Netix
07/03/13 20:48
Ha comentado en el artículo
Cuando el banco te echa una mano... a los huevos.
Sr. Subastero:
La historia que cuentas me la conozco muy bien, y hasta pensaba que era la mía propia, con la diferencia del final de la misma, en la que nosotros de momento aguantamos la situación de nuestra empresa.
Mis consejos
* Busca financieras privadas externas y ofréceselas a los clientes compradores. Existen financieras y mediadores que cobran por sus servicios a la hora de conseguir hipotecas con otras entidades para tus clientes. La que suelen conseguir suele estar a la altura de la que ofrece tu propio banco de la promoción, puesto que como hoy en día las condiciones son mucho mas penosas que hace años, no les cuesta mucho igualar a las de tu banco. Te aseguro que la cara de tontos que se les queda cuando llevas a otra financiera (sin consultar con ellos) al notario, y les das a los otros tu hipoteca, no tiene precio.
* Yo hasta he llegado a hacer lo siguiente: cuando mi cliente compra con una financiera privada, ésta me trae el cheque (pongámosle de 100), para comprar el piso. Pero como la hipoteca solo cubre 60, los otros 40, DELANTE DE TU BANCO, te los quedas tú, y no les das explicaciones de lo que haces con ellos. A ellos solo les das lo que les pertenece. Te aseguro que no pasan ni dos días para que te llamen y te pregunten donde estás metiendo el resto del dinero ;) Por supuesto, no se lo doy, lo meto en otro banco del cual de paso me voy ganando también la confianza.
* Busca la manera de realizar con tus clientes pagos con precio aplazado, alquileres con opción de compra o alquileres simples, que puedas cobrar tú independientemente de tu banco. Tampoco les hace ninguna gracia saber que si tienes, por poner, 10 viviendas alquiladas y cobrando por ellas transferencias mensuales (a veces importantes, y que ya quisierasn poder cobrar ellos mensualmente), las estás llevando a otro sitio, y lo más importante, les estás llevando clientes a otro banco. esto les molesta un montón, porque ven que ellos han asumido el riesgo de darte el préstamo mientras tú, gratis, le están dando los beneficios de ese préstamo a otro banco. A mí recientemente me llamaron para pedirme que por favor los alquileres los metiera en el banco del préstamo promotor y los acercara para hacerlos clientes del mismo. Te aseguro que hoy a los bancos no les mete excesiva prisa conceder hipotecas, pero SI LES ENCANTA tener nuevos clientes.
* Si realizas ventas a precio aplazado y te pagan, digamos, la cuarta parte del piso por adelantado, mete ese dinero en otro banco. Uno no les importará, pero cuando veas que tienes 3 o 4 contratos y que ya has recibido digamos 100.000 euros, les llevas los contratos privados para que los vean con la excusa de que se van a subrogar en el resto del préstamo y estás buscandoles la financiación hipotecaria (que por supuesto, con toda probabilidad, no serán ellos). Al haber los clientes pagado una buena parte de la cuota, ESE CLIENTE SI LES INTERESARÁ, y ahí es donde te puedes hacer de rogar.
* Es más, si puedes permitírtelo, espera hasta el último día para realizar los pagos de tu préstamo (si por ejemplo vence en junio, espera hasta los últimos días de tercer mes, septiembre, para pagarles: les empezarán a mandar mensajes desde arriba y empezarán los tembleques para todos; las amenazas a veces les dan risa, pero cuando ven que realmente no pagas, las cosas cambian (sobre todo si el préstamo es importante). Si te llaman, les dices que no tienes pasta, y les pagas el último día. Cuando lleves tres o cuatro veces de esta forma, la situación empezará a molestarles a ellos también y se pondrán las pilas, o al menos se lo pensarán dos veces antes de despreciarte.
En definitiva, se trata de hacer ver al banco que tú tienes tu propio negocio y que si ellos no cuentan contigo, tú tampoco cuentas con ellos. Te llevas a tus clientes y te llevas tu parte del dinero, y les das justo lo mínimo para poder formalizar la compra. A mí me ha funcionado, aunque me queda mucho por caminar puesto que de vez en cuando tratan mal a mis clientes (les hacen esperar horas para atenderlos, les aplazan las visitas, les ofrecen otras cosas), pero en mucha menor medida que antes, y últimamente hasta ellos me han traído alguno.
Suerte.