Mi jefe el psicópata

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Mi jefe el psicópata

Uno de cada cinco altos directivos tiene más peligro que Hannibal Lecter. Así lo asegura un estudio

Le miro de reojo y no noto nada. Parece que nada ha cambiado desde ayer. Está relajado. Pero no debo fiarme. Sobre todo, tras leer el revelador y escalofriante informe que no logro quitarme de la cabeza. Uno de cada cinco. Ese es el dato clave. Y solo en los últimos diez años ya he superado esa cifra. Llevo quince jefes. Vivimos tiempos en que parecen aviones de bajo coste. Aterrizan y despegan sin parar. Cada vez, con más frecuencia. Y eso provoca que lleve más jefes en mi vida que novias. Bueno... y que mujeres conozco. O he conocido. Incluso de lejos y sin hablar. Vamos que son muchos jefes. Y haciendo cuentas sale que, al menos, he conocido a tres psicópatas.

El descubrimiento se lo debo a un impactante estudio. Ojo que lleva su sello, firma y birrete. Porque se ha dado a conocer en un simposio, qué elegante palabra y qué bonita queda, en el Congreso de la Sociedad Psicológica Australiana. Se está celebrando en Melbourne y nos confirma, siéntense si están de pie, que el porcentaje de psicópatas entre los ejecutivos de alto nivel y directivos puede llegar al 21%. Como supongo el dato no les dirá nada, añadiremos otro. En la población en general esa cifra es del...1%. No pongan esa cara que yo también me he asustado. Y todavía más cuando he descubierto que esta conclusión es compartida por dos Universidades. La de Bond en Australia y la de San Diego en EEUU. Pero es que hay más. Desde que arrancó la crisis económica a nivel mundial, allá por 2008, los datos sobre los máximos directivos de empresas de altísimo nivel encendieron la alarma. El número de psicópatas detectados entre los directores generales era similar, o incluso superior, a los que están en las cárceles. Comprenderán ahora mi destemple corporal al recordar la lista de jefes que habitan en mi currículo.

Porque esto es como lo de el número de gays que hay en una cuadrilla. Y que nadie busque doble intención en la comparativa porque sería una tontería y un insulto a la inteligencia. Si lo traigo aquí es porque, en su día, salió un estudio según el cual uno de cada diez hombres era gay. Y en la cuadrilla somos unos catorce. De manera que alguno hay. Y de momento nadie ha salido del armario. Bromas aparte, recordemos que la estadística es esa ciencia que dice que si tu amigo tiene dos balones, y tú no tienes ninguno, los dos tenéis un balón. Así que cogeremos con pinzas lo de los psicópatas. Pero eso no impide que uno desee preguntar por los síntomas a los expertos. Y lo hemos hecho.

El resumen es que, para empezar, la cifra no les sorprende. De hecho escuché ayer viernes en la radio a Jaime Lladó, Director General de Dale Carnegie España, líder mundial de formación de comunicación y relaciones internacionales. Tienen empresas en todo el mundo y controlan el tema. Total que este profesional, que sabe de análisis de líderes, aseguraba que le cuadraba el dato. Y añadía que, y aquí viene lo gordo, muchos casos de esos se encuentran en altísimas esferas, tanto empresariales como políticas. «Pues vaya novedad», dirán muchos. Hombre, una cosa es que veamos incapaces a muchos dirigentes y otra que sean psicópatas de libro. Pero es lo que hay. Aunque, por suerte, podemos detectarlos.

