A diferencia de ellos, las posiciones siguientes son Alemania y Países Bajos relegando a Japón y a China a la cuarta y sexta posición respectivamente. Más diferencias hay  en cuanto a los sectores: las tecnologías de la información “solo” pesan un 26,45% siendo el segundo sector con más ponderación tras el industrial (40,84%). 

Por último, viendo las empresas, se aprecia mucho más el valor de la gestión activa: el 90% de empresas que analizan no están incluidas en los índices globales tradicionales y ninguna de sus 10 primeras posiciones coinciden con los índices de referencia: Republic Services (EEUU), Linde (EEUU), Air Liquide (FRA), ASML Holdings (NED), Waste Management (EEUU), Synopsys (EEUU), Infineon (ALE), Parker-Hannifin (EEUU), Trimble (EEUU) e International Flavors & Fragrances

A modo de conclusión, podríamos enumerar cuatro motivos para plantearse invertir en este fondo en una cartera diversificada: por el potencial de la inversión ESG y más concretamente la del cambio climático, por el expertise del equipo gestor, por la evolución histórica del fondo y por la gran diferencia entre su cartera y la de los índices.

Luis García Langa

Corredordefondos.com y Sidiclear SICAV
 

 

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