Harruinado
05/02/26 17:30
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Historias de la Bolsa.
La última sesión en Wall Street dejó un mensaje claro: mientras la tecnología digiere una violenta corrección, otros sectores del S&P 500 están asumiendo el liderazgo. En un solo día, 92 valores del índice marcaron máximos intradiarios de 52 semanas, la cifra más alta desde noviembre de 2024. Sin embargo, el protagonismo ya no estuvo en las grandes tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial, sino en áreas más tradicionales como la industria, la defensa y el transporte.Rotación clara: de la tecnología a la economía realDe las 47 acciones del S&P 500 que llegaron a máximos históricos intradía, solo seis pertenecían al sector tecnológico, y además no eran los grandes nombres que han liderado el ciclo de IA. Casi la mitad de esos nuevos récords se concentró en el sector industrial, evidenciando una rotación en toda regla: los inversores reducen riesgo en tecnología, donde los múltiplos eran muy exigentes, y buscan compañías con flujos más predecibles y menor exposición a la narrativa de la IA.El movimiento llega tras varios días de fuerte debilidad en software, motivada por el temor a que el enorme gasto de capital en inteligencia artificial no se traduzca en beneficios al ritmo esperado. Para estrategas como Marta Norton (Empower Investments), esta fase de ventas generalizadas crea una oportunidad para detectar compañías de otros sectores que han sido castigadas sin que sus fundamentales se hayan deteriorado.Entre los grandes ganadores destacan las compañías de defensa, con nombres como RTX o Northrop Grumman al alza gracias al renovado interés del Gobierno estadounidense en misiles y tecnología militar. Al mismo tiempo, valores de transporte como FedEx o Norfolk Southern se benefician de la expectativa de que el mercado de carga esté cerca de tocar fondo, anticipando un posible giro del ciclo logístico en los próximos trimestres.Un nuevo liderazgo con poco peso en el índiceEsta rotación tiene, sin embargo, una limitación importante: el S&P 500 está ponderado por capitalización. Muchas de las acciones que han marcado máximos históricos son compañías de tamaño medio o grande, pero no gigantes comparables a las tecnológicas dominantes. Entre las más pesadas se encuentran Walmart, Exxon Mobil, Johnson & Johnson o Cisco, pero incluso sumando todas, el grupo de 47 acciones que fijó récords intradía representa algo más del 11% del peso total del índice.Este reparto explica por qué, pese a la fortaleza de muchos valores individuales, el S&P 500 sigue teniendo dificultades para superar con claridad sus máximos de cierre o consolidarse por encima de niveles emblemáticos como los 7.000 puntos. El liderazgo está más diversificado, pero no descansa en los pesos pesados del índice.De hecho, varias acciones de los llamados “Siete Magníficos” siguen muy lejos de sus máximos históricos. Microsoft cotiza más de un tercio por debajo de su récord intradía, mientras que Tesla y Nvidia acumulan caídas superiores al 20% desde sus picos. Esta debilidad en los grandes nombres limita el empuje del índice, aunque otras áreas estén marcando nuevos máximos.Qué implica para el inversor: diversificar el liderazgoLa advertencia de fondo es que la reciente venta en software e IA puede ser solo la primera de varias disrupciones sectoriales en los próximos años. El propio mercado está señalando que ya no basta con estar expuesto a tecnología para capturar el crecimiento: hace falta diversificar hacia sectores que, sin grandes titulares, estén ganando relevancia en las carteras institucionales.Para los inversores, el entorno actual invita a revisar la concentración en grandes tecnológicas y a prestar más atención a los líderes silenciosos de sectores como industria, defensa, transporte o consumo básico. La rotación ya está en marcha; la clave ahora es identificar qué compañías podrán sostener este nuevo liderazgo cuando la volatilidad en tecnología sea, de nuevo, el centro de atención.