«Están supercentrados, solo, en sí mismos. Les interesan, exclusivamente, los resultados que les afectan a ellos y son tremendamente... cautivadores». Ese era el diagnóstico de Lladó, que añadía otro detalle. «Y una vez logrado su objetivo, se desprenden de ti». Al escucharle recordé a más de un jefe. Lo que me hizo pensar que todos eran psicópatas o que para ser jefe, al menos en estos tiempos, hay que ser un capullo. De hecho, uno de los presidentes de una de las empresas más importantes de nuestro entorno, no daré pistas pero pueden encontrarlo en Internet, reconoció durante una entrevista que para ejercer de jefe había que ser «muy trabajador, muy intuitivo, muy constante y muy hijo de...». Al menos el hombre lo reconocía. Pero eso no es suficiente para poder asimilar como normal el dato con el que comenzábamos. Sobre todo porque los que saben del asunto, y aquí coinciden expertos en recursos humanos y psiquiatras, solo hay una solución. Cambiar de trabajo.

«Está la cosa para andar cambiando de curro», dirán ustedes a coro. Y llevan razón. De hecho, tal y como está el patio, un psicópata más en la lista tampoco nos va a doler. Casi lo prefiero al reparte-tarjetas (que se dedica a ello y poco más), al piloto (que va de una empresa a otra y nunca logra aterrizar del todo), al innovador (su empeño está en cambiar todo aunque no sirva de nada), al fugitivo del hogar (que pone reuniones los viernes a las 8 de la tarde), al cansino (que te llama en tu día de fiesta o en vacaciones), al cobarde (que nunca toma una decisión), al maestro Yoda (que te pega la brasa con consejos y frasecitas), al chistoso (ni puñetera gracia y hay que aguantarle), al gris (esté o no da igual), al diente sierra (ahora estoy contento ahora de mala leche), al rácano (mira el euro al máximo. Eso sí, el euro... tuyo). Y podríamos seguir. Pero no podemos terminar sin apuntar que también hay buenos jefes.

Los he visto. Pocos. Y cada vez menos. Pero existen. Directores generales que se juegan el cuello por su gente, que sacan petróleo de sus gestiones o que acaban con infartos por tener que hacer un ERE a sus empleados de toda la vida. Repito, los conozco. Pero son la excepción. Hoy en día el de jefe es un puesto más. Con sus objetivos y pluses. Y mientras los cumplan, da igual lo que pase con la empresa. De hecho, cambian de una a otra. Y quienes manejan los hilos por encima, los utilizan para hacer y deshacer. En realidad cumplen su cometido como lo haría un mercenario. Por eso, si resulta que el 21% son psicópatas no es casualidad. Alguien les ha puesto ahí. Y así nos va.

http://www.elcorreo.com/alava/sociedad/201609/17/jefe-psicopata-20160916190859.html

#2

Re: Mi jefe el psicópata

No me sorprende para nada... una de las características de los psicópatas es su dificultad para empatizar con los demás. En muchas empresas para ascender hay que hacerlos a codazos y pisoteando al compañero y luego arriba para que los números queden bonitos a final de año hay que putear al de abajo, y en ambos caso cuanto más empatices con los demás más difícil resulta...

#3

Re: Mi jefe el psicópata

Yo como trabajador que el unico interes que tengo es que pasen las 8 horas y llegue el dia de mi jubilacion observo como mis compañeros se matan entre ellos por un ascenso o una pequeña subida salarial.
Pero es que solo les falta el cuchillo... eso si cuando estan delante uno del otro... AMIGO!!!

A mi jefe me manda el trabajo, le dijo sencillamente vale y se lo hago y punto.

El resto de mis compañeros casi se arrodillan al jefe todos los dias, le han continuamente la pelota, le pasan la lista de todo lo que ven que hacen los demas, es increible

#4

Re: Mi jefe el psicópata

"El resto de mis compañeros casi se arrodillan al jefe todos los dias, le han continuamente la pelota, le pasan la lista de todo lo que ven que hacen los demas, es increible"

Te creo, en mi trabajo pasa algo parecido, bueno... "calcado", lo definiria como "lameculismo gore", penoso, lamentable, me quedo sin adjetivos para calificar la bajeza moral de muchos empleados, que por unos céntimos de más o ni eso, hacen lo que sea para "quedar bien" delante del jefe.

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